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Casa real sufragó los gastos de los medios de prensa desplazados a Washington para cubrir el viaje del rey

Círculos muy cercanos al rey Juan Carlos I, descontentos, piden el cese de Javier Ayuso, su jefe de prensa

Octubre 4, 2012

Tres días después de reunirse don Juan Carlos con la plana mayor del prestigioso diario The New York Times, este medio se descolgaba evaluando la fortuna de la casa real española en la inexplicable cifra de 1.800 millones de euros, información que aún no ha sido desmentida desde el gabinete de prensa de Zarzuela dirigido por Ayuso
El balance de la visita organizada a Estados Unidos se ha cerrado con una entrevista a Corinna de Sayn-Wittgenstein-Sayn también en The New York Times, reuniones intrascendentes del “Clinton Global Iniciative” y que España sea el ejemplo a no seguir del primer debate electoral entre Romney y Obama

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Tras su infortunado accidente en Botswana, y todo lo que ya coleó por entonces, alguien de su círculo cercano aconsejo a don Juan Carlos volver a dejarse ver, salir por España para revisitarla, y renovar la imagen de España en el extranjero. Y parece que ese está siendo el buen propósito del rey, a quien a pesar de sus limitaciones físicas, vemos prodigarse mucho últimamente. También en esa línea Javier Ayuso, jefe de prensa de “la Casa”, parece estar queriendo hacer grandes esfuerzos para mejorar la relación de la familia real con los medios y relanzar la imagen pública de la familia real.

Pero lo que a veces se espera sean aciertos se tornan en yerros, como parece quedar patente con el reciente viaje de don Juan Carlos a los Estados Unidos. En esta ocasión, y marcando un novedoso precedente del que este medio ha podido tener noticia en primicia, es la propia Casa del Rey la que ha sufragado, a sus expensas, los gastos de la presencia de distintos medios que cubrieron ese viaje. La intención, supuesta, era “relajar” a los medios seleccionados –no a todos-, ante la presencia de Su Majestad para vender la marca España. Un nuevo curso de actuación que, sin embargo, no ha evitado las claras torpezas.

El que calla, otorga

Hay un refrán muy español que dice que “el que calla otorga”. El día 23 don Juan Carlos se reunía en Nueva York con la plana mayor del prestigioso diario The New York Times que, días después se descolgaba evaluando la fortuna de la casa real española en la astronómica e inexplicable cifra de 1.800 millones de euros. Una información a todas luces irreal, y muy probablemente extraída de las estimaciones a boleo de la revista Forbes, que de forma reiterada infla la fortuna de nuestros reyes por puro desconocimiento y por no saber discernir entre patrimonio privado y bienes que son propiedad el estado español. El citado medio de prensa llegaba incluso a especular en torno al “lujoso estilo de vida” del rey y a la supuesta “opacidad de su fortuna” que “sigue siendo un secreto como ha amasado” haciendo con ello un muy flaco favor al prestigio tanto de don Juan Carlos como de la monarquía española. Graves especulaciones que, sin embargo, todavía, a día de hoy, no han sido desmentidas desde el gabinete de prensa de Zarzuela en estos momentos de fuerte crisis económica y de grandes tensiones en el país.

Para colmo de males el pasado sábado el New York Times ahondaba en la herida dando voz a Corinna (ex princesa) de Sayn-Wittgenstein-Sayn, que en declaraciones exclusivas afirmaba con indiscreta frivolidad haber tenido un papel como “asistente estratégica del gobierno español” a través de su empresa “Apollonia Associates”. Es bien sabido que en el pasado la ubicua Corinna representó “los intereses de España” a través de su citada empresa, reuniéndose con altas personalidades del mundo árabe, como el poderoso príncipe Al-Waaled de Arabia Saudi, para gestionar inversiones del ahora extinto Fondo Hispano-Saudi. Además, y removiendo de nuevo aguas inconvenientes Corinna negaba la existencia de cualquier vinculación emocional suya con don Juan Carlos, a quien calificaba de “tesoro nacional”. Todo un desacertado episodio que resta en lugar de sumar y que, de nuevo, no ha merecido comentario alguno por parte del gabinete de prensa del palacio de la Zarzuela.

Encuentros sin interés, encuentros peligrosos

Por otra parte, la jornada anterior a su vista al New York Times don Juan Carlos mantuvo un encuentro con el ex presidente Bill Clinton y asistió a la reunión anual del “Clinton Global Iniciative”. Un encuentro de altos vuelos al que también asistieron otros personajes que nos despiertan interés como la reina Rania y el príncipe heredero Hussein de Jordania, la princesa Mette-Marit de Noruega, y hasta la singular princesa Ameerah de Arabia Saudi, la esposa del citado príncipe Al-Waleed bin Talal de quien se dice que es la mujer más poderosa de Arabia Saudí. Ameerah y Al Waleed se prodigan por todas partes amparados en su enorme fortuna, y son viejos conocidos de Corinna de Sayn-Wittgenstein-Sayn que al menos en los años 2006 y 2007 los visitó como supuesta embajadora de don Juan Carlos y de los intereses españoles. Pero no olvidemos que el príncipe Al-Waleed ya también un viejo conocido de la prensa española tanto por el sobreseimiento del proceso que incohó contra él en 2008 una modelo española que le acusó de intento de violación a bordo de su yate en las playas de Ibiza, como por ser uno de los mayores inversores de la empresa África-Mixta con la que Iñaki Urdangarín mantuvo tratos empresariales en el pasado.

Flaco balance, pues, el de este viaje a los Estados Unidos donde la imagen de España hasta ha servido de arma arrojadiza como ejemplo de mala administración en uno de los debates de la carrera presidencial hacia la Casa Blanca. Parece que son muchos los que en las alturas parecen estar inquietos por la imagen que se está dando de don Juan Carlos, y por ello no es extraño que en el palacio de la Zarzuela se perciba una clara inquietud cuando se inquiere por asuntos tan delicados.