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bandera crespón

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Más allá de la espiral consumista hay que analizar el coste que tiene usar una tarjeta o un préstamo

Cómo financiar las compras navideñas

Diciembre 2, 2014

Cada vez se anticipan más, se compara precios entre tiendas pero no se tiene en cuenta el enorme coste que puede conllevar demorar o fraccionar todos los gastos a los que se incurre en estos días festivos

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Ya está aquí. Las ciudades y pueblos ya han dado el pistoletazo “oficial” de arranque a la Navidad con el encendido del alumbrado que alegrará las calles, algo que ya realizaron hace muchas semanas los comercios en su búsqueda de incentivar el consumo. Es lógico, en estos días las tiendas se juegan hasta el 20% de su facturación, y en algunos sectores como juguetes, un porcentaje muy superior. Y es que aunque en estos años de crisis se haya disminuido y amoldado el gasto de la temporada de Navidad, se consume mucho: alimentos, viajes, ocio y especialmente regalos. Se calcula que este año, unos 700 euros de media por familia.

Esta cifra, que se dispara en muchos casos ,es un auténtico reto para los bolsillos, a pesar del ajuste en partidas de gasto como en ocio y la búsqueda, en general, de regalos mucho más prácticos. Lo ideal, como todo gasto extraordinario, más o menos conocido en su cuantía, es abordarlo desde la planificación. El presupuesto debe ser una herramienta obligatoria para todas las familias, en el deben reflejar todos los gastos corrientes así como los ingresos, y por supuesto, aquellos que no se producen todos los meses, como seguros, impuestos u otros extras como vacaciones o los derivados de la Navidad. Contemplados estos gastos lo más conveniente es ir dedicando o ahorrando cada mes una partida que les permita pagar estos gastos sin problemas. Pero esto es complicado para muchos, y por ello es muy común utilizar instrumentos de financiación como tarjetas o préstamos.

Analizar el coste de las distintas soluciones financieras

El punto de partida es buscar las vías de financiación más económicas que encuentre, por ello deben centrarse en primer lugar en las que no tengan coste o sea muy reducido. Una buena opción de conseguir liquidez con los aplazamientos  gratuitos que nos permiten la mayoría de las tarjetas de crédito, de hasta de un mes. Por ejemplo, la mayoría de las tarjetas de crédito acumulan las compras del 20 al 20 de cada mes, lo que significa que si compran el 22 de diciembre, por ejemplo, no pagarán hasta el 1 de febrero, sin costes añadidos.

Otra opción es la que ofrecen diferentes establecimientos comerciales, si compras con su propio medio de pago. En estos casos pueden encontrarse con opciones a priori atractivas, como financiar o fraccionar la compra sin intereses, pero eso no significa que no tengan coste. Por ejemplo si financian a 3 meses pagando “sólo” una comisión del 3,00% (por una compra de 300 euros, un gasto de 9 euros) en realidad estarían pagando un tipo de interés del 36,6% TAE, un coste desorbitado y por encima incluso a si fraccionan su compra con tarjeta.

Cuidado con pagar poco mes a mes

Uno de los reclamos principales de financiar las compras con tarjeta es la posibilidad de pagar muy poco mes a mes, desde un 3% de la deuda y hasta cantidades tan insignificantes como cuotas mínimas de 6 euros. Los intereses de las tarjetas de crédito son altos (más de la mitad oscilan entre el 22%-25% TAE) con lo que si opta por cuotas muy bajas, pagará muchos intereses y poco capital, y con ello, eternizará una deuda que les costará mucho dinero. Por ello, mejor que elegir pagar un porcentaje sobre el total que deben, delimiten la deuda en el tiempo, pagándola en un número cerrado de meses, cuanto menos mejor.

Una opción muy de moda, gracias a masivas campañas publicitarias es la de los minicréditos, fáciles de conseguir pero de enorme riesgo y coste. Para evitar el disparatado interés de estos productos, que puede superar el 6.400% TAE, se puede optar con las promociones que algunas compañías ofrecen sin coste.  Estas se dirigen a los nuevos clientes –para captarles en posibles futuras financiaciones ya con remuneración- y por ejemplo consisten en anticipar cantidades de hasta 300 euros a devolver en 30 días. Este es el riego, si no cumplen con el pago, a muy corto plazo, entrarían en una espiral de costes desorbitados, por lo que es necesario tener garantizado los ingresos para poder hacerlo frente una vez llegue al vencimiento.

Frente a estas alternativas, si tienen nómina domiciliada y los gastos que queremos financiar son elevados, pueden optar por los anticipos nómina. Hay que devolverlos también en el corto plazo, pero no tanto como los minicréditos, son más flexibles pero suelen tener un pequeño coste en forma de comisión. Si financia los gastos de la Navidad debe analizar muy bien los costes, ser muy estricto en la forma de devolverlo y siempre que pueda planificar estos gastos, que repetirá el próximo año, con tiempo suficiente para evitar incurrir en gastos.