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¿Civil o militar? El Gobierno prepara el relevo del director del CNI

Noviembre 3, 2013
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Vueltas y más vueltas. En Moncloa están deshojando la margarita. La pregunta es sencilla y retorcida: ¿civil o militar?

Toca. Ahora toca qué hacer con la jefatura de los servicios secretos, toca tomar decisiones sobre el máximo responsable del Centro Nacional de Inteligencia. El mandato del teniente general, el conquense Félix Sanz Roldán, llega a término a principios del año que viene. Su cargo era de cinco años y toca renovarlo.

Quien tiene sobre la mesa carpetas y carpetas de futuros candidatos, civiles y militares, es la vicepresidenta de Gobierno. Será Soraya Sáenz de Santamaría la que le lleve al presidente Rajoy una terna de candidatos sobre los que decidir el sucesor del actual líder del CNI, un director nombrado en la última etapa del Gobierno socialista y que el Gobierno popular, sorprendentemente, no solo le ha mantenido en el cargo sino que está entusiasmado de cómo este ciudadano de Cuenca ha llevado en sigilo las riendas de los servicios de información: sin escándalos.

Cuantos menos escándalos, mejor

Pero sobre la mesa, la primera cuestión: seguir con otro militar o recurrir a un civil. En el Ejecutivo, el sector mayoritario apuesta por otro militar; recuerdan los escándalos que se han producido en los servicios de inteligencia cada vez que se dejaba todo en manos de civiles. Pero el sector minoritario tiene más peso cualitativo y su voz se alza más alta en su defensa de que sea un civil. El melón está muy abierto.

El debate estaba sereno, interno, silencioso. Pero el affaire NSA-CNI ha puesto en primer plano a los servicios secretos, quizá en el peor momento de la legislatura. Moncloa quería un debate discreto y se encuentra que tendrá que tomar decisiones en un ambiente mediático más incómodo.

El Gobierno apurará plazos

No obstante, de momento, dejará pasar tiempo, apurará plazos. No quiere que se vincule el posible relevo de Sanz Roldán con esta crisis. Digo bien, el posible relevo, porque sobre la mesa también está la posibilidad de interpretar de forma retorcida la legislación sobre el CNI y dejar en el puesto al actual director. Un sector del mundo militar entiende que la Ley dice que el cargo de director tendrá una duración de cinco años, pero no especifica que tenga que ser cambiado y no pueda ser renovado el mismo director en el cargo. Esa interpretación ha provocado que un sector, minoritario, deje abierta esa puerta.

Pero no parece que el Ejecutivo esté en esa línea. Considera que ha llegado el momento de dar descanso al actual director, quien está ya conforme con dejar el puesto. En cualquier caso, se auguran meses candentes en los servicios secretos, sin duda. Más de un candidato acabará quemado antes de llegar a la mesa del presidente en la terna de aspirantes. Habrá que mantenerse atentos.

Matias Galdos