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Batalla dura y reñida, con intereses muy jugosos, de dos príncipes árabes por la presidencia de la FIFA: Ali Bin Al-Hussein de Jordania y el jeque Seik Salman Bin Ibrahim Al Khalifa

Octubre 27, 2015
El principe Ali de Jordania con Sepp Blatter

Tras las polémicas elecciones a la presidencia de la FIFA en mayo pasado en las que el príncipe Ali de Jordania quedó finalmente descabalgado por el poder del hasta entonces presidente Sepp Blatter, que fue revalidado en el cargo para cuatro días después anunciar su intención de dejar el cargo el próximo febrero en medio de acusaciones de corrupción, la carrera hacia la presidencia de tan poderosa e influyente institución se reabre de nuevo. En esta ocasión, sin embargo, son dos los príncipes árabes que entran en liza con fuerza tras el desprestigio de su otro oponente, Michel Platini, presidente de la UEFA.

El principe Ali de Jordania con Sepp Blatter
El principe Ali de Jordania con Sepp Blatter

Uno de ellos es el sempiterno Ali Bin Al-Hussein de Jordania, que se mantiene en su empeño pues en mayo ya consiguió hacerse con 73 votos (entre ellos el de los Estados Unidos), y que no se ha ahorrado las críticas a Michel Platini de quien dice que no es bueno para el cargo en una institución muy salpicada por casos de corrupción en la que él quiere poner fin  a “La cultura de los arreglos en pasillos, bajo mano” proponiendo “un liderazgo independiente que ponga fin a las prácticas del pasado”. El otro es el jeque Salman Bin Ibrahim Al Khalifa miembro de la poderosa familia real de Bahréin, que propuso su candidatura hace tan solo unos días -según fuentes procedentes de Medio Oriente-, y que también pide grandes cambios para la FIFA. Hasta ahora el jeque había apoyado a Michel Platini, pero los graves problemas de éste tras conocerse un pago de dos millones de francos suizos en 2011 a su favor por parte de la FIFA de Blatter por ciertos trabajos realizados nueve años antes han cambiado completamente el escenario en la lucha por la presidencia.

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Jeque Salman bin Ibrahim Al Khalifa

El poder del fútbol bascula hacia el Gofo de Arabia

Históricamente todos los presidentes elegidos de este organismo han sido europeos y sudamericanos, pero con la celebración de la Copa del Mundo de 2022 en Qatar el poder relacionado con el deporte más importante del mundo podría bascular ahora hacia la rica y cada vez más influyente región del Golfo de Arabia. El príncipe Ali es medio hermano del rey Abdallah de Jordania a quien está muy unido, cuñado del poderoso emir de Dubai, y cuenta con un gran recorrido en el mundo del fútbol pues desde 2011 es vicepresidente de la FIFA para Asia, y cuenta entre sus cargos con los de presidente de la Asociación Jordana de Fútbol y de fundador y presidente de la Federación de Fútbol para Asia Occidental.

Pero el jeque Salman es una persona muy cercana al jeque Ahmad Al-Farah Al-Sabah, sobrino del emir de Kuwait y uno de los hombres más poderosos del mundo de la política en el deporte así como figura clave en el movimiento olímpico en su calidad de presidente del Comité para Asia. De ahí que sea un apoyo importante para el príncipe de Bahrein que desde 2013 es presidente de la Confederación Asiática de Fútbol y miembro del Comité Disciplinario de la FIFA.

Batalla dura y reñida con intereses muy jugosos

Ambos príncipes, Salman y Alí, no se llevan bien entre sí y quieren ganar la partida hecho por el cual el príncipe jordano ya mueve los hilos a su favor intentando granjearse votos para su candidatura en las próximas elecciones de febrero, pues ya cuenta con el beneplácito de algunas de las Federaciones pequeñas de la UEFA y con apoyos en África y Latinoamérica, y en estos días ha viajado a Chile para mantener conversaciones con varias Federaciones antes de proseguir viaje a Méjico en la misma intención.

Todo parece apuntar, en cualquier caso, a que el próximo 26 de febrero la presidencia de la FIFA recaiga en uno u otro de estos dos poderosos príncipes, haciendo bascular las futuras decisiones del ámbito del fútbol mundial, tan fuertemente manchado por la corrupción, hacia los ámbitos de poder de Medio Oriente en esa política creciente de los príncipes árabes de ir tomando posiciones en los más importantes centros de poder internacional. La batalla se avecina dura y reñida, pero los intereses son jugosos al margen de que la familia real jordana está mucho más próxima a las mentalidades occidentales -son grandes amigos de la familia real española-, que los entornos de otros príncipes de las monarquías del Golfo que, como en el caso de ese otro poderoso que es el príncipe Talal bin Abdulaziz de Arabia Saudí, se han ido islamizando de forma notable en los últimos años.

Ricardo Mateos