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Benítez tiene que convencer al vestuario

Octubre 8, 2015

El Ramos-Benítez está visto para sentencia. El entrenador, entendiendo que a lo mejor una de sus estrellas se podía haber molestado con sus palabras, llamó a Ramos y se citaron para hablar en el entrenamiento. Quedó todo aclarado, pero Benítez le recordó que era su capitán y que todos están en el mismo barco. El entrenador del Real Madrid necesita aliados porque sin casi haber echado a andar se percibe cierta debilidad en el puesto y cierto desdén de sus jugadores.

Benitez_Ramos

Benítez está débil, da síntomas al menos de debilidad. Al nuevo entrenador del Real Madrid le ha bastado un resbalón ante el Atlético para ser criticado con dureza y con calificativos inusuales. Benítez quedó expuesto ante los medios de comunicación, solo, dando explicaciones. El organigrama del Real Madrid es desde hace unos años así. De presidente se pasa a entrenador, no hay más portavoces, salvo Butragueño en el intermedio y final de los partidos. Antes estaba Valdano, que se ganaba el sueldo con la labia y servía para frenar el impacto de los golpes.

La soledad de Benitez

Benítez se quedó solo y después de dar sus razones, la nada. Bueno, sí, algo más. Un futbolista de reconocido prestigio que, molesto por haber quedado señalado, mandó unos cuantos recados al entrenador. Benítez es débil. Si a la primera mal dada se le zarandea de esa manera, no se puede ni imaginar que pasará cuando, si pasa, le eliminen de la Champions. Desde el club creen que la solución es no hablar, no dar explicaciones nunca, o casi nunca, y por eso torcieron el morro cuando oyeron a Ramos y se sorprendieron por el vuelo que habían cogido las palabras de uno y de otro.

Siendo esto importante, si fuera un hecho aislado quedaría ahí, pero empieza a circular el comentario de que los jugadores no aguantan los métodos del entrenador, que a algunos le parece demasiado intenso, demasiado pesado. Y esa etiqueta debe preocuparle más, mucho más, al técnico que la que le cuelgue el periodismo de ser un entrenador defensivo. Si Benítez no es capaz de convencer a los de dentro, difícil tendrá convencer a los de fuera.

José Luis Corrochano