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Choque de trenes

Septiembre 23, 2012

Rus final. Ya consumido el primero de los últimos cuatro fines de semana antes de que los colegios llamen a los gallegos a las urnas. No los educativos, harina de otro costal, pero viviendo ambos colectivos –el político y el educacional- una convulsa permanente. El trance electoral es tan inminente que nos deja una sintomatología peculiar. Hoy lunes 24, comenzamos el adviento electoral –cuatro semanas anteriores al día en que el pueblo gallego elegirá a su Yahvé particular- en un contexto global en el que la liturgia a establecer no parece del todo precisa. Además, dentro de siete días entraremos de lleno en una campaña –último impasse previo a las papeletas- en la que tanto los actos públicos como las prisas, se elevarán a la enésima potencia.

Séptimo de caballería

Guiados por el pulso titánico en el que se están batiendo las fuerzas políticas gallegas –que ha eclipsado por el momento gran parte de la actualidad política vasca- los pastores del Partido Popular y del Partido Socialista arengaron a sus huestes en dos actos celebrados en Ourense y A Coruña respectivamente. Por su parte, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, -acompañado por el presidente de la Diputación, José Manuel Baltar y el cabeza de lista por Ourense, Jesús Vázquez Abad–  pidió el voto para su compañero Alberto Núñez Feijóo con el que aseguró –de ser relegido- Galicia será “pionera” en la salida de la crisis. El presidente enalteció la política financiera emprendida por Feijóo durante esta legislatura que ha encumbrado a la Comunidad Autónoma como líder en solvencia y reducción de déficit. Para seguir en esta línea rogó a la audiencia que dejen al presidente de Galicia prolongar su mandato ya que “lo sensato” es conceder cuatro años más porque “Galicia ha capeado la crisis mejor que nadie”. En la clausura de su relatorio, Rajoy identificó a la oposición, el gran abanico de alternativas que se presentan a las elecciones, como “la suma, que en realidad es la resta de mil partidos mal avenidos y producto de las escisiones de unos y otros”.    

La política financiera a debate

Por su parte, su homólogo en el PSOE, Alfredo Rubalcaba, flanqueado por el candidato a la Xunta, Pachi Vázquez y en la presentación del programa electoral en A Coruña, alertó a los gallegos sobre el hipotético resultado de una victoria popular y tiró, una vez más, del argumento socialista por excelencia, “si Rajoy convalida su política, agarraos los machos, pero si decís no, tendrá que empezar a rectificar”. Rubalcaba y Vázquez advirtieron, del mismo modo, sobre la dureza de un probable rescate y castigaron la política económica del PP, asegurando que “es una mentira que no hay alternativa, nadie quiere dilapidar el dinero, el problema es a quién le piden el esfuerzo y dónde se ajusta”, sin desvelar todavía los términos de su opción económica.  

El BNG, a través de su candidato Francisco Jorquera, atacó también las medidas tomadas por el Gobierno Autonómico en los últimos meses y exhortó a la ciudadanía a “poner fin al peor Goberno que tuvo Galicia en su historia y poner un dique a la nueva ofensiva de recortes del Gobierno central”. Así también, Jorquera, convirtió al ferrocarril en el centro de su defensa apuntando que para el BNG “es tan importante como la conexión de alta velocidad con la Meseta tener una buena red ferroviaria interna que vertebre el país y atienda las necesidades de movilidad”.

El aludido por antonomasia en todos y cada uno de los actos públicos prelectorales, Alberto Núñez Feijóo, optimizó al máximo el fin de semana para presentar las candidaturas con la que el PP concurrirá a las elecciones autonómicas por la provincia de A Coruña –el pasado sábado- y Lugo –ayer mismo-. En ambas intervenciones el candidato popular asoció el acoso y derribo que su partido y su gestión recibe de sus oponentes con una especie de confabulación hacia su persona “se presentan contra mí porque saben que yo no soy la vía para que estén en el Gobierno los partidos que intentan montar shows nacionalistas en el resto de España y ahora también en Galicia”.

En definitiva, los partidos de izquierdas optan por una estrategia lapidaria en la que Feijóo y el PP se convierten en el mejor blanco para su avalancha de críticas. Unas críticas con afán destructivo y amonestador centradas sobre todo en el ámbito financiero –recortes y prestaciones sociales-, pero que se encuentran huérfanas de alternativas paralelas con visos obtener los mismos réditos que ha cosechado, hasta la fecha, la gestión implementada desde San Caetano. Un panorama desalentador que deberá mudar para que el electorado gallego pueda ejercer su derecho al voto de manera decidida e inconcusa.  

Jesús Prieto