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Cinco contra uno

Septiembre 16, 2012

21 días se cuentan ya desde el anuncio del presidente de la Xunta de Galicia del adelanto de las elecciones autonómicas. 21 jornadas tras las que al fin, parece que los gallegos ya pueden ejercer su reflexión y aplicar su criterio sobre unas listas de candidatos cerradas y definitivas. Unas más aparatosas que otras, sobre las que se han derramado sudor y divergencias, pero definitivas a todos los efectos. Y parece que, sean cuando fueren los comicios -allende de toda controversia acerca de los móviles de estas elecciones tempraneras- el PP de Galicia conserva un colchón de puntos que debería ser suficiente para revalidar el Gobierno Autonómico, unos puntos que se traducen en confianza del electorado gallego.

Y es que esta nuestra región, Galicia, tiene muchas otras necesidades, máxime en uno de los periodos más perniciosos de la historia mundial por la coyuntura europea, al que Galicia llega paradójicamente como líder y paradigma de la economía española por su solvencia y liquidez, características hoy día carentes en las finanzas internacionales.

Campaña en Sudamérica

El candidato popular, Alberto Núñez Feijóo, consciente de la dimensión que abarca el gentilicio gallego, no quiso dejar al margen a la gran masa de ciudadanos que conforman el éxodo en Sudamérica, y en un viaje exprés se reunió con la colectividad gallega de Uruguay y Argentina. Allí, blandió de nuevo los méritos que lo colocan como aspirante a la relección. Así mismo, el todavía presidente de la Xunta de Galicia, amerizó en Montevideo con la promesa de la Lei de Galeguidade bajo el brazo que “asegura la viabilidad y continuidad de los centros gallegos e implica a las nuevas generaciones”. Núñez Feijóo sacó lustre además a otros éxitos cosechados en su periplo como presidente de Galicia en el ámbito sanitario, especialmente en un momento de suprema delicadeza en el que la Comunidad se ha mostrado inquebrantable en su compromiso con los inmigrantes. El líder socialista y candidato a la Xunta, Pachi Vázquez, se lanzará a la campaña exterior con unas horas de diferencia. Si era él mismo, hace escasos días, quien se jactaba de su agenda europea y de haber tomado la delantera en los vis à vis con la Unión, es ahora Feijóo el que ha obtenido una ligera ventaja en la cuestión de responsabilidad con los gallegos afincados al otro lado del charco.

Prolongación de La Moncloa para los socialistas

Por su parte, los socialistas siguen porfiando en la indisolubilidad entre Gobierno Central y el Gobierno Autonómico, viendo a éste como una prolongación del Palacio de la Moncloa. Pachi Vázquez, durante el acto de presentación de la candidatura socialista y, los exministros Francisco Caamaño y José Blanco, en sendos actos celebrados en Galicia, se enzarzan en una guerra sin cuartel en la que el todo vale y los deméritos del Partido Popular, se convierten en el código deontológico de su estrategia, dejando su programa político, esperemos, para más adelante. La situación del sector naval gallego, la fusión de municipios, la educación o la sanidad son algunos de los vértices sobre los que se sustenta esta escaramuza prelectoral. Mientras unos acreditan progresos, otros inculpan fracasos.            

BNG y las consultas populares

El soberanismo y el autogobierno se refuerzan como el estilete con el que el BNG pretende rasgar la dualidad política de la región. El aspirante al Gobierno Autonómico por parte de los nacionalistas del Bloque, Francisco Jorquera, defendió una Ley de Consultas Populares que permita “que sea la sociedad la que tenga la última palabra”. Cinco días después de la demostración de vigor de la Diada catalana, Jorquera remarcó el camino que el Bloque seguirá en su pretensión de hacerse con la Xunta, alumbrada por el nacionalismo y la soberanía política, en un momento en el que los esfuerzos económicos deben de ser mayúsculos.

Así se cerró página a otro fin de semana, cuando, extinto este, quedan ya solo cuatro para el 21-O. Un fin de semana tras el que Compromiso por Galicia –CxG- ya cuenta con un candidato en firme como Xoán Bascuas y tras el que Mario Conde, presentó la candidatura de Sociedad Civil y Democracia –SCD-, en el primer acto de partido. Un panorama político deslavazado y desguarnecido de líderes e ideas férreas. Un escenario turbio, en el que todo apunta que los votos se dividirán entre una opción que aparenta más unida e indivisa y otras alternativas desgajadas en cinco partidos, cinco programas y cinco cabezas de filas. Según arguyó Feijóo ayer en Argentina, “o hay un gobierno o hay cinco gobiernos”, por lo que la coalición dista cada vez más de los planes populares y la mayoría absoluta parece ser la única vía de acceso a Monte Pío. Señores políticos y votantes, hagan juego.