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"Todo aquel que entre en la sucursal debe salir como cliente con o sin su consentimiento", es otra de las misivas de los directivos según el sindicato

CC OO denuncia que directivos de Banesto obligan a sus empleados a “conseguir objetivos marcados por lo legal o lo ilegal”

Enero 28, 2013

Estas acusaciones se lanzan tan sólo 9 días después de que empresa y sindicatos llegaran a un acuerdo para no realizar “salidas traumáticas” en el ajuste de plantilla tras el proceso de fusión
Según Comisiones Obreras, la fusión “ha desatado en ciertos personajes su peor versión”
Para Financial Times, Emilio Botín se enfrenta en 2013 a un año muy complicado por problemas regulatorios, debilidad del mercado interno español y especialmente la sucesión en la presidencia

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Tormenta perfecta. Así ha definido la situación para Emilio Botín, presidente del Grupo Santander, el prestigioso rotativo económico Financial Times en su suplemento del pasado fin de semana. Para el diario británico el riesgo principal es su sucesión, ya que -a pesar de tener 78 años-, no ha desarrollado un plan claro de relevo, a lo que hay que añadir para este año nuevas exigencias de los organismo regulatorios que pueden costar muchos miles de millones en provisiones y la debilidad del mercado interno, muy relacionado con un mayor deterioro de la economía española. El Banco lo ha tenido que percibir así. La operación de absorción de Banesto y, por ende, la eliminación de su marca 19 años después de su compra, se enmarca en este sentido: ahorrar costes y mejorar en un mercado que sólo le da disgustos y que ya es el tercero en importancia superado en ingresos por Brasil y Reino Unido.

Pero también esta operación ha levantado suspicacias, especialmente en la reducción de empleo por el cierre previsto de 700 sucursales y duplicidades entre los servicios internos de Banesto y Banco Santander. Sin argumentos para poder realizar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), -ya que, aunque menores, continúa con beneficios millonarios y repartiendo dividendos para sus accionistas-, parece haber llegado a un pacto de intenciones con los sindicatos (CC.OO., UGT, FITC Y SEB), por el cual se garantizará el empleo de la plantilla tras la integración de Banesto y el ajuste se hará con medidas “no traumáticas“, como la recolocación de los empleados en sucursales extranjeras del grupo o mediante bajas incentivadas. Pero estas medidas no han mejorado el clima laboral de los trabajadores de Banesto. Todo lo contrario. Así, según Comisiones Obreras, se “ha desatado en ciertos personajes su peor versión” trasladando “mensajes incitando a cometer irregularidades”.

Conseguir los objetivos por lo legal o lo ilegal

En una misiva recientemente lanzada, según el mencionado sindicato “el miedo a perder su estatus económico y laboral, les hace proclamar la necesidad de hacer del trimestre 443 el mejor de la historia” y así, “desde diversas Territoriales y Zonas, se trasladen mensajes incitando a cometer irregularidades como hay que conseguir objetivos marcados por lo legal o lo ilegal” o “todo aquel que entre en la sucursal debe salir como cliente con o sin su consentimiento”. Incitar a realizar prácticas ilegales o sin consentimiento es más que llamativo cuando el que fue primer presidente de Banesto tras la su intervención y actual consejero delegado del Banco Santander, Alfredo Sáenz, fue condenado (e indultado por José Luis Rodríguez Zapatero), por la Audiencia Provincial de Barcelona a 6 meses de cárcel y multa de 9.000 euros por delitos de acusación y denuncia falsa cometidos en 1993 mientras era presidente de Banesto.

Pero también destaca la mayor “beligerancia” por parte de CC.OO, que aunque con 184 representantes ganó las elecciones sindicales del Banco Santander, sólo sacó 23 representantes de margen al sindicato independiente FITC y en el caso de las oficinas centrales de la entidad de Emilio Botín, en la localidad madrileña de Boadilla del Monte, tan sólo consiguió 3 representantes, siendo ampliamente superada por FITC (12 representantes) y también por CGT (10 delegados). En medio de la tormenta que sacude a las entidades financieras, según CC.OO. “las amenazas, las presiones desmesuradas y los mensajes para conseguir los objetivos cueste lo que cueste, son el principal argumento de directivos mediocres y sin recursos que seguramente se sienten con el agua al cuello ante el proceso de fusión”. Este periódico intentó obtener una valoración de las graves acusaciones de la delegación sindical de Comisiones sin conseguir hasta el momento respuesta.

¿No estarán todos con el agua al cuello?