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A través de su Banco participado Garanti Bank

BBVA financia la construcción de una presa que echara de sus tierras a 78.000 personas

Abril 7, 2011
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Si no tuviera suficiente con expropiar a famosos investigadores, financiar la fabricación de bombas de racimo o armas nucleares, el Banco de Francisco González puede ponerse otra medalla, financiar a través del turco Garanti Bank, del cual es accionista de referencia con un 24,9% de su propiedad una de los proyectos hidroeléctricos más polémicos, el embalse de Ilisu sobre el rio Tigris.

Así como han denunciado diferentes ONG, BBVA, que ha firmado los Principios de Ecuador y la Iniciativa Financiera del PNUMA y reafirmando su política de derechos humanos para aplicar el contenido de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Mundial y de otros acuerdos internacionales de derechos humanos como los de la OIT y la OCDE parece que no tiene intención de cumplirlos con un proyecto que afectaría a 78.000 personas sin contar con medidas realistas de indemnización ni de ubicarles en otro lugar,  destruiría unos 400 yacimientos arqueológicos y sumergirá Hasankeyf la ciudad de 12 mil años de antigüedad,  inundaría un ecosistema irreemplazable y produciría un grave deterioro en la calidad del agua, y todo ello sin contar con otros países como Iraq por donde fluye el Tigris, como lo estipula el derecho internacional y bloquearía y controlaría el flujo del agua.

Retirada de otras empresas y países

En el 2001, la constructora británica Balfour Beatty y la compañía italiana Impregilo se retiraron de éste proyecto por no cumplir condiciones ambientales y humanas. En este caso el gobierno británico también fue puesto en evidencia por su apoyo a la empresa mediante el Departamento de Garantía de Crédito a la Exportación quien iba a proveer crédito para este proyecto por el valor de 200 millones de dólares. La participación de dichas constructoras y del apoyo del gobierno británico generó un importante movimiento de oposición en el Reino Unido que se mantiene todavía para impedir la construcción de Ilisu.

En julio de 2009, tras una intensa campaña de la sociedad civil, los gobiernos de Alemania, Austria y Suiza retiraron las garantías de crédito a la exportación para este mismo proyecto pues el gobierno turco no quería o no podía cumplir las condiciones ambientales y sociales necesarias para llevar el proyecto a cabo de acuerdo a las normas internacionales. En consecuencia, los contratos de préstamo con la Société Générale, Bank Austria / UniCredit y DekaBank fueron retirados y los tres Bancos desestimaron el proyecto con el fin de evitar riesgos de más deterioro de su reputación.

Esta fue la segunda vez que el proyecto fracasó después de que un primer consorcio se vino abajo debido a la imposibilidad de resolución de problemas ambientales. La retirada de créditos a la exportación por razones medioambientales es una señal clara a todos los demás Bancos para no participar en el proyecto de la presa de Ilisu. Sin embargo, el Banco turco Garantibank junto con Akbank acordaron asignar fondos adicionales a los fondos del gobierno turco para que el proyecto fuera financiado. El planteamiento fue facilitar el déficit financiero resultante de la retirada de Société Générale, Bank Austria / UniCredit y DekaBank.