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El primero tiene 74 años y su reto es realizar los catorce ochomiles

Carlos Soria y Raúl Granado, dos hombres de altura

Septiembre 24, 2013

El 6 de septiembre partió una expedición al Shisha Pangma (Tibet) con tres alpinistas acompañados de tres periodistas. Además de peruanos y paraguayos, Carlos Soria y Raúl Granado son los españoles que forman parte de esa expedición. Carlos Soria, alpinista de 74 años cuyo reto es realizar los catorce ochomiles, se convertiría en la primera persona en conseguirlo. Raúl Granado, periodista deportivo de Onda Cero, Radio es quién le acompaña en este reto.

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CARLOS SORIA

“Lo de subir montañas es lo de menos, lo importante es lograr los sueños que tenemos”

¿En qué consiste este reto para el que usted ha sido elegido?

Este es un reto personal en el que llevo embarcado mucho tiempo. El reto para mi, que soy la persona de mayor edad, es completar los 14 ochomiles. Aunque el objetivo principal es servir de ejemplo para todas aquellas personas que consideran que la edad no es un impedimento para cumplir los sueños de la gente mayor. Este reto es una prueba de que las ganas de disfrutar junto a la tenacidad y el espíritu de superación son suficientes para alcanzar las metas que te propongas. Esas personas que consideran que la edad es un impedimento para seguir llevando una vida activa y dinámica se equivocan. La edad es solo un número y no hay que dejar de hacer lo que te gusta por cumplir años. Es más, para mi la jubilación ha sido algo maravilloso porque me ha permitido dedicarle más tiempo a lo que me gusta.

¿Conseguir los 14 ochomiles es el mayor reto de un alpinista?

Sin duda es un gran reto para cualquier alpinista. Son pocos los que lo han conseguido y es una gran hazaña. En este momento de vida, en el que estoy jubilado y puedo dedicarme a lo que me gusta, terminar los 14 ochomiles se ha convertido en mi mayor reto. Pero si dentro de unos años, veo que mi cuerpo no responde al esfuerzo, me dedicaré a otra cosa. El mayor reto de cualquier persona es hacer lo que le gusta y lo que la salud y la cabeza le permite.

Ya lleva 10 ochomiles. ¿En cuánto tiempo los ha hecho? ¿Cuáles son y cuáles le faltan?

Empecé a subir montañas con 14 años pero no fue hasta los 51 cuando logré mi primer ochomil, el Nanga Parbat. Con 55 años conseguí el Gasherbrun II. Y a partir de los 60 años me di cuenta de que podía lograr el objetivo de los 14 ochomiles. Desde entonces he subido Cho Oyu (60 años), Everest (62 años), K2 (65 años), Broad Peak (68 años), Makalu (69 años), Gasherbrum I (70 años), Manaslu (71 años) y Lhotse (72 años).

Desde 2011, tengo a mi patrocinador BBVA que me está ayudando a conseguir las últimas 4 montañas, el Shisha Pangma, el Kanchenjunga, el Annapurna y el Dhaulagiri.

¿Qué tiene de especial el Shisha Pangma? ¿Qué lo diferencia de los demás?

El Shisha Pangma está ubicado en la cordillera del Himalaya. A diferencia de las montañas que lo rodean, no hace frontera entre China y Nepal sino que está totalmente ubicado en China. Ocupa el último puesto del ranking de altura de los 14 ochomiles con sus imponentes 8.027 m. El hecho de no estar rodeado de grandes cumbres dota al Shisha Pangma de un protagonismo especial en su entorno. Este aislamiento hace que esté expuesto a fuertes vientos, que generan bajas temperaturas.

¿En qué consiste su preparación para conseguir este reto?

Mi preparación es como la de cualquier deportista: entrenamiento diario, sobre todo de las rodillas que es lo que más sufre durante las expediciones, llevar una dieta equilibrada, hacer controles médicos periódicos para ver que todo está en orden, y poco más. Para esta expedición en concreto me fui una semana a Bolivia para aclimatar el cuerpo a la altura. Además, viajo siempre con un médico y amigo, el doctor Carlos Martínez, que me cuida a mi y al resto de la Expedición BBVA.

¿Cualquiera puede conseguir lo que usted está consiguiendo?

Cualquiera puede conseguir lo que se proponga si hay ganas de hacerlo y si la salud acompaña. Lo de subir montañas es lo de menos, lo importante es lograr los sueños que tenemos. Está claro que para subir un ochomil tienes que tener mucha preparación, disciplina y no está al alcance de todo el mundo, pero tampoco me siento un súper hombre ni nada parecido. Siento que estoy cumpliendo el sueño de seguir haciendo lo que me gusta.

