Menú Portada
El hijo de "El Matador", único español en pista a pesar de que había tres inscritos, se zafó inteligentemente de un incidente múltiple en el inicio de la prueba

Carlos Sainz brilla en un caótico Gran Premio de Australia con Fernando Alonso ausente

Marzo 15, 2015

McLaren ha protagonizado el peor inicio de temporada de todos los tiempos. Con detalles como el de un coche abandonado antes incluso de arrancar la carrera o que han logrado rodar en este fin de semana casi la mitad de kilómetros que han hecho durante las doce jornadas previas de entrenos


Algo caótico en conjunto, raro y con sorpresas y casi todas desagradables. El Gran Premio de Melbourne, carrera inaugural de la sexagesimosexta temporada de Fórmula 1, ha sido para la mayoría un mar de lágrimas, para una minoría algo alegre y divertido, y para los Mercedes un paseo por el campo que ha sido lo que todos esperaban.

Con victoria de Lewis Hamilton, un segundo para Nico Rosberg y la tercera plaza para Sebastian Vettel, era un resultado previsible incluso antes de dar la salida. Lo que no lo era tanto fue el concurso del madrileño Carlos Sainz, que ya hizo levantar las cejas de los reporteros más veteranos con un cuarto y séptimo puesto en los entrenos libres del viernes.

Buen papel de Sainz a pesar de los problemas de propulsores de Renault

El hijo de “El Matador”, único español en pista a pesar de que había tres inscritos, se zafó inteligentemente de un incidente múltiple en el inicio de la prueba. Su Toro Rosso salió levemente tocado en el alerón delantero tras un roce con Kimi Raikkonen, y aunque esto debería afectar a su comportamiento aerodinámico y el desgaste en el neumático delantero izquierdo, supo avanzar sin que le afectase. Terminó acabando noveno acumulando los primeros dos puntos de su incipiente carrera, y no fue tarea fácil.

Flaco favor le hizo su equipo al perder la friolera de 36 segundos en su primera parada en boxes. Corría la vuelta 25 cuando fue llamado a realizar su primer cambio de neumáticos, y los mecánicos encargados de la rueda trasera izquierda tuvieron un problema con la pistola neumática, luego con la segunda —siempre tiene dos— y al final, tuvieron que utilizar una tercera, desplazada desde el tren delantero, que si realizó su tarea pero con una grave pérdida de tiempo que le costó no menos de dos puestos en la tabla final. A esto hay que añadir el problema endémico que tienen todos los usuarios de los propulsores Renault, que a su galopante falta de potencia, hay que añadir una debilidad inaudita, no en vano su propio compañero Max Verstappen abandonó en la vuelta 33 por una falla en su motor, o el primer día, ocurrió lo mismo al de Daniel Ricciardo, piloto de Red Bull.

Aplomo y seriedad

Carlos ha superado todas las expectativas en su debut siendo el mejor español de la historia durante la nada clasificatoria (octavo) acabando la carrera, recabando puntos y superando un error de su equipo al que no culpaba en absoluto, con lo que gana en otro campo: el político dentro de su formación. Sabe que esas cosas ocurren y en otra ocasión será la otra parte la que pueda echarle cosas en cara, muy inteligente por su parte.

Ese aplomo y seriedad cuando se baja de su bólido también tiene reflejo cuando está subido en él. No perdió los nervios durante la parada, no hizo aspavientos ni gestos raros, y salió de nuevo a pista como si nada hubiera ocurrido. Muchos ven a su compañero holandés como la más seria amenaza en pista, y si cierto es que el chico promete, la muy superior experiencia de Sainz tras haber participado en varias categorías —algo de lo que adolece Verstappen— le ha aportado la experiencia necesaria para que no se deje llevar por el calor del momento y sí por una meta a conseguir. Ya no hay dudas: con Carlos Sainz hay piloto, y si alguien quiere buscar un sustituto a medio plazo ante la futura marcha de Alonso, el madrileño es el más que posible hombre a tener en cuenta en el imaginario de aficionados y jefes de equipo.

Merhi a la espera y mucho trabajo por delante para McLaren

Sainz tuvo la suerte de la que careció el otro español presente en Melbourne, el castellonense Roberto Merhi. El levantino llegaba a ultima hora a Australia con la función de salvar la honrilla de Manor. Esta formación, heredera de lo que fue Marussia se plantó en el otro lado del mundo con un coche de 2014 modificado sólo para cumplimentar las reglas del presente año, y motores de la temporada anterior cedidos por Ferrari. Sus gestores han hecho un enorme trabajo, sin pretemporada, sin coches nuevos, sin anunciantes, y sin… software. Al parecer todos los datos de manejo interno se borró accidentalmente el viernes y no pudieron dar ni una sola vuelta durante todo el fin de semana. Merhi se hizo su asiento, estuvo en la foto colectiva del inicio de temporada, pero no escuchó arrancar su coche. Esto tampoco ocurrirá en la segunda cita del calendario, Malasia, aunque de acuerdo con las palabras de los gestores de la formación, si que ocurrirá en la tercera, China. Allí veremos muy posiblemente no a dos, sino a tres pilotos españoles sobre el asfalto, con la reaparición ya sea allí mismo, o donde se le espera, Malasia, a Fernando Alonso, alguien que viendo como está su equipo casi mejor que se queda en su casa.

McLaren ha protagonizado el peor inicio de temporada de todos los tiempos. Con detalles como el de un coche abandonado antes incluso de arrancar la carrera —motor estallado en la vuelta de formación— o que han logrado rodar en este fin de semana casi la mitad de kilómetros que han hecho durante las doce jornadas previas de entrenos. A eso hay que añadir que los dos McLaren-Honda salían de los dos últimos puestos de parrilla, que sólo uno acabó la carrera (y fuera de los puntos, con un Campeón del Mundo a bordo) que rodaron hasta a tres segundos de la cabeza, que éste coche, el de Jenson Button, fue doblado en dos ocasiones y que la parte eléctrica del propulsor no pudo ser usada en toda la prueba con un déficit que ronda los 150 caballos. Lo que extraña es que no fuera aún peor. Mal, muy mal, dolorosas las sensaciones transmitidas por los de Woking. Si Fernando Alonso hubiera podido correr en estas circunstancias hubiera sido realmente duro para sus seguidores verle en semejante tesitura, y en el pódium el coche que podía haber sido suyo este año si no hubiera dejado Ferrari. Lo peor para el asturiano y su equipo es que no se atisba una solución a corto plazo. La habrá, pero se trata de tiempo, de esperar, de pequeñas mejoras.

Aparte de todo esto, si sumamos que la carrera inaugural de la temporada ha estado protagonizada por Valtteri Bottas, que no pudo correr por problemas de espalda, Sauber, enzarzados en los juzgados de Melbourne con uno de sus expilotos, que por poco no desplaza a uno de los titulares, el accidente —leve— de Pastor Maldonado, el abandono de los dos Lotus, que comenzaron la carrera sólo quince coches, tenemos un inicio de temporada más cercano a una pesadilla que a una fiesta del deporte. Habrá que esperar a que las piezas encajen, pero de momento, esperando lo mejor, pero preparados para lo peor, y peor (en conjunto) que lo visto en Melbourne… poco.

 
José M. Zapico
@VirutasF1