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“Bloque Negro”: el equipamiento del “buen guerrillero urbano” de la CUP para enfrentarse a las Fuerzas de Seguridad del Estado (II)

Octubre 11, 2017

“No se aconseja llevar el móvil “a la lucha”… El vestirse de parecida forma busca no ser identificados para una provechosa y larga carrera de guerrillero urbano… Llevar apuntado en los brazos los números de teléfono de abogados y familiares que a los que se quiera comunicar un posible arresto… Una bandera o pancarta “con un buen mástil”, materiales inflamables y botellas para confeccionar cócteles molotov, petardos, hondas, tirachinas, tuercas, tornillos e incluso monedas de céntimos, que pasan inadvertidas”

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“Un Black Bloc o Bloque Negro es un grupo de personas vestidas de misma forma para no ser identificadas y que tiene un fin común, sin tener que ser precisamente anarquistas”. El fin común al que se refiere este párrafo -extraído de “Black Bloc. Por qué la libertad no será parlamentada”, manual de uso interno de la CUP y del que ayer informó en exclusiva Extraconfidencial.com-, es el de enfrentarse con las Fuerzas de Seguridad del Estado en guerrilla urbana.

Las manifestaciones “espontáneas” a las que asistimos desde que las autoridades del gobierno catalán se quitaron la careta y violaron la Constitución, las Leyes generales y Autonómicas para llevar a cabo sus designios, no lo han sido tanto. Detrás de ellas han actuado los llamados Comités de Defensa del Referéndum (CDR), una suerte de milicias urbanas coordinadas por la CUP y en las que participan miembros de otras organizaciones radicales, desde sindicatos anarquistas, como CGT y CNT, y de extrema izquierda como la Coordinadora Obrera Sindical, a grupos antisistema, Corriente Roja, las organizaciones separatistas Asamblea Nacional Catalana y Ómnium Cultural y hasta el partido Esquerra Republicana de Catalunya liderado por Oriol Junqueras.

Los sujetos que componen estos CDR acudieron desde toda Cataluña convocados para actuar en la huelga general del pasado día 3, integrar los piquetes y formar los grupos de organización y choque con las Fuerzas de Seguridad del Estado represoras de las manifestaciones violentas.

Abominan de la resistencia pacífica y la no violencia

Sin embargo, en la fase actual de la insurrección separatista, los CDR no siguen las consignas del opúsculo al que ha tenido acceso Extraconfidencial.com. Los Bloques Negros abominan de la resistencia pacífica y la no violencia y condenan expresamente al apóstol de estas actitudes, Gene Sharp  -“antes de soltar el DNI, suelta una piedra”-, mientras que en los sucesos ocurridos desde los pasados 6 y 7 de septiembre, fechas del golpe parlamentario, los CDR han seguido al pie de la letra lo que aconsejan los manuales de este filósofo norteamericano. En numerosos vídeos de los que se han hecho públicos de los sucesos del 1-O, se ve a miembros de los CDS organizando a la gente en las puertas de los colegios electorales, dictándoles las consignas de manos arriba y poniendo en primera fila a ancianos, mujeres y niños frente a los efectivos policiales.

Unas doctrinas que, a juzgar por las amenazas proferidas por Anna Gabriel, la portavoz de la CUP, y la  “trinchera de resistencia” que opondrán si los líderes del “procés” tienen “tentaciones extrañas” de “recoger las migajas” del referéndum; es decir, si no abordan la Declaración Unilateral de Independencia, se pondrán en práctica las enseñanzas del manual Black Bloc.

El equipo de un “buen” guerrillero urbano

Los bloques negros “no son colegas que se han vestido todos del mismo color [negro] para salir ese día a la calle”, de fiesta. La fiesta de la violencia callejera exige reglas: equipamiento, tácticas de defensa y ataque.

El vestirse de parecida forma busca no ser identificados para una provechosa y larga carrera de guerrillero urbano. Los escuadrones policiales siempre cuentan con un agente provisto de cámaras fotográficas y de vídeo para grabar a los manifestantes y poder inculpar posteriormente a los cabecillas. Esas prendas negras u oscuras, impermeables a ser posible, en el grupo activista ayudan notablemente a diluir las individualidades. Esa uniformidad hay que completarla con una capucha, preferiblemente confeccionada mediante una camiseta anudada a ese efecto, que tapa también la cara y no sólo la cabeza, como hacen las de las sudaderas.

No se aconseja llevar el móvil “a la lucha”, pero si se lleva, tener en cuenta que, en caso de ser detenido, será revisado minuciosamente y su contenido puede inculpar al propietario y/o a sus compañeros, por lo que tampoco conviene, avisa el panfleto, llevar en la memoria del teléfono la copia del Black Bloc ni tampoco portar agendas, tarjetas u otros documentos personales más que el DNI. En todo caso, todo ello debe llevarse en un bolsillo de acceso cómodo “por si tienes que tirarlo”. Una última precaución: llevar apuntado en los brazos los números de teléfono de abogados y familiares que a los que se quiera comunicar un posible arresto.

A los activistas de los Bloques Negros se les aconseja protegerse partes del cuerpo más vulnerables a los golpes, principalmente la cabeza, por lo que los cascos los califican de “esenciales”, aunque se recomienda que las protecciones sean livianas, tanto “para poder moverse libremente” como para evitar “ser víctima de detención”. Los guantes también son “muy muy necesarios”, para no dejar huellas en el escudo que sean utilizadas como prueba y si estos soportan alta temperatura, poder “devolver los botes de humos”, teniendo en cuenta que si se mojan transmiten la temperatura más fácilmente.

Todo un “ejército” ilegal

El resto de equipo del buen guerrillero se compone de mascarillas de pintor o de papel, muy aconsejables contra los botes de humo, así como una bufanda mojada con vinagre o coca-cola, para paliar el ardor de los gases lacrimógenos; tapones para los oídos, por si las fuerzas de seguridad utilizan los cañones sónicos y, en fin, una camiseta de colores y unos pantalones ligeros para cambiar el aspecto “por si tenemos que jugar al despiste”. Y lo completa agua y cremas grasas, que absorben los agentes químicos que puedan ser lanzados

El resto son ‘armas’: una bandera o pancarta “con un buen mástil”, materiales inflamables y botellas para confeccionar cócteles molotov, petardos, hondas, tirachinas, tuercas, tornillos e incluso monedas de céntimos, que pasan inadvertidas, “pero podríamos usarlas como objeto arrojadizo”, clavos retorcidos, “muy útiles para la retirada”, paquetes de garbanzos, que “esparcidos, puedan desequilibrar a la caballería si fuera desplegada”… Y “compañerxs [sic] con martillos y uñas”, instrumentos de metal con garfio, para levantar adoquines y recoger piedras de obras cercanas, así como “reventando tabiques de cierres de locales comerciales en bruto” y proveyendo de petardos, pintura, gasolina “que estaban escondidos de antemano”.

Si se cuenta con lo que llaman “facilitadores solidarixs”, que facilitarán la huida del “campo de batalla”, el buen guerrillero urbano secesionista estará preparado para enfrentarse a las Fuerza del Orden “colonialista” y causarle un daño notable.

Díaz de Mendoza