Si consigue llegar a la cima, ¿cuál es la recompensa? ¿Cómo lo celebrará?

La recompensa es la volver al Campo Base y compartirlo con todo el equipo. Yo siempre digo que lo importante no es llegar a la cima, lo más importante es bajar sano y salvo. La mayor recompensa es cuando llego a casa con mi familia y amigos y compartir con ellos y con los miles de seguidores de las redes sociales la experiencia que hemos vivido. Eso es lo que verdaderamente me llena.

¿Cuál y cuándo es el siguiente reto?

Si todo va bien, la próxima primavera volveré al Kanchenjunga para intentar hacer cumbre. En la anterior expedición se nos resistió pero ya conocemos la montaña y, si el tiempo nos acompaña, está vez volveremos a probar suerte.

 
RAÚL GRANADO

“Uno de los valores más importantes de esta experiencia inolvidable ha sido la convivencia y la solidaridad entre nosotros”

¿Cómo fuiste el elegido para acompañar a Carlos Soria en este reto?

Hace unos meses Carlos Soria nos visitó en Al Primer Toque y Héctor Fernández mantuvo una entrevista con él. Tras conocernos en esa ocasión, desde el departamento de comunicación del BBVA se nos ofreció la posibilidad de participar en esta experiencia. Héctor me dijo que si a mi me hacía ilusión, adelante y no me lo pensé dos veces.

¿Alguna vez has hecho alpinismo? ¿Qué significa para ti, como periodista y cómo persona está experiencia?

Alguna vez había ido a la montaña pero nunca a este nivel ni de altura ni de exigencia. Lo cierto es que nunca había pensado que podría realizar una experiencia como esta. Para mi ha sido algo increíble tanto a nivel personal como profesional. En lo personal por lo que ha significado como experiencia de superación y de buscar los límites de lo desconocido. Y en lo profesional ha sido muy importante transmitir mis sentimientos y mi trabajo diario para todos los oyentes de Onda Cero.

¿Te ha cambiado en algo esta experiencia?

Todavía es pronto para saber si me ha cambiado pero lo que tengo muy claro es que será inolvidable. Además, poder participar en esta expedición me ha hecho conocer realmente el mundo de la montaña y desmontar prejuicios que habitualmente construimos alrededor de este deporte y de quienes lo practican.

¿Qué tipo de preparación has necesitado para llegar a los 5.000?

La altura máxima a la que hemos llegado ha sido de 5.764 metros y la verdad es que la vida a esa altura cambia mucho. Yo ya practicaba deporte antes de la expedición pero los dos meses anteriores centré bastante más mis esfuerzos en lo físico. La preparación básicamente se centró en 50 kilómetros en bici, cuatro días a la semana, 5 kilómetros de carrera a pie, 3 días a la semana y 3 días de gimnasio. Además de varias visitas a la sierra de Madrid sobre todo para acostumbrar las piernas a la subida y algo muy importante, al calzado de montaña para evitar problemas durante la expedición.

¿Cómo ha sido el día a día? ¿En qué consistía?

La aclimatación a la altura ha consistido en jornadas andando entre 2 y 4 horas para que los días que teníamos que desplazarnos de un campamento a otro fueran más llevaderos. Las horas de sol eran muchas a lo largo del día y eso facilitaba bastante el trabajo. El resto del tiempo se dedicaba a la convivencia entre los miembros de la expedición y también al descanso, algo absolutamente fundamental para estar preparado al día siguiente.

¿Cómo ha sido la relación con los otros alpinistas y periodistas?

La relación ha sido perfecta entre todos y esa ha sido una de las claves del buen desarrollo de la expedición. Los expedicionarios eran cuatro, además de Carlos Soria y todos ellos nos han acogido de la mejor manera posible para que nos encontráramos como en casa. Además de mi presencia me acompañaban otros dos compañeros periodistas de Perú y Paraguay y tres trabajadores del BBVA, uno de cada país. Todos encajamos a la perfección y uno de los valores más importantes que hemos desarrollado ha sido la convivencia y la solidaridad entre nosotros.

¿Qué ha sido para ti lo mejor y lo peor de esta experiencia?

Sería muy egoísta si pensara en lo negativo, aunque no puedo obviar que ha habido momentos duros en cuanto al cansancio físico y mental. Pero el balance general es muy positivo. Estaré eternamente agradecido a BBVA y a Carlos Soria por haberme brindado la oportunidad de vivir esta experiencia inolvidable.

 

Rosana Güiza Alcaide