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La Sociedad Estatal, que acapara el 91% del mercado postal, no ha contestado al motivo de tan desastroso contratiempo

Caos en Correos: cae todo el sistema a nivel nacional para cartas certificadas y urgentes durante todo el día 3 de febrero

Febrero 4, 2015

La entidad pública ha vivido un 2014 convulso en el que ha alternado grandes adjudicaciones con encargos del Gobierno que compensaban sus gastos. En 2013 la facturación fue de 1.747 millones, un 7% menos que los 1.875 millones del ejercicio anterior. El Tribunal de Cuentas ha detectado inversiones inmobiliarias descontroladas. En tres años se destinaron 76 millones a la expansión de la red de oficinas que luego no se han usado

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El siglo XXI ha sido denominado de muchas maneras. Pero si una tiene bien debida certeza es aquella que lo califica como el siglo de las comunicaciones. El rápido avance de las tecnologías de la información y de la comunicación unidas a la espeluznante expansión del fenómeno cibernético y de la conciliación de datos ha abierto una ventana insondable a las redes sociales entrando de lleno en una nueva era repleta de diferentes modos de conexión.  

En medio de esta maraña comunicativa, la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos, en manos de su presidente Javier Cuesta Nuin, ha dado de nuevo muestras de su flaqueza. El pasado martes todo el sistema a nivel nacional para cartas certificadas y urgentes se “colgó”. Una desastrosa circunstancia inaceptable en los tiempos que corren. Máxime si el departamento responsable no da justificación alguna. Eso es lo que ha hecho Correos, que en el día de ayer fue consultada de urgencia por Extraconfidencial.com acerca del motivo de tan inoportuno acontecimiento. La respuesta del área de Comunicación dirigida por Emma Marín Santaolalla ha sido el silencio. Sin embargo, no es este el único fantasma que acecha a la oficina pública de mensajería.

Un 2014 de extrañas fluctuaciones

El año 2014 ha sido movido para Correos. Sus inicios no fueron fáciles, pues la Sociedad Estatal arrastraba 208,09 millones de euros pendientes de cobro del Estado correspondientes a las subvenciones públicas que la empresa debe recibir cada año por prestar el servicio postal público universal. Sin embargo, su capítulo de gastos ha mostrado un músculo del que realmente carece. El dispendio más grandilocuente que ha llevado a cabo la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos en las últimas fechas han sido los cerca de 14 millones (13.740.609,28 euros como valor estimado del contrato), para emprender la “renovación de los servicios de movilidad para carteros” para “dotar a estos nuevos dispositivos de conexión de datos móvil mediante cobertura 3G para permitir la conectividad con la red de Correos desde cualquier ubicación”. Es obvio que para una profesión como la de cartero, este avance tecnológico facilitará el desarrollo de las tareas llevadas a cabo, pero siempre depende del precio que se pague por ello.

No es el único gasto delirante que ha realizado la Sociedad Estatal en los últimos meses. El pasado 18 de junio, la Plataforma de Contratación del Estado publicaba la “adquisición de reposapiés y ventiladores calefactores (2 Lotes)” por un total de unos 92.250 euros. También hay que destacar los más de 63.000 euros destinados a “los servicios de diseño, maquetación, impresión, producción y manipulación de 5.000 ejemplares del libro ‘Marca España’ y de 5.000 unidades de estuches de presentación del libro”.

Pero no todo es gasto. El Gobierno central juega con Correos a un intrincado tira y afloja en el que premia el “ahora te doy, ahora te quito”. Solo así se entiende el regalo del Ministerio de Defensa, de Pedro Morenés, que otorgaba en marzo a la entidad pública el contrato que regía el “Acuerdo Marco para la prestación de los servicios postales y telegráficos al Ministerio de Defensa y sus Organismos Autónomos”. En total, casi 2,3 millones de euros (2.273.676,25 euros) que alimentaban las desnutridas arcas de Correos.

Un comportamiento bipolar e inexplicable que también ha llevado al Estado a apuntalar la salvación de Prisa otorgando un contrato a Promotora General de Revistas SA a costa del endeble presupuesto de Correos que se encargó en su momento de la financiación de la “elaboración de seis números de la revista para empleados de la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos, S. A.” por un importe total de 103.802,4 euros.

Unos resultados económicos con más sombras que luces

Correos ha destacado en todo este año que cerrara el ejercicio con 48,4 millones de euros de ganancias y que dejara atrás las pérdidas de 3,9 millones de euros del 2012. Pero estos resultados son bastante artificiales, ya que se ha apoyado en ingresos extraordinarios derivados de la venta de inmuebles y del cobro de importes pendientes de pago de la compensación que recibe del Estado por prestar el servicio postal universal. De hecho sólo en esta partida multiplicó por cuatro los ingresos, que pasaron de los 35 millones de 2012 a los 139 millones en 2013.

Además, la cifra de negocio volvió a desplomarse. En 2013 la facturación fue de 1.747 millones, un 7% menos que los 1.875 millones del ejercicio anterior, y nada comparado con la cifra que manejaba 6 años antes y que alcanzó los 2.296 millones. Esta caída se produjo en todas las partidas, especialmente en el servicio de envíos, la más importante, mientras que sólo creció en envío dinero que tan sólo supone el 2% del total de la facturación del Grupo. Todo esto se ha reflejado en el empleo. En 2013 se redujo la plantilla en 2.719 trabajadores, lo que alcanza los 13.105 desde 2008. 

Inversiones descontroladas en edificios vacíos

En medio de estos resultados artificiales, el Tribunal de Cuentas también se ha encargado de tirar de las orejas a la sociedad pública. En un Informe del órgano fiscalizador sobre los ejercicios 2008-2009 ha detectado inversiones inmobiliarias descontroladas. En tres años se destinaron 76 millones a la expansión de la red de oficinas que luego no se han usado. Además, mantuvo 71 inmuebles alquilados que estaban vacíos y generaban el gasto de mantenimiento correspondiente.

En ese mismo informe se desvelaron “deficiencias en la gestión, control y mantenimiento de los bienes materiales, que son especialmente relevantes en lo que respecta al patrimonio inmobiliario”. Correos no actualizó el inventario de los espacios físicos y tampoco presentó un plan de gestión. Esta acción llevo a que se desconociera “quién es el propietario de los activos, la utilidad, la superficie disponible, el valor de adquisición y las amortizaciones”. Otro ejemplo del mal uso de los fondos públicos.