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Carlos Sainz y Fernando Alonso lucharán entre si con armas muy similares el año que viene

Septiembre 26, 2017
sainz-alonso

En 2018 la zona que ocupen Fernando Alonso y Carlos Sainz va a convertirse en uno de los puntos calientes de la parrilla. Una vez confirmado el fichaje del madrileño por parte de Renault y a punto de hacerse efectiva la renovación del asturiano por McLaren (“a falta de unos pocos detalles” según su director de equipo) el año próximo podremos ver pelear cara a cara en casi todas las carreras del calendario a los dos españoles al contar con mecánicas equiparables. Esta circunstancia nunca se ha dado, y si acaso solo en 2016 tuvieron unas vagamente similares. Entonces, el asturiano superó al de Madrid por apenas ocho puntos, 54 por 46 de Sainz, y acabó dos puestos mejor situado en la tabla final. En el cómputo general Alonso solo acabó por delante de Carlos ese año desde que ambos corren juntos en la categoría, y en la suma total de puntos acumulados el hijo del bicampeón de rallyes reúne, a falta de seis pruebas para acabar su tercer mundial, 112 puntos, por 75 del ovetense.

En 2018 los dos utilizarán el mismo propulsor Renault y las variaciones en sus resultados provendrán de sus mecánicas, estrategias y manos. Con potencia igualada será sumamente interesante ver donde clasifica, adelanta, y como ataca cada uno su carrera en un mundial propio en el que el empate muestra lo igualado de los resultados netos: cada uno ha superado al otro en once ocasiones al final de cada carrera en la que ambos han terminado. Cierto que que las innumerables averías han segado la hierba bajo los pies de Fernando, pero Carlos ha corrido con dos motorizaciones distintas, Ferrari (2015-2016) y Renault (2017) que nunca fueron consideradas las mejores del mercado, y su escudería cuenta con un presupuesto que ronda los ciento cuarenta millones de euros, aproximadamente la mitad que su oponente norteño. En el cómputo de los resultados más brillantes destaca ese cuarto puesto de Carlos en Singapur, a sólo catorce segundos del pódium, por varios quintos puestos para Alonso en todo su ciclo con McLaren-Honda.

Fue en 2016 cuando en esta particular lucha los dos estuvieron en relativas condiciones de igualdad; los dos abandonaron por avería o accidente justo en cuatro ocasiones, y el déficit de potencia del motor Honda compensaba la falta de medios de la pequeña escudería de Faenza. Carlos Sainz quedó por delante de su amigo los sábados en quince ocasiones, pero la experiencia de tres lustros y el bicampeonato siempre aparecían durante la prueba y el corredor de McLaren revirtió su posición de parrilla en nueve ocasiones por dos de Carlos. Donde Alonso se mostró especialmente eficaz fue en pistas sin altas velocidades como Hungría o Singapur, y adelantar a Sainz fue matemático siempre que saliese en su misma línea de parrilla o tras él en la contigua. Esto certifica una cosa: a Alonso no se le puede dejar ni un resquicio, porque lo aprovechará.

Escudería en proceso de crecimiento

Carlos Sainz recalará en 2018 en una escudería que se encuentra en pleno proceso de crecimiento. Tras una primera temporada olvidable, con limitaciones económicas, problemas para encontrar personal, y dos pilotos sin excesivo brillo, este 2017 han aumentado su presupuesto, se empiezan a notar la llegada de medios y el impulso de un piloto brillante como es Nico Hulkenberg les han llevado a multiplicar casi por seis el acopio de puntos a falta de un tercio de temporada con respecto al año anterior, pasando de ser novenos, a la séptima plaza que ocupan hoy en la tabla de constructores. La era turbo híbrida no sentó especialmente bien a los franceses y la arrancaron en 2014 con un motor poco dotado y tildado de frágil. Este 2017 han llegado con una mecánica completamente nueva que aunque no está a la altura de los Ferrari y Mercedes, ha permitido ganar al menos una carrera a Red Bull, equipo que se ha encaramado al pódium en ocho ocasiones. Esto es que en la mitad de las carreras ha dejado atrás a al menos un coche, Ferrari o Mercedes, que tiene mejor motor. De forma habitual la segunda temporada de un propulsor completamente nuevo suele ser mucho más sólida que la anterior al dejar atrás problemas de inmadurez. Esto mismo lo demostró Honda en 2016, y es previsible que el año que viene crezcan desde este punto de vista. Si Carlos Sainz es capaz de igualar a Hulkenberg el año próximo es posible que le veamos ocupar un puesto en la horquilla de entre el sexto y el noveno, y a su equipo escalar uno o dos puestos en la tabla general de constructores. Decir esto antes ni siquiera de acabar la presente temporada es sumamente aventurado, pero la tendencia visible apunta a eso.

Un motor más potente para Alonso

En cuanto a Alonso, su presumiblemente McLaren MCL33, portará un motor Renault, más potente y fiable que el actual Honda. La referencia con este equipamiento es Red Bull, y si los de azul han logrado ocho pódiums y una victoria, se antoja más complicado ver al asturiano en esa situación, aunque no es imposible. Todo lo que no aporte su caballería han de ponerlo chasis, aerodinámica y manos, y no queda claro que a día de hoy el actual MCL32 sea superior en los planos técnicos al RB13. Lo que si resulta lógico es que el conjunto mejore tanto en velocidad como fiabilidad y que el pódium quede a tiro, algo impensable hoy.

En resumidas cuentas: los dos españoles van a crecer el año que viene, van a estar muy cerca el uno del otro en parrilla, les veremos pelear de tú a tú en las curvas con mecánicas muy igualadas, y a lo mejor es momento de comprobar si el alumno está alcanzando al maestro. Va a ser divertido. Mucho.

José M. Zapico

@VirutasF1