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Ciclotimia en el Real Madrid: Cristiano ha pasado en unas semanas de ser el próximo ‘Balón de Oro’ a un estorbo en el club blanco

Octubre 28, 2016

Ciclotimia en el Real Madrid: Cristiano ha pasado en unas semanas de ser el próximo ‘Balón de Oro’ a un estorbo en el club blanco

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Que el Real Madrid es un club de extremos es una realidad ya consabida. En Chamartín, de un tiempo a esta parte, no existen tonalidades grisáceas. O blanco o negro. O maravilloso o nefasto. O Balón de Oro o jugador apto para la jubilación. En los últimos años, uno de los que más ha sufrido esta polarización ha sido Cristiano Ronaldo. Suele ocurrir siempre a comienzos de temporada. El curso pasado ya existió una extraña corriente que colocaba a Gareth Bale muy por encima del portugués. En la calle se escuchaban impactantes diatribas en contra del que ya era máximo goleador de la historia de la entidad merengue. Ya por entonces existían varios precedentes. Poco antes la víctima había sido Sergio Ramos, tildado de ‘pesetero’ por negociar un contrato al alza (como hacen absolutamente todos los jugadores). Y, por supuesto, encontramos el ‘caso Casillas’ como paradigma de este áspero clima.

Con Casillas empezó todo

Aunque en Concha Espina siempre se han movido en los extremos, lo cierto es que esta oscura atmósfera no se había producido hasta hace unos cuatro años. Fue en 2012 cuando las cosas entre Iker Casillas y José Mourinho comenzaron a torcerse. La batalla, ya conocida por todos, se intensificó a pesar de la salida del portugués del club blanco. Muchos optan por colocar a Mou como culpable de todo lo que ocurra en el Real Madrid, acaso con el objetivo de desviar la atención de los principales responsables. Mourinho fue quizás el que abrió la veda en relación a Iker, pero no es el mayor protagonista de una de las etapas más desagradables que se han vivido en la entidad merengue.

La afición del Real Madrid estuvo realmente fraccionada: eras del Real Madrid o eras de Iker Casillas. No había otra opción. Las redes sociales hervían en virulentos ataques al otrora ‘eterno salvador’ del equipo. Aún hoy sigue habiendo mucho revuelo cuando el guardameta comete algún fallo en el Oporto. Algunos parecen alegrarse más de los errores de Iker que de las victorias de los suyos. Ha sido una guerra que ha dejado varios cadáveres por el camino, mientras que otros han reforzado su posición en el club. Se puede decir, pues, que con Iker Casillas empezó una nueva forma de obrar: sibilina, cínica y populista.

Demasiadas casualidades

Iker Casillas, Sergio Ramos, Cristiano, Isco. Y los que quedan por venir. ¿De verdad parte de la afición, por voluntad propia, ha decidido dar la espalda repentinamente a estos futbolistas? ¿O hay algo más? La respuesta es la palabra más temida por unos y más repetida por otros: campañas. Una parte se ha apropiado de este término para tildar de campaña cualquier corriente de opinión contraria a sus mandatos, mientras que la otra, sabedora de lo que ocurre, se comporta con cierto temor ante este tipo de maniobras. Los hay que estamos en medio, tratando de comprender qué demonios está pasando en uno de los clubes más relevantes del planeta fútbol.

La sensación es que, en el preciso instante en el que alguien empieza a estorbar en el Real Madrid, se activa una maquinaria engrasada y agresiva. Se lanza un mensaje en la masa social madridista que no tarda en calar. Y cala por una cuestión lógica: “Si lo dicen ellos, que son madridistas de verdad – piensa el aficionado medio- tiene que ser verdad”. Televisión, radio, twitter, internet… Todo vale. Son muchos los que hacen el trabajo sucio pero únicamente unos pocos los que ordenan la hoja de ruta. Así, Iker Casillas ha sido un topo negado para el fútbol, Sergio Ramos un mercenario, Isco un chaval al que le están haciendo un favor por jugar en el Madrid y Cristiano un abuelo egoísta que tiene que retirarse. Este es el Real Madrid de hoy.

De Balón de Oro a prejubilado

Hace tan sólo unos meses la gran mayoría convenía en que el próximo ganador del ‘Balón de Oro’ iba a ser Cristiano. Flamante campeón de la Champions y de la Eurocopa (torneo del que también es máximo goleador histórico), el luso se encaminaba hacia su cuarto galardón. Un par de meses después todo esto ha cambiado de manera abrupta: ahora Ronaldo apenas es un veterano más cerca de la jubilación que de seguir compitiendo. Cualquier futbolista de la plantilla blanca está más capacitado que él. El mensaje está empezando a hacer mella.

Pero Cristiano no es Iker Casillas, ni Sergio Ramos, ni ningún otro. La relevancia del futbolista en la historia reciente del club, su carisma, sus millones de seguidores en todo el mundo, le hacen más poderoso que cualquiera de los antes mencionados. Si -quien sea- toma la determinación de que la campaña siga adelante, el desenlace puede ser muy diferente. Y a lo mejor los vencedores pasan a ser vencidos.

Felipe de Luis Manero

@FelipedeLuis99