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Mientras, siguen los movimientos de la oposición para que no les sorprenda un adelanto electoral

Calderón filtra otra vez que ha fichado a Cristiano Ronaldo, pero ya nadie le cree

Diciembre 17, 2008

Ramón Calderón, presidente del Real Madrid, se llevó un primer revés jurídico al no concederle un juez el derecho a rectificar por la información aparecida en El Mundo sobre el presunto uso indebido de las tarjetas de crédito del club. Pero seguramente esa es en estos momentos la menor de las preocupaciones del presidente madridista, que tras el bochorno provocado en la asamblea de la entidad el pasado 7 de diciembre anda como loco por dar buenas noticias a sus socios para tratar de calmar los ánimos. Se teme lo peor. Sabe que un nuevo traspié deportivo pondrá a todo el Bernabéu en su contra y difícilmente podrá soportar la tensión. La única solución que se le ha ocurrido es recurrir a sus ya habituales “mentiras arriesgadas”, similares a las que le llevaron a la presidencia del Real Madrid.

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Arnold Schwarzenegger protagonizó en 1994 la película Mentiras arriesgadas, en cuya moraleja se deduce que mentir siempre acaba mal. En 2006 Ramón Calderón debió encomendarse al estilo del gobernador de California porque desde que inició la campaña electoral que le llevó a la presidencia del Real Madrid el 2 de julio de ese mismo año, el faltar a la verdad ha sido una constante. La penúltima, el filtrar a la prensa que ya ha fichado a Cristiano Ronaldo para la próxima temporada.
Un colega me dice que más que a Arnold Schwarzenegger se le podría comparar con Jim Carrey en su película Mentiroso compulsivo. Igual sí, pero la forma de actuar del presidente blanco es más de riesgo que de enfermedad. Porque claramente todos sus anuncios fallidos han ido destinados a conseguir el apoyo de la masa social del Real Madrid, y todos sus anuncios carentes de veracidad se le han terminado volviendo en su contra. Los célebres fichajes de Kaka, Robben y Cesc durante la campaña electoral le sirvieron para llegar a la presidencia. Los tres anuncios fueron falsos y ya en pleno marasmo mentira tras mentira, dos años después se vio obligado a comprar al extremo holandés por casi cuarenta millones de euros, con los resultados deportivos que todos ustedes ya conocen.
¿Quién no recuerda el anuncio de que el Real Madrid de baloncesto jugaría en la NBA? Ni tal posibilidad existió, ni remotamente podría ser realidad, pero a las arcas del club blanco aquella chacota le costó una millonada pagada al serbio Vlade Divac, quien supuestamente es embajador del Madrid ante la NBA. Algún día Calderón o su responsable económico deberán explicar cuál es el concepto por el que Divac factura al Real Madrid.
Podríamos seguir enumerando más “mentiras arriesgadas” pero igual les cansamos. Por eso damos un salto en el tiempo y nos colocamos en el pasado mes de junio cuando Calderón filtra a su prensa amiga que ha fichado a Cristiano Ronaldo por 85 millones de euros. Tres meses después el jugador anuncia que ha mejorado su contrato con el Manchester United. Por vender humo, por silenciar las críticas, el presidente madridista recurrió nuevamente a faltar a la verdad para que la prensa le sirviera de cobertura ante los críticos. Cristiano, quien sí tenía un precontrato con Juan Miguel Villar Mir por si el empresario ganaba las elecciones del 2006, hubiese sido jugador blanco por 35 millones de euros en una operación en la que también entraba el portugués Ricardo Carvalho.
Cristiano no vino y esa fue la razón por la que no se fichó a nadie en el mercado de verano y a última hora hubo que contratar a Rafael Van der Vaart por una millonada, cuando era un jugador que ni se le necesitaba ni ha aportado nada. Tanto que ya se especula con su posible marcha a final de temporada. La “mentira” de Cristiano es sin duda la base de la actual crisis deportiva.

La colección de anuncios incumplidos

Pero como parece que no escarmienta o cree realmente que la afición madridista va a seguir creyendo sus anuncios que nunca se cumplen, ahora vuelve a la carga y filtra otra vez que Cristiano Ronaldo ya está hecho nuevamente. CR7 jugará en el Real Madrid a partir del 1 de agosto próximo y el Real Madrid pagará entorno a los 100 millones de euros por el actual Balón de oro. ¿Usted se lo cree? Yo tampoco y el 99% de los socios y simpatizantes merengues, menos. Todo tiene un límite y como en el cuento de Pedro y el lobo, el señor Calderón hace tiempo que cubrió el cupo.
Acusó a la oposición de reventar la pasada asamblea, cuando fue él quien invitó a los Ultras Sur a reventarla con sus insultos y aplausos. Para ese día, tras filtrar que había pactado una prima con la plantilla por ganar cinco partidos consecutivos de Liga y Champions, quiso arreglar el entuerto con otra falsedad, anunciando oficialmente que no se trataba de una prima sino de un acuerdo compensatorio porque el club había contratado un partido amistoso en la semana de Navidad y los jugadores habían propuesto aceptar los 120.000 euros por barba a cambiar de ganar siete partidos. Ni se ganaron los partidos ni se disputará el partido en un país árabe porque sencillamente nunca existió tal posibilidad. Ni el ofrecimiento del partido ni la voluntad de la plantilla de renunciar a las vacaciones. Una nueva “mentira arriesgada” y fallada. Como todas las precedentes.
¿Dónde está el equipo de rugby prometido, el equipo femenino, el de fútbol sala? ¿Sigue siendo Javier Calderón el asesor jurídico del Real Madrid, pese al anuncio del presidente de prescindir de él? Ramón Calderón copió el programa de otro candidato en las pasadas elecciones y con él hizo la campaña para ganar. Voluntad de cumplir, evidentemente y tras dos años y medio, no tenía.
Ramón Calderón vive su peor momento al frente del Real Madrid. Lo sabe él y lo sabe la oposición. Tras la asamblea parece que las aguas están tranquilas y que el presidente se ha ganado la paz hasta la próxima asamblea en la que ha de modificar los estatutos por imperativo judicial para subsanar la deficiencia del voto por correo. Será allá por marzo. Pero la realidad es que los opositores no se detienen. Falta sólo la chispa que detone la mecha. Ya no está Schuster de salvapantallas. La próxima pañolada del Bernabéu tiene pinta de ser la última. El madridismo está esperando un gesto para iniciar la revuelta.