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El hecho de que el Magistrado Presidente desacreditara el testimonio de la perito será un motivo más del futuro recurso contra la sentencia

Caso Bretón: hagamos las cosas bien

Julio 4, 2013

 

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No termino de entender qué es lo que está sucediendo en el juicio que se celebra en Córdoba contra José Bretón. Es absolutamente desconcertante. Siempre pongo el mismo ejemplo y a lo mejor resulto cansino, pero me parece tan gráfico y tan sencillo que lo repito. Si en un partido de baloncesto juegan ocho contra cinco y el resultado final es que los primeros ganan 100 a 60, objetivamente han ganado, pero el resultado no es válido porque no se han respetado las reglas del juego. En baloncesto la norma dice que juegan cinco contra cinco. ¿De quién es la responsabilidad? Del árbitro que lo permite.

Dicho esto, este miércoles la doctora y perito Doña Josefina Lamas, que en un primer momento dictaminó que los huesos eran de origen animal, prestó declaración en el juicio contra José Bretón, sobre el que todos tenemos el convencimiento de que es un capullo integral y de que mató a sus hijos. Al terminar de hablar y delante de los miembros del jurado, Don Pedro, el Magistrado Presidente, para que nos entendamos, el árbitro, decidió que se dedujese testimonio contra Lamas y así averiguar si había mentido en tres manifestaciones concretas. Al hacerlo dudó de ella y desacreditó su testimonio delante de los nueve ciudadanos que componen el jurado popular. Ese hecho será un  motivo más del futuro recurso que se imponga contra la sentencia y, si es bueno, el juicio podría ser anulado. Tendría que haber tomado su decisión sin la presencia del jurado popular, para no influir en su criterio. Si por ese motivo ocurre semejante desgracia, me refiero a la repetición del proceso, la responsabilidad será sólo suya. ¡¡¡Hagamos las cosas bien!!!

Mal desde el principio

El día que desaparecieron los dos pequeños, Ruth y José, se hizo cargo de la instrucción el juez Rodríguez Lainz. En mi opinión, es el gran responsable de la situación que estamos viviendo estos días en el juicio. Este señor decidió imputar a José Bretón por un doble delito de detención ilegal. Su auto de procesamiento, a mi modo de ver, se construyó con especulaciones y datos subjetivos. Le recuerdo que el juez debe ser imparcial y valorar con objetividad los hechos. Rodríguez Lainz se apoyó en el estudio de unas imágenes de una cámara de seguridad, que grabó al coche de José Bretón de camino al parque Cruz Conde, para sentarlo en el banquillo. El informe concluía que los niños no viajaban dentro del vehículo porque, al contraluz y a través de las ventanas, no se veía la sombra de los pequeños. Pues bien, ese informe quedó rotundamente desacreditado esta semana. La policía hizo cinco reconstrucciones y en ninguna de ellas se reprodujeron las condiciones exactas a las del día en el que José Bretón pasó por aquel lugar: ni la misma velocidad, ni a la misma hora (lo que influye en la luz y las sombras), ni el parasol que había en el coche se colocó en el de la reconstrucción.

Todo esto, tan sencillo de percibir, el juez Rodríguez Lainz, no fue capaz de verlo a pesar de que contaba con un contra informe que describía justo lo que le acabo de contar. Sabe una cosa, si no se hubiera corregido el peritaje de los huesos y este hombre hubiese ido a juicio, habría sido absuelto. ¡¡Inocente!! Nos habríamos llevado todos las manos a la cabeza. Maldeciríamos y repetiríamos una y otra vez el consabido latiguillo: en este país no hay justicia. Si que la hay, pero como en todas las profesiones, hay profesionales mejores y peores. Un buen juez, en mi opinión, jamás, jamás, jamás, habría aceptado la medalla blanca de la policía en mitad de la instrucción. Rodríguez Lainz la lleva en la pechera, entiendo que con orgullo. Y a mi me viene a la cabeza que la mujer del Cesar no solo debe ser casta, sino parecerlo.

La declaración de la perito nº 161

Josefina Lamas, la perito que equivocó su dictamen de los huesos, reconoció su error en la sala. Dijo que, sin duda, los huesos recogidos de la hoguera eran humanos y que los que ella recogió en Las Quemadillas son los mismos que analizó más de un año después. Dice el Tribunal Supremo que si la prueba es la misma en el origen y al final, aunque se haya roto la cadena de custodia en medio, se respeta la “mismidad” de la prueba. Es decir, que en esencia y aunque parezca una contradicción, la cadena de custodia se sostiene. No es menos cierto que el abogado de Bretón, José María Sánchez de Puerta, tratará de agarrarse a lo contrario.

No tengo muchas ganas de hablarle del resto de lo que dijo Josefina Lamas. Más que nada, porque lo habrá visto usted ya en todos los medios de comunicación y tendrá usted formada su propia opinión. Las he escuchado de todos los tipos y colores. Sin embargo, me quiero centrar en una cosa que ha pasado más desapercibida. Desde que se inició este proceso, María Del Reposo Carrero, acusación particular, se ha colocado, por su comportamiento, en el ojo del huracán. Rafael Bretón ha pedido licencia al Presidente del jurado para querellarse contra ella por un delito de calumnias. Considera este hombre que se realizó contra él una falsa imputación de un delito a sabiendas de su falsedad. Por otro lado, la perito policial afirma que fue amenazada vía mail por la abogada. El mail lo ha hecho público el Sindicato Unificado de la Policía. En mi opinión, una amenaza en toda regla. Ese comportamiento es ilegal y a lo mejor, de este juicio no sólo sale la condena de Bretón, sino alguna más, porque la Ley debemos respetarla todos.

¿Se puede cesar a un juez?

Le diré que el colmo del surrealismo llegó este jueves. Declaraba un perito de la acusación particular, es decir, que venía de la mano de María del Reposo Carrero. Un especialista que analizó el teléfono de José Bretón. Según la policía el acusado estuvo en la mañana del 8 de octubre en las Quemadillas. Él lo niega. Asegura que estuvo en casa de su hermana Catalina cuidando de sus hijos y de sus sobrinos. Los agentes se apoyan en que realizó un intento de comunicación y que cuando se llama desde casa de Catalina es imposible que la antena en la que se enganchó su llamada se ponga en funcionamiento. Aunque le parezca de película de Alfredo Landa, el perito de la acusación aseguró que si es posible que José Bretón llamara desde la casa de Catalina y esa famosa antena recogiese la señal.

Mientras, que es lo que más me jode, el capullo integral de José Bretón sonríe. Me enerva su actitud, sus miradas, sus contradicciones. Me produce un profundo desprecio todo él. Convencido estoy de su condena, pero en la improbable  hipótesis de que no se produzca, habrá que empezar a depurar responsabilidades. Si la perito se equivocó y fue cesada, yo me pregunto: si el juez instructor se ha equivocado gravemente y ha hecho las cosas mal, ¿se le puede cesar? Ya sabe usted la respuesta: No. Sólo me queda decir que para la próxima hagamos las cosas bien.

Nacho Abad