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Beatriz Trapote o cómo convertirse en un friki

Noviembre 3, 2010

Asisto impertérrito al acoso y derribo que sufro desde hace ya algunas semanas por parte de una periodista reconvertida en personaje. Es Beatriz Trapote, la celebérrima novia de Víctor Janeiro que llegó al clímax televisivo cuando arremetió contra Belén Esteban. Desde aquel entonces, Beatriz pasea alegremente por algunos platós de televisión para zarandear el prestigio de quienes bajan al coso rosa para informar y entretener. Nadie entiende el motivo por el que se ha obligado en forzar un personaje irritante cuando sería muchísimo más interesante que explicara cómo de morboso resultó intimar con su novio con los micrófonos cerca. Semejantes jadeos y susurros son dignos de volverse a escuchar. Sin embargo, ella, una periodista que no ha dado una noticia en su vida, está empecinada en referirse a mí en cada una de sus intervenciones televisivas. Su único interés es desprestigiarme. Lo lleva claro. Parece mentira que ella, que se encargaba de vitorearme cuando le convenía, ahora intente e

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Asisto impertérrito al acoso y derribo que sufro desde hace ya algunas semanas por parte de una periodista reconvertida en personaje. Es Beatriz Trapote, la celebérrima novia de Víctor Janeiro que llegó al clímax televisivo cuando arremetió contra Belén Esteban. Desde aquel entonces, Beatriz pasea alegremente por algunos platós de televisión para zarandear el prestigio de quienes bajan al coso rosa para informar y entretener. Nadie entiende el motivo por el que se ha obligado en forzar un personaje irritante cuando sería muchísimo más interesante que explicara cómo de morboso resultó intimar con su novio con los micrófonos cerca. Semejantes jadeos y susurros son dignos de volverse a escuchar. Sin embargo, ella, una periodista que no ha dado una noticia en su vida, está empecinada en referirse a mí en cada una de sus intervenciones televisivas. Su único interés es desprestigiarme. Lo lleva claro. Parece mentira que ella, que se encargaba de vitorearme cuando le convenía, ahora intente ensuciar mi nombre por allí por donde va.
El único propósito de Beatriz es sacarme a relucir en cualquier momento y en cualquier circunstancia, quizás porque necesita seguir clavando su estoque contra los que hacemos el programa ‘Sálvame’. Beatriz tiene una fijación absurda que no le va a llevar a nada bueno, sobre todo porque éste que les escribe no se reconoce en enfrentamientos vulgares ni diálogos ordinarios a los que ella está acostumbrada. Por fortuna, no necesito ensuciarme las manos para permanecer en primera línea de fuego. Beatriz, sin embargo, tiene un contrato de corta duración que únicamente se verá renovado en caso de meter más cizaña contra los verdaderos profesionales. A mí me llama colaborador de pacotilla. Como si sus palabras produjeran en mí un profundo dolor. En todo caso sacan de mi interior risas y sonoras carcajadas, quizás porque sus ataques me alejan todavía más de ella. Es la última vez que me referiré a Beatriz.