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Batalla familiar en torno a la boda de Ernesto Augusto de Hannover: padre e hijo enfrentados por el patrimonio familiar, mientras se desconoce si asistirán el rey Felipe VI y doña Letizia

Julio 7, 2017
Ernesto Augusto de Hannover junior

Ya se espera con expectación la gran boda real del año que tendrá lugar mañana sábado en el maravilloso Castillo de Marienburg, en Alemania, en la que el príncipe heredero de la casa real de Hannover, Ernesto Augusto, contraerá matrimonio con la diseñadora de origen ruso Ekaterina Malysheva, y todo el Gotha europeo prepara sus mejores galas y sus grandes joyas pues nadie quiere faltar a un evento tan sonado que implica a una familia cuya fortuna es legendaria. Sin embargo, y dado el carácter del padre del novio, el siempre polémico Ernesto Augusto de Hannover (senior), la tormenta se cierne ya sobre la boda en forma de fuerte enfrentamiento entre padre e hijo cuyas grandes diferencias que ya vienen de largo tiempo atrás no han hecho más que enconarse en los últimos días.

Aunque el padre es el Jefe indiscutido de esa casa real que reinó en Alemania hasta 1866, en 2004 tomó la decisión transferir a su primogénito, Ernesto Augusto (junior), el grueso de sus importantísimas propiedades en Alemania, entre las que se encuentra el Castillo de Marienburg (donde se exponen las valiosas joyas familiares), en un intento de ahorrarse parte de la fuerte tasación impositiva a la que sus bienes están sujetos. Él sólo quedó con la propiedad efectiva de algunos bienes menores en Alemania, y mantuvo bajo su control las también muy valiosas propiedades familiares ubicadas en Grünau, en el norte de  Austria, y valoradas en varios cientos de millones de  euros. Pero en 2012 se le animó a abandonar su cargo como cabeza de la Fundación familiar Herzog von Cumberland, que tiene su base en el principado de Liechtenstein y que es la que gestiona las propiedades austriacas que hasta entonces había conservado.

Incapacitado por razones de salud

Dos miembros del comité que co-dirige la Fundación desde Liechtenstein, en connivencia con su hijo Ernesto Augusto jr., le forzaron de forma directa a cesar como cabeza de la gestión de esos bienes, aduciendo tanto que él no podía “trabajar” por distintas razones de salud (ha pasado por numerosos Hospitales a causa de su afición por el alcohol), como su continua ausencia de las propiedades familiares en momentos en los que se encontraba inmerso en viajes continuos y entretenido en un romance, finiquitado en 2015, con una reina de la belleza en Rumania llamada Simona, 20 años más joven que él, a pesar de que su separación de facto de Carolina de Mónaco nunca ha llegado al divorcio formal.

La fortuna de los Hannover es proverbial, y de su administración derivan rentas muy sustanciosas que están en la base de esta batalla entre padre e hijo que no ha hecho más que avivarse con el anuncio de la boda de Ernesto Augusto jr. con la modelo rusa. Tanto es así que el grupo de Liechtenstein implicado en la gestión del Parque Nacional de Grünau, que supone un gran negocio, se ha visto forzado a comenzar a arbitrar entre ambos en lo que se avecina como una larga batalla legal que el joven no desea que salte a la prensa esperando que pueda solucionarse en el mero ámbito familiar.

Ernesto Augusto de Hannover senior
Ernesto Augusto de Hannover padre

Mientras, el padre ha solicitado al hijo la restitución de los bienes familiares que le cedió en 2004 y en 2006, entre los que se cuentan grandes fincas de explotación forestal en la baja Sajonia, aprovechando la situación para dejar claro que en su calidad de jefe de su casa no da en modo alguno su consentimiento al matrimonio de Ernesto Augusto jr. con Ekaterina Malysheva, al que no piensa asistir. Según él mismo ha declarado la decisión no ha sido fácil para mi puesto que concierne a mi hijo. Pero me siento forzado a ello para preservar los intereses y las propiedades de la casa de Hannover, que incluyen importantes intereses culturales que han permanecido en el seno de la familia durante siglos. Continúo esperando que mi hijo pensará finalmente en los intereses de la familia y cederá a mis deseos. Estoy dispuesto al debate y a la reconciliación. Pero nada de eso se ha producido pues ayer jueves se celebraba la boda civil en el Rathaus de Hannover, a la espera de la ceremonia luterana de mañana sábado.

¿Asistirán don Felipe VI y doña Letizia?

La batalla está servida, amenazando al joven novio con quedar excluido por su padre de la sucesión en la casa de Hannover por este matrimonio de rango desigual, que sin embargo recuerda a la primera boda del propio Ernesto Augusto sr. que generó mucha polémica al casarse con la rica heredera suiza Chantal Hochuli a la que años más tarde fue infiel con Carolina de Mónaco. Él será el gran ausente en la ceremonia de mañana, sobre la que también sobrevuelan numerosas otras incógnitas pues habrá que ver quienes deciden no asistir por deferencia al padre y, sobre todo, si el rey don Felipe VI, padrino de bautismo de Ernesto Augusto jr., decidirá asistir ya sea sólo o en compañía de doña Letizia. Si es de esperar que allí veremos a Carolina de Mónaco y a su glamoroso grupo familiar, y también a doña Sofía que con toda probabilidad se reencontrará con sus hermanos la princesa Irene y el rey Constantino de Grecia, también padrino del novio, y con numerosos de sus primos reales alemanes.

Castillo de Marienburg
Castillo de Marienburg

De lo que no hay duda es de que se desplegará toda la pompa de la que la realeza alemana no reinante se envuelve en estas ocasiones, y de que los ciudadanos de Hannover estarán contentos de poder ver allí a sus príncipes que en los últimos años son los grandes ausentes pues el novio ha residido durante años en Londres, donde forma parte de la gran sociedad internacional que allí se da cita, frecuentando mucho España (la novia fue agasajada días atrás con una gran fiesta en una Finca de Cazalla de la Sierra), y también el principado de Mónaco, donde los jóvenes hermanos Hannover han mantenido siempre una excelente relación personal con su madrastra Carolina de Mónaco.

Ricardo Mateos