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Su sociedad, Canya Multimedia Group, acumula descubiertos bancarios, impagos de facturas y requerimientos de pagos de impuestos

Colate Vallejo-Nájera: de facturar dos millones de euros, a pasar al registro de morosos

Julio 30, 2012

 

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El divorcio de Nicolás Vallejo-Nájera y la cantante mexicana Paulina Rubio, ha dado una nueva vuelta de tuerca según la información publicada por el diario El Mundo a principios de este mes, la cantante mexicana ha respondido a la demanda que Colate presentó en el mes de marzo. Así, afirma que Colate, nunca trabajó, ni tampoco hizo el intento de ello, es más, niega “que haya tenido conocimiento de un desarrollo laboral y empresarial por parte del esposo, como evidencia su completo fracaso de proveer de cualquier sustento a la familia”.

El alegato de Paulina Rubio continúa afirmando que “el marido ha disfrutado de una vida de ricos y famosos: viajes en jet, suites en hoteles de cinco estrellas, restaurantes, limusinas…” al contrario que ella, que nunca ha tenido ayuda para cuidar de su hijo y su carrera, que le ha permitido tener dos casas en Miami y una propiedad en Madrid, además de cuatro sociedades mercantiles.

 Una postura completamente diferente a las últimas declaraciones de Colate, en las que se defendía de las acusaciones de ser un “mantenido”. Y es que además de las pretensiones lógicas respecto a la custodia de su hijo, Colate defiende su papel profesional, “independiente económicamente casi desde los 18 años”,  y como se volcó en apoyar a Paulina en su carrera, algo que reconoce “se ha reflejado en mis negocios”. Y tanto, el empresario, hijo de un ingeniero y una periodista, estudió Relaciones Internacionales y, en mayo del 2000, fundó CMG All Productions, una agencia de Comunicación, Publicidad y Relaciones Públicas, que conto con clientes tan importantes como Volvo, Chanel o Estée Lauder.

En caída libre

Esta empresa, domiciliada en la calle Rafael Calvo de Madrid, y que pasó a denominarse como Canya Multimedia Group, consiguió en el año 2007 obtener una facturación de 2,05 millones, unos beneficios de 55.727 euros, unos activos que superaban los 609.000 euros y emplear a 7 personas. Desde ese momento, empezó el abandono de sus intereses empresariales. De hecho, tras depositar las cuentas del año 2007 el 19 de abril de 2008, no volvió a cumplir ninguna obligación con el Registro Mercantil desde esa fecha, lo que además de poderle costar una importante multa económica, le impide realizar cualquier otro acto con el Registro, hasta que subsane presentando las cuentas de los últimos cuatro ejercicios.

Lo que si ha empezado a recibir son malas noticias, a través de notificaciones de impagos, financieros, de proveedores y de la Administración Pública. Así, el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) del 12 de julio de 2010, incluía a Canya Multimedia Group en un listado de empresas y autónomos “que pese a haberse intentado, la notificación personal ha resultado infructuosa” el cobro del recurso cameral que como sociedad estaba obligado a abonar a la Cámara de Comercio de Madrid. En concreto, 72,06 euros, que podría ser fruto de un descuido, pero que como hechos posteriores han confirmado, se trata de algo más.

El 17 de octubre de 2011, una de sus cuentas bancarias, generó un descubierto de 187,29 euros, también es algo habitual que empresas y particulares tengan determinados problemas de liquidez, pero en este caso, la entidad financiera ya lo considera como fallido, es decir, no espera recuperar estos fondos.

En el mismo sentido, con fecha de 12 de enero y 12 de marzo de 2012, también acumula dos impagos con una empresa de telecomunicaciones, por un importe total que ya se eleva hasta los 1.690,11 euros. Al haber superado el impago los 150 días en el caso de la primera factura, el riesgo de impago y por tanto la valoración de solvencia de la empresa ha caído bruscamente.

Como ha reconocido el propio Colate, toca volver a empezar, “estoy empezando mi vida en EE UU, a nivel laboral, ya que estoy volviendo a mis orígenes profesionales con un proyecto nuevo, a nivel paterno… pero emocionalmente no tengo ni quiero nada”, y es que los negocios que se descuidan también van a pique.