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A pesar de las deficiencias en la instrucción

Caso Bretón: una condena anunciada

Junio 21, 2013

 

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Le escribo esta columna desde la habitación del hotel de Córdoba en el que voy a alojar las tres semanas del juicio contra José Bretón por el doble asesinato de sus hijos Ruth y José. Le confieso que me apetecería caminar por las calles de esta maravillosa ciudad o darme un baño en la piscina para desconectar de lo duro que está siendo el trabajo, pero no estoy teniendo ese tiempo. Por las mañanas sigo las sesiones y por las tardes, después de comer, me encierro para repasar declaraciones y los miles de folios que tiene la causa. Busco datos objetivos, indicios, pruebas que me tranquilicen y que me indiquen, sin ningún género de duda, que José Bretón debe y será condenado. Porque yo estoy convencido de que es un asesino, lo creo firmemente, pero…

Fue desgarrador escuchar a Ruth Ortiz y a su madre Obdulia declarar. Se nos encogió el alma a todos. Si en ese momento yo hubiera sido jurado popular le hubiese dicho al Presidente: “Muy señor mío, no quiero escuchar nada más. Que lo metan en chirona ya. ¡¡Es culpable!!”. Habría sido una decisión tomada desde el corazón, no desde la racionalidad, una decisión tomada a flor de piel, no desde el sentido más estricto de la justicia y de la legalidad.

Un capullo integral

Todos los testigos que han declarado esta semana han definido, con sus más y sus menos, a un capullo integral, a un monstruo, la maldad personificada en un ser humano: José Bretón. Claro, que si utilizo el cerebro me pregunto: ¿ser un auténtico hijo de tu madre te convierte en asesino? Y no me queda otra que responder que no. Ni una sola prueba, en mi opinión, se ha visto durante la primera semana de juicio que, de una forma racional, nos acerque a la culpabilidad de José Bretón.

El jurado podría condenarlo por capullo, pero eso es lo que se conoce como Derecho Penal de Autor. En resumen, individuo malo igual a individuo culpable. Si esto fuera así, habría que meter en la cárcel a algunas personas que he conocido a lo largo de mi vida. ¿Quién no ha conocido a un cabrón a lo largo de su vida? ¿Quién no ha coincido con una persona en el trabajo que le ha hecho la vida imposible? ¿Quién no ha tenido un amigo que luego le ha traicionado y al que jamás querremos dirigirle la palabra?

Las verdaderas pruebas

Este juicio se va a dirimir en base a los testimonios policiales y a los peritos. O al menos debería ser así si consideramos que España es un país democrático y avanzado. Yo quiero que Bretón vaya a la cárcel, pero también pienso que una injusticia hecha contra un individuo es una injusticia contra toda nuestra sociedad.

No me gusta nada la instrucción que ha dirigido el juez Rodríguez Lainz. Absolutamente nada. Siempre he defendido a la Policía Nacional y a la Guardia Civil. Tiene algo de sentimental, lo reconozco. Nunca conocí a mi abuelo materno. Lo mataron los “rojos”. Era Guardia Civil. Mi madre fue huérfana, pero logró estudiar en el Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil. Todas las que salían de allí estaban destinadas a servir casas. Con mucha honra, pero la mía, Jani, pidió estudiar una carrera universitaria y la dejaron. Fue la primera licenciada universitaria que salió de ese colegio. Abrió el camino a otras y por ello siempre tendrán mi eterno agradecimiento. Más allá de este componente visceral, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado nos protegen, se parten la cara a diario, en un trabajo mal pagado, por barrer de mierda las calles de nuestras ciudades y yo los admiro y los defiendo, porque simplemente se lo merecen.

¿Razón o corazón?

