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La periodista cree a su novio después de que se asegurara que le es infiel

Beatriz Trapote: “Sigo confiando en Victor Janeiro”

Julio 16, 2009

Tras los incesantes rumores de infidelidad por parte del matador, Beatriz Trapote asegura confiar en Victor Janeiro.

 Hasta que haya pruebas irrefutables, su relación no se sesgará.

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No se puede negar que Víctor Janeiro y Beatriz Trapote han pasado desapercibidos durante mucho tiempo. Para algunos, era -y sigue siendo- la pareja más asentada del clan Ambiciones en el que todo son dudas y reproches. A pesar de que durante los últimos días se especulaba en torno a la fidelidad del matador, los incesantes rumores se transformaron en noticia el pasado martes. Un programa de televisión anunció que, desde hace varios meses, el torero aparca su cuerpo en el de una mozarrona de anatomía perfecta con la que, al parecer, mantiene una relación en la clandestinidad. En ese mismo espacio se aseguró que los encuentros furtivos entre Víctor y Luisa –así se llama la célebre damisela- tienen lugar en un conocido hipermercado de Jerez de la Frontera. La información, que ha sorprendido a propios y a extraños, ha dejado descolocado a todos los protagonistas de la historia. No es de extrañar. De momento, a la espera de que se haga público el material gráfico que podría confirmar tan llamativa información, Janeiro no descarta iniciar las acciones legales pertinentes para mantener intacto su honor. Sus más cercanos insisten en que su amor por la intrépida Beatriz es indudable. Con ella ha vivido los momentos más felices de su vida y no quiere echarlos por la borda. Por eso no dudó en charlar animosamente con su actual compañera sentimental para aclararle que en su corazón sólo hay sitio para ella. Tiene miedo a perderla. Es lógico, pues en el caso de que aparezcan pruebas irrefutables, Beatriz pondrá el punto final a su relación.
La rubia de ojos claros lo dejó todo por él. Asumió que su imagen quedaría eternamente ligada a la de ese Ambiciones que ya no es lo que era, y apostó por el amor. Pasó de ser la entrevistadora a la entrevistada y renunció a tentadoras ofertas económicas para largar sobre su familia política. La Trapote siempre ha sido imagen de elegancia y discreción, quizás porque es conocedora de los recovecos de esa televisión en la que tan bien se desenvuelve. A pesar de los pesares, Beatriz sigue confiando en su novio. No esconde sentirse dolida con la difusión de la información, pero mantiene vivo ese espíritu alegre y dicharachero de sus mejores tiempos: “Yo confío plenamente en Víctor, y no porque tenga una venda en los ojos, sino porque la única que sabe lo que se vive en mi casa soy yo. No creo que me haya sido infiel, pero si, en algún momento, se demuestra con pruebas que esa relación ha existido, le tendré que pedir a Jesús que me de los cuernos más grandes que haya para ponérmelos en la cabeza”, me confesó telefónicamente. Quienes la conocen de cerca, insisten en que Beatriz sufrió mucho el día en el que fue consciente de que estaba enamorada de Víctor Janeiro, quizás porque creyó que podría ser un freno en el mundo laboral. Se equivocó, pues aunque ahora está buscando un nuevo trabajo en el que enrolarse, lo cierto es que ha tenido suerte. Y eso que nunca ha aprovechado el tirón que supone formar parte de una de las familias más polémicas del panorama rosa: “Nunca he hablado. Si yo contara todo lo que me callo, arderían Ambiciones y todos sus integrantes, pero nunca lo he hecho. Siempre me he mantenido al margen y lo seguiré haciendo porque yo soy periodista y quiero ser valorada por mi trabajo”. Tiene toda la razón, aunque ahora tendrá que luchar contra viento y marea.  
Por Saúl Ortiz