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Carmena se pliega a los intereses del independentismo catalán defendiendo la libertad de expresión al tiempo que “compra” a la prensa local de Madrid por 500.000 euros

Mayo 24, 2017

La alcaldesa madrileña alquiló el Auditorio de Cibeles a Carles Puigdemont por unos 3.000 euros para acoger la conferencia “Un referéndum para Cataluña. Invitación a un acuerdo democrático”
Mientras, el delegado del área de Gobierno de Coordinación Territorial y Asociaciones, Ignacio Murgui, dicta un decreto por el que se aprueba la convocatoria pública para la concesión de subvenciones para la promoción y desarrollo de los soportes de prensa escrita de ámbito distrital o inferior durante el año 2017.

carmena puigdemont

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, decía la canción de Rubén Blades. Un estribillo que hoy adquiere mayor actualidad con lo vivido y lo que se viene en la capital española. Madrid, que acogía la madrugada de ayer la celebración del alirón cantado por el Real Madrid tras conseguir su trigésimo tercera Liga, una de las fiestas que se puede identificar con la política de derechas y esa que quiere una España unida y sin fisuras, se convertía tan solo unas horas más tarde en el epicentro del independentismo catalán más rancio y secesionista, ese que quiere la colisión y la ruptura con España, cueste lo que cueste. Puente de plata de la edil madrileña, Manuela Carmena.

El ponente de esta afrenta  fue, de nuevo, uno de los adalides de este movimiento y secuaz del siempre presente Artur Mas, ideólogo del proceso catalán. El actual presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, esgrimió en el Palacio de Cibeles sus ideas en formato de una exposición que llevaba por título ‘Un referéndum para Cataluña. Invitación a un acuerdo democrático’. Y el presidente de Cataluña lo hizo optando por una posición de superioridad, como si fueran él y su cohorte quienes tienen la sartén por el mango. Así expuso lo que viene siendo “su última oferta al Estado para acordar un referéndum sobre la independencia”, que, por lo visto, se celebrará en agosto pase lo que pase y caiga quien caiga. Allí estaban para apoyar al presidente,  el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, el consejero de Asuntos Exteriores, Raül Romeva y un incondicional en cuestiones polémicas, el líder de Podemos, Pablo Iglesias.

La alcaldesa de Madrid y miembro del partido de este último, Manuela Carmena, no presenció la conferencia de Puigdemont -con el que se reunió una hora antes del evento-, pero sí que forma parte del proceso de modo directo poniendo al servicio de estos intereses el Auditorio del Ayuntamiento de Madrid por un módico precio de un alquiler de 3.000 euros. Pese haber sido tildada de “cómplice del independentismo” por el PP de Madrid, Carmena ha justificado el alquiler del auditorio como una acción que permite “facilitar la libertad de expresión”. Hay que recordar que esta misma conferencia fue vetada en el Senado.

Carmena: Todo se compra, todo se vende

Curioso es que Carmena, por un lado, defienda la libertad de expresión del vocero del independentismo catalán ingresando 3.000 euros y, por otro, se ocupe de influenciar esta propia libertad de expresión concediendo ayudas a los principales medios de comunicación de Madrid. Así se extrae el decreto del delegado del área de Gobierno de Coordinación Territorial y Asociaciones, Ignacio Murgui, por el que se aprueba la convocatoria pública para la concesión de subvenciones para la promoción y desarrollo de los soportes de prensa escrita de ámbito distrital o inferior -medios hiperlocales-, durante el año 2017.

Para ello, la Junta de Gobierno de la Ciudad de Madrid dispondrá de un gasto de medio millón de euros con cargo a la línea de subvenciones para estos micro medios. Parece este un intento de Ahora Madrid para granjearse el beneficio de la prensa escrita madrileña y que sus publicaciones sean lo menos ardientes posibles ante escenarios como el vivido ayer, en el que la capital de todos los españoles se convertía en el parlamento de la rebelión de los sediciosos, la bandera del independentismo catalán.

Doinel Castro