Sin embargo, esta investigación no ha sido buena. Lo restrinjo a un puñado de policías, no al cuerpo entero, sino sería injusto. Mal comandados por el Juez Instructor no han hallado, en mi opinión, indicios contundentes. Les pongo un ejemplo. Sostienen las acusaciones que a Ruth y José, su padre les dio pastillas para drogarlos o matarlos antes de llegar a Las Quemadillas. Es un dato que, hasta donde yo se, es imposible de probar. No se pudo hacer un examen toxicológico porque sólo se recogieron huesos calcinados. Tampoco conocemos el mecanismo de la muerte. Y cuando eso es imposible no se puede asegurar que fuera un asesinato, porque cabe una mínima posibilidad de que fuera un accidente. No estoy dando pistas a nadie, Sánchez de Puerta no es precisamente un tonto o un iletrado. Ya sabe todo esto porque más de una vez me lo ha comentado a mi y a otros periodistas.

Se ha hablado mucho de las famosas garrafas de gasoil que Bretón llevaba en coche, pero ¿sabe usted una cosa? La policía recogió muestras de la hoguera. El 14 de marzo de 2012 la Científica emitió un informe que en su conclusiones reza: “En las muestras analizadas NO se han encontrado restos de sustancias acelerantes de combustión”. En agosto de 2012, casi un año después, cuando habían removido la finca entera, hoguera incluida y ya se sabía lo de los huesos, se recogió tierra en el lugar de la hoguera, pero vaya a saber usted si era la originaria y entonces, el Instituto Nacional de Toxicología constató en fecha 19 de octubre de 2012 que SÍ había acelerantes. Es el segundo error en un peritaje de este caso. Y son armas que me consta que la defensa usará.

Como ya ha esgrimido en algún escrito la falta de autorización judicial el día que el Profesor Etxeberría abrió la caja de los huesos. Le resumo. La Policía pidió permiso a las 8:22, el experto la abrió, según consta en su propio informe, a las 10:30 y la autorización llegó a las 12:52. ¡¡Dos horas y veintidós minutos después!! Eso es lo que consta en el sumario. Y aunque lo tuvieran a las 10:30, que no dudo que así fuera, el papel no consta. El propio Fiscal Jefe de Córdoba reconoce que lo que no existe en autos, no existe en el mundo. ¿A quién se le olvidó introducir ese papel en el sumario?

Acepto las críticas

Aún así, desde las entrañas, espero y deseo que José Bretón sea condenado. Estoy convencido que le caerán 40 años de cárcel, pero también que las razones nacerán desde el corazón y no desde la racionalidad. Pero si finalmente no lo es, habría que pedir muchas responsabilidades, empezando por el juez Rodríguez Lainz, cuyo trabajo es deficiente. De momento, la única cabeza que ha caído ha sido la de la perito Josefina Lamas, pero en mi opinión, deberían rodar más. ¿Sabe usted una cosa? No ocurrirá.

Habrá mucha gente que piense que el capullo soy yo por escribir esta columna, que debería cerrar los ojos y sólo contar las maldades de Bretón y no cuestionar la investigación, pero si lo hago no dormiría tranquilo. Para mi José Bretón es culpable, pero mañana podemos ser usted o yo los acusados, los que nos encontremos metidos en un lío y seamos inocentes, como le ocurrió a Dolores Vázquez. Entonces usted y yo querremos verdadera justicia, racionalidad y no corazón. Asumo que recibiré muchos insultos y descalificaciones, también algún elogio, todos válidos sin no son faltas de respeto, pero como periodista y como persona debo ser objetivo con los datos, aunque me joda. Y les aseguro que me jode mucho escribir estas líneas. Y deseo confundirme en mi análisis y que alguien con datos mejores que los míos me abra los ojos y me demuestre que me equivoco, que soy un necio.

P.D. Insisto en mi reconocimiento y gratitud a los miembros del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil.

P.D Para los más críticos: soy un simple periodista, humano y por tanto falible. Más allá de eso, estoy seguro de que Bretón será condenado.

PD: De la declaración de José Bretón no cuento nada porque mintió como un bellaco pero sus falsedades legalmente no sirven para condenarlo.

 

 
Nacho Abad