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Los manifestantes rompen el cordón policial

Blesa vuelve a librarse por muy poco de la ira de los preferentistas

Marzo 6, 2014
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De momento, su situación judicial no pasa de querellado. Sin embargo, Miguel Blesa ya es una de los símbolos de esta crisis, más concretamente de los causantes de ella. No hacen falta encuestas. Sus visitas a los juzgados así lo atestiguan. A las puertas lo espera siempre un grupo de afectados por las preferentes, la mayoría de edad avanzada, que a punto ha estado ya en dos ocasiones de agredir al expresidente de Caja Madrid.

El pasado lunes, más de cien manifestantes se dieron cita en los alrededores de la sede provisional de la Audiencia Nacional, en la calle Prim, junto al Paseo del Prado. Como contamos la pasada semana, la Policía había previsto un fuerte dispositivo que no dejaría a los preferentistas acercarse a más de 50 metros de la puerta de la Audiencia Nacional. Se trata del despliegue dedicado a las declaraciones más conflictivas. El motivo, el intento de agresión a Blesa con motivo de su comparecencia en los Juzgados de Plaza de Castilla cinco semanas antes.

Agentes con escudos, algo inédito

El comisario encargado de la seguridad de la Audiencia Nacional solicitó refuerzos y la Jefatura Superior de Madrid envió a un grupo de antidisturbios, casi cincuenta agentes en ocho furgonetas. La Policía cortó la calle Prim. Poco antes de la llegada de Blesa, uno de los agentes lucía un escudo en la puerta de la Audiencia Nacional, algo inédito. Y poco antes de las tres de la tarde llegó. El exbanquero escogió para la ocasión un coche pequeño, acaso para pasar desapercibido. Conducido por un chófer, descendió junto a su abogado de un Mercedes Clase A. De fondo, los gritos de los manifestantes.

Una hora después acabó la declaración. Los manifestantes aguardaban en su mayoría metros más arriba de la puerta de la Audiencia Nacional. Los antidisturbios que estaban al final de la calle Prim recibieron la orden de desplazarse hasta allí. Los ánimos estaban muy caldeados. En el último momento, el chófer recibió la indicación de la Policía de dar marcha atrás y salir en dirección contraria, evitando a la mayoría de los preferentistas. De poco sirvió. Los que aguardaban en la esquina de Recoletos tiraron las vallas, lanzaron globos de agua contra el coche, le cortaron el paso y golpearon con fuerza las lunas, llegando a zarandearlo.

Como en Plaza de Castilla, los agentes no pasaron de empujar a algunos de los manifestantes para permitir que el coche del exbanquero saliera de allí. Todo indica que tienen orden de evitar una escena violenta con personas de tan avanzada edad, que además gritan de ira contra el que consideran responsable de que hayan perdido los ahorros de toda una vida. La escena promete repetirse: Blesa tiene abiertas dos causas en Plaza de Castilla, además de la querella por las preferentes en la Audiencia Nacional.

Pedro Águeda