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Carolina de Mónaco aguanta estoicamente los escándalos de su marido para no empañar la próxima boda de su hermano Alberto

Enero 4, 2011
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Mientras el principado de Mónaco se prepara para la próxima y tan esperada boda del Príncipe Alberto con Charlene Wisttock, que dará un nuevo realce a los Grimaldi, la Princesa Carolina se mantiene estoica e imperturbable ante las continuas salidas de tono públicas de su todavía marido, el príncipe Ernesto Augusto de Hannover, cuya imagen está cada vez más deteriorada. Carolina y Ernesto ya pasaron separados las navidades de 2009 viajando él a la Playa Freedom de la localidad tailandesa de Phuket, donde fue fotografiado con una supuesta amante marroquí llamada Myriam, y desde junio de 2009 la pareja no ha hecho ninguna aparición pública dando pábulo a todo tipo de rumores sobre un posible divorcio inminente que sería uno de los más caros de la historia.

Ernesto Augusto de Hannover posee cuantiosos bienes valorados en unos 5.800 millones de euros y ya pasó por un sonado divorcio de su primera esposa, la suiza Chantal Hochuli, que le costó una fortuna. Por otra parte, tanto las leyes francesas como las alemanas, que serían de aplicación en su divorcio con Carolina de Mónaco, darían derecho a su esposa a la mitad de tan cuantiosa fortuna. Carolina, que hace ya mas de año y medio abandonó la casa común de Fontainebleau, también ha cambiado de colegio a su hija Alexandra que ha pasado a una institución escolar en el barrio de La Condamine, en Mónaco, aunque por el momento los todavía esposos parecen mantener un acuerdo interno de vidas separadas sin interferencias ni declaraciones públicas. Con toda probabilidad ello sirve para evitar que en este año de gran boda principesca en Mónaco los Grimaldi se vean envueltos en un nuevo escándalo de grandes magnitudes dado el difícil carácter de Ernesto Augusto de Hannover, que mantiene una muy difícil relación familiar con sus hermanos y que se ha ganado severas críticas en el entorno de la todavía muy tradicional realeza alemana. Tanto es así que el pasado verano no fue invitado a la boda real sueca a pesar de su cercano parentesco con el rey Carlos XVI Gustavo.

Condenas por comportamiento violento

Sin embargo, el primo hermano de la Reina Sofía, que ya fue condenado al pago de 175.000 euros por comportamiento violento y que en 2010 se enfrentó a una nueva causa por agresiones durante una de sus estancias en su magnífica propiedad de Kenia, parece dispuesto a todo. El último escándalo que está protagonizando el jefe de la casa real de Hannover, y que lleva de cabeza a toda la prensa alemana, es que ahora se pasea por lugares de moda como la localidad italiana de Merano en compañía de nueva amante rumana de 22 años, poniendo más en evidencia a su esposa.

La dama en cuestión, de nombre Simona, salida de una muy pobre familia rumana, consiguió abandonar su país y escapar al Este de Europa comenzando una vida de modelo de segunda que la ha llevado a aparecer fotografiada en ropa interior en los carteles anunciadores de una red de establecimientos dedicados a la prostitución en Austria llamada “Babylon”, muy conocida tanto en Viena y en otras ciudades austriacas como Klagenfurt y Salzburgo. Y mientras la prensa alemana sigue los pasos Ernesto Augusto y enfatiza la vergüenza que su comportamiento supone para su familia, Carolina de Mónaco, a quien algunos que la conocen califican de “congelador” y de persona calculadora, mantiene un silencio sepulcral que pretende salvaguardar todavía por un tiempo la imagen de los baqueteados Grimaldi.

Ricardo Mateos