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Seis de cada diez españoles lo hacen

Comer fuera de casa cuesta una media de 217 euros al mes

Febrero 5, 2013
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En las últimas décadas ha cambiado radicalmente los hábitos de los trabajadores, y así lo demuestra el último informe de la Federación de Usuarios-Consumidores Independientes (FUCI). De este estudio se desprende que seis de cada diez españoles comen fuera de casa al no tener tiempo suficiente para regresar a su hogar. Esta situación se da, especialmente, en las grandes ciudades, mientras que en las más pequeñas el porcentaje es considerablemente inferior.

Hábitos agravados por la crísis

Lo que si parece ser una tónica general es el hecho de que el 58% españoles optan por comer de menú, mientras que sólo un 4% come a la carta, una tendencia que seguro que la crísis ha hecho crecer, ya que también se observa una tendencia creciente en las personas que se traen la comida de casa (37%).

Respecto al gasto, que varía según las rentas de cada individuo y la decisión de donde comer, oscila entre los 100 y los más de 300€. Así, el coste medio por persona en España es de más de 217 euros al mes, es decir, un 15% menos respecto al último estudio de FUCI del año 2010.

Más jóvenes, más austeros

Por edades, los españoles de entre 18-35 años optan mayoritariamente por la tartera, entre los 30-50 años eligen sobre todo el menú del día. Por último, en el grupo de personas de más de 50 años hay un equilibrio en ambos aspectos.

Respecto a la bebida elegida para acompañar las comidas, cuatro de cada diez encuestados opta por el agua. De las bebidas alcohólicas, la cerveza sigue ganándole la partida al vino.

Derechos de los consumidores

Desde FUCI destacan no olvidarse de la existencia de una serie de obligaciones que deben cumplir los establecimientos dedicados a la restauración y que los consumidores deben tener en cuenta a la hora de acudir a uno de ellos.

– El establecimiento debe mostrar en lugar visible –en el interior y exterior- la lista de precios de todos sus servicios, indicando si existe alguna diferencia por el lugar donde se realice el consumo –mesa, barra o terraza-.

– Los precios deben ser globales, no se pueden indicar ni cobrar el servicio, el cubierto, la carta, la reserva o cualquier otro concepto similar.

– No nos pueden cobrar por servicios –como el pan o aperitivos- que no solicitemos siempre y cuando los rechacemos y no los consumamos.

– Queda especialmente prohibido poner precios como s/m -según mercado-. Es decir, en todos los casos los servicios que se cobren deben venir claramente especificados.

– Los restaurantes deben ofrecer al cliente una carta de platos y una de vinos redactados en castellano –en francés e inglés para los restaurantes de lujo, primera y segunda categoría-. Estas cartas deberán indicar además los “menús de la casa”, que son obligatorios y que incluirán en todo caso los servicios de pan, vino y postre para los restaurantes y “plato de la casa” para las cafeterías -que deberá incluir pan y vino-. Un menú cuyo precio no puede ser superior al 80% del total de la suma de sus componentes.

– Es necesario emitir una factura en la que figuren los conceptos y precios cuando el cliente lo solicite –por el menú puede emitirse simplemente el concepto de menú, no su descomposición-.

– Debe el establecimiento cuidar el funcionamiento de las instalaciones, proteger los alimentos expuestos sobre la barra, mantener un estado óptimo de higiene y garantizar el buen trato a los clientes.

– Dado su carácter de local público su acceso es libre y no se pueden hacer discriminaciones injustificadas. Sin embargo existe el derecho de admisión por el cual el local puede denegar la entrada a quienes incumplan las normas ordinarias de convivencia.

– Derecho de solicitar la hoja de reclamaciones y el establecimiento la obligación de tenerla y ofrecerla al consumidor si este la solicita.