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LOS "ANTECEDENTES" POLÍTICOS DEL MINISTRO DE TRABAJO (II)
Se afilió a la Federación socialista en 1976, tras la muerte de Franco

Celestino Corbacho, una bomba de relojería para el PSOE

Mayo 5, 2008
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Sí, los errores en política se pagan. Y el laureado ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, parece que, a juzgar por los testimonios documentados que obran en poder de extraconfidencial.com, se la tienen jurada muchos de sus “compañeros” de partido. Ayer informábamos que el ex alcalde de L´Hospitalet de LLobregat, no sólo entregó documentación comprometedora de su propio partido a la oposición, sino que además fue imputado por un supuesto delito de prevaricación por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), y posteriormente absuelto, por aceptar un décimo de Lotería de un constructor que resultó premiado. La empresa que los regaló resultó ser adjudicataria de numerosas concesiones municipales para la realización de obra pública
Pero el pasado, a veces, se reconvierte en actualidad. Celestino Corbacho, como la mayoría de los autodeclarados socialistas de toda la vida, no se afilió a la Federación catalana del PSOE hasta después de la muerte de Francisco Franco. Corría el año 1976. Era la persona encargada de llevar cada semana a la Federación, situada por entonces en la Ronda de San Pedro de Barcelona, las nuevas altas de afiliados y las cuentas de la Agrupación del Hospitales del LLobregat. Octavio Fabregat era el encargado de dar la bienvenida a todo aquél que se interesaba por el partido, al tiempo que recogía el dinero de las cuotas que Corbacho le traía.

“No vamos bien con este hombre”

Ignacio Pujana, éste era el prólogo de todas sus críticas, siempre que entablaba una conversación la iniciaba con ése nombre, para acto seguido hablar mal de su “compañero y amigo” y su secretario general: “No vamos bien con éste hombre, no da una a derechas”. Ya en 1976, cuándo el ahora ministro de Trabajo e Inmigración contaba con tan sólo 27 años, comenzó su labor destructiva hacía la persona del que fuera alcalde de L´Hospitalet, Ignacio Pujana.
 
En 1982 ya figuraba como primer secretario del Partido Socialista de Cataluña en L´Hospitalet, y en las elecciones municipales de 1983, las segundas de la democracia, fue elegido concejal. El PSC ya había ganado en 1979 pero tuvo que pactar con el PSUC para gobernar. Ser concejal y portavoz de un distrito no representaba nada para don Celestino; quería llegar a alcalde, pero la presencia de un muy asentado Juan Ignacio Pujana, con sus sucesivas e indiscutibles mayorías absolutas, lo dificultaba, Había que cargarse a Pujana como fuese.

El fin justifica los medios

Poco a poco, Celestino Corbacho escaló posiciones hasta que fue nombrado primer teniente de alcalde y responsable de Urbanismo. Y ahí empezó su asalto a la gran poltrona. Desde su despacho en la séptima planta del Ayuntamiento, se convirtió en el único jefe de la oposición del alcalde Pujana (algo sencillo sí tenemos en cuenta que por aquel entonces el PSC contaba con 18 concejales y la segunda fuerza política CIU, tenía 4). Con tal de buscarle el máximo de dolores de cabeza al entonces alcalde, Corbacho hasta se buscó a un jefe de prensa propio, al margen del Gabinete de Comunicación municipal, pero igualmente con cargo a los presupuestos públicos.
L´Hospitalet del LLobregat tuvo el dudoso honor de ser la primera población española en tener a un político condenado por tráfico de influencias en la historia de la democracia. Socialista, por supuesto Lo que muy poca gente sabe es que toda esta historia de la corrupción de Juan Ignacio Pujana y el PSC fue desvelada por Celestino Corbacho Chaves.
 
Julio Fernández