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Amplio eco internacional a la exclusiva dada en nuestra web: La Sexta, El Mundo, Twitter...

Blanco se ampara en la información de Extraconfidencial sobre los Gadafi y el yerno de Aznar para rebatir al PP

Abril 19, 2011
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Todas las redes sociales y numerosos medios de comunicación (La Sexta TV, El Mundo, etc.) se hicieron ayer eco de la exclusiva que el periodista Juan Luis Galiacho publicó en Extraconfidencial.com el pasado día 24 de febrero, en la que se informaba de la amistad entre Alejandro Agag, yerno del ex presidente del Gobierno español José María Aznar, y la familia del coronel libio, Muamar el Gadafi.

Todo el impresionante ruido informativo surgido en el día de ayer se debió a los comentarios del vicesecretario general del PSOE y Ministro de Fomento, José Blanco, que se preguntó: “Qué cuenta pendiente tiene el ex presidente del Gobierno con el dictador” y se refirió a informaciones que apuntaban a “intereses y negocios” entre familiares de ambos líderes. Blanco contestaba así a Aznar que días atrás criticó, desde la Universidad de Columbia (EEUU), a los países occidentales que atacan a Gadafi, ya que entiende que en los últimos años ha sido un “amigo extravagante” de Occidente. Ante esto, el Ministro socialista aseguró que la pregunta que tiene que hacerse es “qué cuenta pendiente tiene Aznar con Gadafi para que sea el único líder europeo que sale en su apoyo“.

A la caza de negocios

El comentario de Blanco bloqueó las redes sociales haciendo referencia a la exclusiva anticipada por el periodista Juan Luis Galiacho en Extraconfidencial.com en la que se reflejaba la estrecha amistad entre Alejandro Tarik Agag, yerno de José María Aznar, y Saif al Islam Gadafi, el ya famoso hijo del presidente de Libia, Muamar el Gadafi. El artículo afirmaba, entre otras cosas, que “tal es la amistad entre ambos que el año pasado Agag, en pleno proceso de reivindicar sus negocios en Libia,  invitó a cazar en España a Saif al Islam para “exponerlo” ante la jet empresarial española en una montería que dio – suele dar varias al año-, en una de las mejores fincas de Madrid y considerada una de las diez mejores de España. Se trata de la Finca “El Rincón de los Canchos”, en Aldea del Fresno, propiedad del empresario de transportes y grúas Isidro Aguado.
A esta Finca acude toda la jet empresarial española, desde presidentes de grandes compañías hasta destacados banqueros. Sólo hay que ver su listado público de grandes escopetas para saber quiénes son los cazadores que acuden allí en busca de una medalla o un trofeo bien de muflón, venado o jabalí. Fue ante todo este selecto auditorio como fue presentado por parte del yerno de José María Aznar el hijo de Gadafi, “entre elogios, champagne francés y caviar”.

La noticia publicada el pasado mes de febrero por Extraconfidencial sirvió para disparar en todas las redes sociales los comentarios de los dirigentes socialistas que aludían al acertijo planteado por José Blanco. Así, incluso, Víctor Sauquillo, secretario de acción electoral del PSPV y uno de los hombres de confianza del secretario general de los socialistas valencianos Jorge Alarte, colocó un enlace a la información dada por Extraconfidencial.com, que comenzó a ser muy visitada. Sauquillo llegó a decir ante la noticia que “Dios los cría y ellos se juntan, el amiguito del alma del hijo de Gadafi es el yerno de Aznar”.


Conexiones reales


La noticia fue recogida también por el diario El Mundo y en todos los telediarios de la cadena de televisión La Sexta que dedicaron una amplia información al respecto, incluso, teniendo por teléfono al propio redactor de la noticia, Juan Luis Galiacho, que ratificó la incursión libanesa de Alejandro Agag. Los medios de comunicación nacionales reflejaron la información publicada por nuestra web sobre que Alejandro Tarik Agag compró la montería de jabalíes a la familia Aguado, “pagando por ella, según fuentes del sector, en torno a 160.000 euros, ya que cada puesto se cobraba a unos 8.000 euros, sobre unos 20 invitados escogidos y seleccionados con lupa por el yerno de Aznar. En aquel momento, todavía no se habían producido las revueltas y Agag estaba en pleno proceso de incursión financiera  e inmobiliaria en Libia”.

La incursión inicial de Agag en Libia fue para crear a la orilla del mar, cerca de la capital de Trípoli, un gran coto de caza de perdices que eran importadas desde España. En concreto, se llevaban desde la granja de otro de sus conocidos socios el empresario vasco Patxi Garmendia, íntimo amigo del Rey Juan Carlos de Borbón, que posee varias granjas reproductoras, sobre todo, en la comarca de Navarra. El primer envío de perdices tuvo de inicio un gran percance, ya que la mayoría de estas aves no pudieron sobrevivir al vuelo. Por lo que hubo que realizarse otro envío, éste con un avión volando a muy baja altura y, dicen, que hasta con las puertas abiertas como los aviones militares.

Una suite del Villamagna, testigo de lujo

No hay que olvidar que en este proyecto también aparece como socio de Agag el empresario Francisco Javier Corsini, hermano de quien fuera presidente de RENFE durante el mandato de Aznar. Pero la idea de Agag no sólo era matar perdices a la orilla del mar, sino ir más lejos, con la construcción de grandes complejos urbanísticos, con pabellones de caza y hoteles resort incluidos. Un proyecto valorado en unos 50 millones de euros y donde el hijo de Gadafi también entraría a formar parte de él.

Además, un dato nuevo significativo es que otro de los hijos de Gadafi ha estudiado en Madrid. Se trata de Khamis Muamar Gadafi que estuvo inscrito desde abril de 2010 en el Instituto de Empresa, una conocida institución que gusta mucho a la sociedad tradicional madrileña de poder y a la familia Aznar. Allí el hijo menor de Gadafi cursó el International MBA.

Los hijos de Gadafi solían residir en sus visitas a España en una suite del Hotel Villamagna de Madrid, situado en el Paseo de la Castellana. En tan selecto centro hotelero, los descendientes del líder libio disfrutaban de una lujosa y espaciosa habitación donde se dice se hacían acompañar de señoritas de muy buen ver que reclutaban en un local próximo al citado Hotel. Un lujo y sin límites. Pero lo que más sorprendió a los trabajadores del Villamagna era que los vástagos del “amigo extravagante” no comieran en los restaurantes del Hotel. Saciaban su hambre, al parecer, a base de hamburguesas que adquirían en locales dedicados a abastecer este tipo de comidas. Y en cantidades ingentes. Lo que sí podemos asegurarles desde estas páginas es que no pagaban las facturas de su estancia en el Villamagna. Y no porque no tuvieran dinero. Era un empresario intermediario español, muy conocido a su pesar, el que mandaba a sus colaboradores hasta las oficinas del Hotel Villamagna para hacerse cargo de los cuantiosos gastos.