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EXCLUSIVA
Acompañada de otras dos personas

Blanca Cuesta Unkhoff, presunta autora material del robo a Carmen Cervera

Noviembre 22, 2009

Las grabaciones demuestran de forma contundente el atraco
 
 

Una cámara de seguridad, de nueva generación y de grabación a 360 grados, instalada en un altozano de las oficinas y casa de invitados en la mansión de la Baronesa Thyssen, filmó la escena


Mientras la baronesa Thyssen aguantaba estoicamente los ataques contra ella y sus supuestas artimañas para deshacerse de su nuera, Blanca Cuesta Unkhoff, ella debía aparentar una actitud, de dignidad y tranquilidad, bastante lejana de sus auténticos deseos. El capítulo de mayor fricción en una relación impuesta y no deseada se produjo a mediados del pasado mes de marzo.
 
 
Una cámara de seguridad, de nueva generación y de grabación a 360 grados, instalada en un altozano de las oficinas y casa de invitados en la mansión de la Baronesa Thyssen en la exclusiva Urbanización de la Moraleja, capturó imágenes que jamás pudo imaginar Carmen Cervera.

En estado ebrio

Una furgoneta de color oscuro, que ella perfectamente conocía, y ocupada por varias personas, se adentró en la explanada principal y aparcó a escasos metros de las oficinas del imperio Thyssen-Cervera. El reloj de grabación marcaba una hora muy cercana a la medianoche. Al menos cuatro personas bajaron del monovolumen. Entre ellas, Blanca Cuesta, esposa de Borja Cervera.  Andar cansino, deambulante. Un primer tropezón casi la estampa de bruces en el suelo. Recobrada la verticalidad, se introduce en el interior de las dependencias, dónde se guarda parte de la documentación empresarial y de la Fundación Thyssen.
 
 
Dos varones le siguen. En su mano, un maletín – todo parece indicar que esconden un ordenador portátil – y protegen la estela de Blanca Cuesta. Durante los treinta y siete minutos restantes: entradas y salidas de la nuera a las dependencias y a la zona exterior, cigarrillo tras cigarrillo, trascurre el tiempo y la impaciencia. Los traspiés continuos de Cuesta dejan entrever una actitud física rayana en la embriaguez.

Un robo de película

De repente salen sus acompañantes, entablan una nerviosa conversación entre los tres y, mientras uno de ellos mira y escudriña todos los alrededores, el otro se dirige al vigilante jurado. Le entretiene con nimiedades y otras zarandajas. El compinche, a paso ligero, abre el portón del vehículo y con la misma rapidez introduce la CPU del principal ordenador de la Baronesa Thyssen en su interior. Dos rápidas maniobras de conducción hacen desaparecer el monovolumen de la propiedad Mata Mua en la Moraleja.
La oscuridad se los traga.
 
 
Blanca Cuesta Unkhoff tarda más tiempo del previsible en alcanzar la parte trasera del edificio, su estado físico se lo impide. Seis horas más tarde se desencadena otra parte importante de la grabación.

Todo por nada

El amanecer le lleva la grabación y la sorpresa a Carmen Cervera Thyssen. Siete meses desde aquélla fatídica fecha, la Baronesa pasa por el peor trago de su vida. Conoce perfectamente a todos los integrantes del vehículo y expoliadores de sus negocios.
 
 
De nada ha servido su callar, su aguantar y sus vanos intentos por aparentar una paz de la que no disfruta desde que hizo aparición en sus vidas una diplomada en enfermería por la Escuela Universitaria de Enfermería de la Cruz Roja en Terrassa.
 
 
En próximas entregas, y en exclusiva, les informaremos de otros detalles descubiertos en un Juzgado de Alcobendas y sus connotaciones posteriores.

Alejandro T.


alejandrot@extraconfidencial.com