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La candidatura de Madrid tiene escasas opciones de salir elegida, pero Gallardón seguirá adelante

Chicago, favorita unánime para organizar los Juegos Olímpicos de 2016

Noviembre 20, 2007

Faltan casi dos años para que el Comité Olímpico Internacional (COI) elija por votación el nombre de la ciudad que organizará los Juegos Olímpicos de 2016, pero las casas de apuestas tienen ya en marcha sus apuestas para elegir el futuro ganador. De momento hay siete ciudades candidatas y en junio de 2008 quedarán reducidas a cinco. Apuesten con nosotros a que Madrid no será la sede de los Juegos.

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Que Madrid será una de las ciudades elegidas para la elección final nadie lo duda. Posiblemente Baku y Praga sean las descartadas por el COI el próximo mes de junio. Antes de eso, el 14 de enero, las siete ciudades tendrán que presentar el cuestionario que el Comité Olímpico Internacional les ha presentado, en el que se basarán teóricamente los descartes, aunque la realidad sea otra.
A dos años vista de la elección final –2 de octubre de 2009, en Copenhague- y teniendo en cuenta los pros y los contras, Madrid parece no tener opciones reales de ser elegida. Que los Juegos de 2012 vayan a ser en Londres y que el movimiento olímpico internacional quiere llevar los Juegos a todos los continentes, pesará demasiado en el electorado. Que haya por primera vez una ciudad sudamericana entre las candidatas, también jugará contra Madrid, porque el voto del continente hispano se irá a Río de Janeiro y no a Madrid, como sí ocurrió en la elección de 2012.
Por otro lado el factor ´americano´ sigue pesando mucho dentro del COI y una nueva ciudad estadounidense quiere unos Juegos, algo que convierte a Chicago en el más serio aspirante. Eso es lo que más pesa en las casas de apuestas a la hora de hacer sus pronósticos y cotizaciones. La cosa estará entre Chicago y Río. Los demás serán comparsas, y lamentablemente Madrid parece destinada a ocupar ese papel.
Pero en estos días convulsos en el Ayuntamiento, con los 26.000 funcionarios del consistorio bastante enfadados con su alcalde por haber salido a dar la cara por los políticos pero no por el cuerpo funcionarial, y él con la mente puesta en las elecciones generales y su ambición de ser número dos del partido, el tema de los Juegos ha pasado a segundo plano. Ruiz Gallardón no ambiciona ser el mejor alcalde de la capital, sino que utiliza el ayuntamiento capitalino como trampolín para sillones superiores. Y el tema olímpico ya lo ha utilizado en el momento oportuno de forma partidista, con el resultado exterior ya conocido y el reforzamiento personal menos conocido.

Controlados hasta los aplausos

Cuentan como anécdota, que el día de la elección de sede para los Juegos de 2012, en la que ganó Londres, hasta el tema de los aplausos se llevaba controlado. El hombre fuerte de Gallardón, Manuel Cobo, organizó la cla con las siguientes consignas: cuando hable el presidente Zapatero, aplausos moderados; cuando hable el alcalde Gallardón, ovación atronadora; y cuando hable Esperanza Aguirre, otra vez ‘aplausitos’. Hay quien cree que Madrid perdió los JJ.OO. por la desunión política que transmitió la candidatura. Y es para creérselo.
El 2016 es secundario en la agenda del alcalde. Además, con la soberbia que conocen los que le padecen, el desencuentro con el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, es tal, que el COE no se volcará de la forma que lo hizo hace dos años. Va ser un gasto innecesario y absurdo, y que aumentará las deudas ya rebosantes de la ciudad. Serán dos años más de obras faraónicas y molestas. Y ya s sabe qué pasa a río revuelto.