Menú Portada
El presupuesto como instrumento base

Cómo controlar sus gastos para llegar más fácilmente a fin de mes

Junio 10, 2015

Acabar el mes con dinero en la cuenta bancaria no es sencillo. La crisis ha llevado a que sean cada vez más los que tienen serios apuros económicos, pero también no todos los que tienen problemas lo son por falta de ingresos. La ausencia de planificación conlleva muchos apuros financieros o la toma de decisiones incorrectas, como tener que recurrir a costosos préstamos o tarjetas de crédito; o peor, al coste por descubiertos en cuenta. Para evitarlo, planificar es la clave

pq_933_presupuesto.jpg

Tener suficientes ingresos y no llegar a fin de mes es más frecuente de lo que muchos creen.  La mala planificación financiera da serios quebraderos de cabeza y sobrecostes, porque si difícilmente se pueden cubrir gastos menos aun tener ahorro suficiente para imprevistos o planificar alguna compra futura.

Sea cual sea la situación, en todos los casos llevar un presupuesto evitará muchos inconvenientes. Estructurarlo es lo que les llevará más tiempo pero no tanto usarlo y hacer un seguimiento. Si consigue tener el control de sus finanzas conseguirá disfrutar de muchas ventajas.

Controlar y analizar ingresos y gastos

El primer punto estará en anotar y analizar todos los ingresos y gastos. Empezando por los ingresos deben separar los principales, como sueldo o pensión, de otros accesorios y variables como intereses de cuentas bancarias. Frente a estos, confronte los gastos, los cuales si suelen requerir un mayor análisis, ya que será sobre los que se actuará para racionalizarlos.

Entre estos hay que distinguir entre los gastos fijos obligatorios, que no suelen variar o lo hacen sólo cada cierto tiempo (hipoteca, gasto de comunidad de propietarios, cuotas de colegios,…) a otros que siendo también obligatorios, son variables como son los servicios básicos de luz, agua, teléfono, alimentación o ropa. Dentro de estas categorías de gastos existen otros, que sin ser mensuales deberá considerarlos como tal, por ejemplo, impuestos locales (IBI, circulación) o seguros. Si son anuales para evitar “sustos” en el momento del pago, lo más racional es dividirlo entre 12 para dejar una cantidad reservada mes a mes.

Por último quedan los gastos discrecionales, tales como ocio y tiempo libre, los cuales desconoce pero debe tanto planificar una cantidad como controlar lo que realmente gasta, ya que es la partida más susceptible a ajustes. Intente anotar siempre todas las salidas de dinero, por pequeñas que sean, para analizarlas.

Buscar el equilibrio financiero

Recortar gastos no es sencillo, pero es necesario para que logre sanear sus finanzas. Por ello, el orden que ha establecido le ayuda a priorizar y ver que partidas puede “meter la tijera”. Logrado el mismo debería pensar en ese ahorro necesario para conseguir sus objetivos o poder salvar algún imprevisto. La mejor forma es fijar una cantidad y tratarla como un gasto más, es decir sumarlo al presupuesto y llevarlo a otra cuenta separada. Si se obliga a ahorrar, aunque sea poco a poco, podrá conseguir de una forma más sencilla un colchón básico.

Pero el presupuesto tiene “vida” y varía a lo largo del tiempo, por lo que es necesario hacerle un seguimiento continuo y ajustarlo a la realidad, ya sea con cambios en ingresos como en los gastos. Si las cantidades presupuestadas para ciertos gastos no resultan realistas, habrá que ajustarlo. Un presupuesto no real tiene muy poco valor. Por ello es normal revisar varias veces el presupuesto para que se ajuste a la realidad con objetivos alcanzables, siempre en pos del equilibrio financiero.