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Carlos Sainz se despide de Toro Rosso de manera agridulce en Japón y comienza a trabajar ya con Renault

Octubre 10, 2017
sainz

El miércoles 11 de octubre va ser un día fundamental en la vida de Carlos Sainz. Antes del mediodía va a cruzar la puerta de la sede del equipo Renault por primera vez. Esa mañana saldrá el vuelo directo desde Madrid hacia Londres, desde donde recorrerá los ciento veintidós kilómetros que separan el aeropuerto de la sede de Renault en Enstone. Este viaje va a ser el primer movimiento de facto que va a reconducir un futuro deportivo que hasta hace poco parecía estar condenado a un peligroso estancamiento con una cuarta temporada en Toro Rosso. Tras un acuerdo en el que se sospecha que los motores Renault que reciben los cuatro coches de Red Bull han formado parte, Sainz correrá a partir de la próxima carrera vestido de amarillo y no de azul, como ha sido habitual desde su llegada a la Fórmula 1. Tras casi tres temporadas en el seno de Toro Rosso abandona la disciplina del equipo anglo-italiano que refundó la extinta Minardi, y se une a la escudería Renault durante un periodo no del todo aclarado, pero se presupone de al menos tres años, de forma condicionada por los propietarios de la bebida energética, tenedores de sus derechos deportivos hasta finales de 2019.

El madrileño empezó a ser piloto Renault de facto en el momento en que salía del circuito de Suzuka, en Japón, tras disputar su Gran Premio número cincuenta y seis. En Toro Rosso aceptaron ceder al corredor antes de acabar el año, y en la formación del rombo pondrán a su disposición un coche ya para el próximo viernes 22 de octubre, fecha de los entrenamientos libres del Gran Premio de Estados Unidos, donde desplazará al egresado Jolyon Palmer. Estas cuatro carreras que restan del calendario les servirán tanto a él como a su nuevo contratante para sopesar posibilidades con vistas al futuro y comenzar a añadir elementos de diseño en el monoplaza que pilote la temporada próxima, un bólido del que todos esperan refleje un salto de calidad notable en 2018.

Carlos Sainz muy contrariado

Tras Suzuka voló a Madrid para estar un par de días con su madre, puesto que su padre se encuentra disputando el Rallye de Marruecos en preparación del próximo Dakar. A su llegada a España el lunes Sainz se mostró muy contrariado ante sus cercanos por la forma en que se despidió de la que ha sido su casa durante todo este tiempo. Carlos se dolía de que su salida deportiva había sido más amarga de lo deseado. En el fin de semana más accidentado de toda su carrera deportiva estrelló el viernes su monoplaza, a continuación, tuvo que realizar una visita al hospital del circuito de Suzuka al advertirse un impacto superior a 20G, circunstancia que obliga a los pilotos a pasar reconocimiento médico. El sábado se saltó un semáforo en rojo a la salida del pillaje, con lo que se ganó una amonestación. Veinte puestos en parrilla de salida le cayeron por sustituir su propulsor, y el domingo volvió a estampar contra las protecciones su STR12 en el inicio de la carrera sin poder acabar ni siquiera la primera vuelta. Tras un estudio de sus técnicos se llegó a la conclusión que no fue culpa suya: llegó a la zona del impacto con una rueda ya pinchada. A pesar de todo en Toro Rosso despiden con una sonrisa y los mejores deseos al que ha acabado siendo la cabeza visible del equipo durante el último año y medio tras la marcha de Max Verstappen a Red Bull. Carlos se va con un total de ciento doce puntos, treinta y nueve carreras acabadas de cincuenta y seis disputadas, en las que se ha ganado el respeto de rivales y el aprecio del paddock. La mayoría de sus abandonos fueron por problemas mecánicos, apenas suma sanciones, nunca se ha metido en líos ni dentro ni fuera de la pista, corre de forma limpia y ha crecido enormemente desde su primer año.

La carta de Red Bull para un posible regreso

Será sustituido por el francés Pierre Gasly, aunque la bebida austriaca que le llevó hasta la Fórmula 1 se guarda la carta de un posible retorno en 2019 en caso de que requirieran su presencia, algo que en principio parece que no ocurrirá. Sainz correrá en Renault al menos durante todo el año 2018 ‘como cedido’. El piloto tendría una verdadera patata caliente en las manos y una decisión mala de adquirir en caso de que tirasen de la correa a finales del año que viene. Si se diese la circunstancia de que pudiera elegir tendría que optar por volver al seno de Red Bull, donde con bastante seguridad estaría sometido a un férreo control deportivo y con Max Verstappen como líder del equipo. Con Daniel Ricciardo sería distinto. Con el australiano mantiene una línea de sincera amistad, y el liderazgo y preferencias del equipo no estaría tan claras. Red Bull desea mantener a sus dos actuales corredores contratados hasta 2020, con el holandés con ganas de salir de la formación si no le dan un coche ganador y rumores de que posee ofertas de Ferrari y Mercedes. El australiano acaba contrato en 2019 y también le han tentado de otros equipos. Si Red Bull mantiene su alineación hasta 2020, Sainz podría mantener su asiento en Renault durante ese deseado periodo de tres temporadas, al tiempo vería como caduca su acuerdo con Red Bull para pasar a ser agente libre.

Por otra parte, en Renault están incrementando poco a poco el presupuesto, personal y medios técnicos, y aunque no sea un panorama especialmente favorable a día de hoy, todos esperan que en un plazo de dos o tres años estén pisando el pódium, aunque sea de forma puntual. En todo caso las miras están puestas en 2021, cuando llegue la nueva normativa de motores, y ahí los galos podrían dar un salto de calidad como han hecho en otras épocas en las que han sido campeones.

Próxima parada: del 22 al 24 de octubre en Estados Unidos. Allí veremos a Sainz vestido de amarillo, empezando a escribir un nuevo capítulo en una historia en clara trayectoria ascendente.

José M. Zapico

@VirutasF1