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EL NEGOCIO DEL ACCIDENTE DE SPANAIR: SEIS AÑOS SIN PAGAR A LOS AFECTADOS (II)
Casi 6 años después de la catástrofe, todavía no ha comenzado el proceso civil para restituir el daño a los damnificados

Caso Spanair: MAPFRE no paga para seguir negociando a la baja y las víctimas, por agotamiento, claudicarán

Abril 10, 2014

La Compañía presidida por Antonio Huertas aumentó sus ingresos un 2,3% en 2013, hasta alcanzar los 25.889 millones. A pesar de ello, no paga a los damnificados
El próximo 20 de mayo se producirá el juicio entre afectados y aseguradora siempre y cuando MAPFRE no consiga prorrogarlo
La intención de la Compañía es incluir a Boeing en el proceso, lo que demoraría sobremanera el trámite


Cinco años y 233 días han transcurrido desde el fatídico 20 de agosto de 2008.  Un lapso de tiempo lo suficientemente vasto para que las responsabilidades, consecuencias y compensaciones del mayor accidente aéreo de los últimos 25 años se hubieran depurado, limado y otorgado, respectivamente. La realidad sitúa al momento histórico en una posición diametralmente opuesta a la esperada, a la debida. El proceso penal se ha archivado sin pena ni gloria tras cuatro años y una procesión de absoluciones, todavía nadie conoce qué ocurrió con exactitud (más que las conjeturas alrededor de un sensor de temperatura redundante que pudo dar la alarma del siniestro), y las víctimas no han recibido ni un solo euro de la aseguradora MAPFRE, mientras consumen todos sus ahorros en un mar de operaciones, de cuerpo y alma. El daño es implacable y la justicia no se afana por restituir un ápice de tanto horror sembrado. La aseguradora presidida por Antonio Huertas juega a la ley del más fuerte en la jungla de los Tribunales y no pagar a las víctimas las indemnizaciones correspondientes -regidas por el convenio de Montreal- mientras gana tiempo para sacarle hasta el último centavo a Boeing, fabricante de la aeronave.

Un juicio visto para… el aplazamiento

El próximo 20 de mayo, afectados y aseguradora se sentarán en el banquillo de los juzgados para que un magistrado determine la cantidad que debe gobernar las compensaciones por el daño recibido. El problema es que MAPFRE intentará retrasar la fecha del juicio lo máximo posible para lo que ha solicitado la suspensión del mismo. Rafael Vidal, superviviente del siniestro y parte activa de la lucha por los derechos de las víctimas ha hablado para Extraconfidencial.com sobre las expectativas que ahora mismo barajan los afectados.

La prórroga del proceso sería “la gota de agua que colma el vaso”. Para evitarlo los representantes de los damnificados ya se han puesto manos a la obra: “nuestros abogados están metiendo recursos en el juzgado para que no se produzca la suspensión del juicio”. “Además, MAPFRE está por toda la red intentando que esto se asemeje a un accidente de tráfico y pagar lo mínimo de lo mínimo”, añade Vidal. A la hora de comparar los recursos de la aseguradora y los de las víctimas se resigna admitiendo una lacerante afirmación: “Es la lucha de David contra Goliat”.

Los efectos de una hipotética suspensión serían terribles para las víctimas de la catástrofe: significaría que el juicio no se celebre el 20 de mayo, que se posponga a otra fecha y que se acepte la petición de Mapfre de incluir al fabricante del avión en el pleito, “por lo que introduce un tercer elemento y todo se retrasa muchísimo. En la fase penal estuvo el juez intentando traer a Boeing durante dos años y medio y no lo consiguió”.

“Mientras no se produzca el juicio MAPFRE no paga, y, mientras, no pague seguirá negociando a la baja como está haciendo ahora y la gente por agotamiento acabará claudicando. Y cuando llegue el momento van a ganar dinero, para ellos es un negocio redondo”, resume Rafael Vidal.

¿Por qué no paga Mapfre?

 

Rafael Vidal rechaza enérgicamente las palabras del presidente de MAPFRE, Antonio Huertas, que en su día aseguraba que la compañía no había pagado las indemnizaciones porque “no habían podido hasta ahora”. Para Rafael, “la aseguradora como en cualquier tipo de accidente desde el minuto uno puede indemnizar, el problema es que en este país la aseguradora espera hasta el último minuto y hasta que no la denuncian no empieza a moverse”.

Si atendemos a los números de Mapfre, las palabras de Antonio Huertas cobran menos sentido todavía. Su situación es boyante y estable, líder del sector de seguros en España y una de las empresas bandera a nivel internacional. Sus informes demuestran que la mayor aseguradora de España aumentó sus ingresos un 2,3% en 2013, hasta alcanzar los 25.889 millones de euros, mientras que sus primas crecieron el 1,2%, hasta los 21.835,5 millones. Este aumento lo consiguió en buena parte a su diversificación internacional ya que el 72% de las primas y el 64% de las ganancias ya lo obtiene fuera de España. De hecho le perjudicó la subida del euro en ese año, con un tipo de cambio estable habría aumentado sus resultados en un 26,3%. A pesar de ello el negocio en España es más que fuerte, con un negocio de 6.844,4 millones de euros, con 2.508 millones en primas de seguros de vida.

Una compañía que se esconde

La definición que Rafael Vidal aporta sobre Mapfre es lapidaria: “una aseguradora que tiene que hacer un servicio social que cuando ocurre una cosa de estas es estar ayudando a las víctimas, ya que para eso cobran un seguro, y que no pasen necesidades como las que hemos pasado nosotros. Y no solamente pasas necesidades sino que te ves pegándote con la aseguradora para que te pague lo que te corresponde”.

Parece que MAPFRE ha optado por hacer el tradicional mutis por el foro del teatro clásico. Al menos a las preguntas de nuestro medio, no ha respondido en las dos ocasiones en que han sido interpelados. La batería de preguntas dirigidas al departamento de Comunicación, en la que se cursaban cuestiones acerca del convenio de Montreal, las indemnizaciones y la poca cuantía de las compensaciones que ofrecía Mapfre en relación a sus ingresos anuales, no han surtido efecto en la aseguradora española. Por lo pronto, no podemos contrastar estas informaciones con su opinión sobre el caso.