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El tío del nuevo duque, Ignacio Medina y Fernández de Córdoba, lanza un sonoro órdago al pasar por delante de sus sobrinos Hohenlohe que tendrían derecho preferente al igual que los hijos de sus difuntos hermanos, el duque de Santiesteban del Puerto y el duque de Feria (los hijos de Naty Abascal)

Batalla de títulos nobiliarios (43), en la casa de Medinaceli

Marzo 8, 2015

Durante años, y en vida de la vieja duquesa Victoria Eugenia Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa -fallecida en agosto de 2013-, la casa tuvo que encarar la vergüenza del proceso judicial y el más que probable suicidio del segundo hijo de la duquesa, el duque de Feria, al tiempo que en los círculos aristocráticos se observaba como el tercer hijo varón de la duquesa, el duque de Segorbe, se hacía con el control de la Fundación Casa Ducal

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Si Cayetana de Alba prefirió dejar resuelta su herencia nobiliaria antes de su fallecimiento distribuyendo con buen criterio entre sus hijos la gran masa de títulos del reino que poseía, parece que la situación es mucho más conflictiva en el seno de  esa otra gran casa histórica, probablemente la más importante de España, que es la de Medinaceli. Durante años, y en vida de la vieja duquesa Victoria Eugenia Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa -fallecida en agosto de 2013-, la casa de Medinaceli tuvo que encarar la vergüenza del proceso judicial y el más que probable suicidio del segundo hijo de la duquesa, el duque de Feria, al tiempo que en los círculos aristocráticos se observaba como el tercer hijo varón de la duquesa, el duque de Segorbe, se hacía con el control de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli y con la gestión de los importantes bienes de la familia incorporados a ella entre los que se encuentran la Casa de Pilatos de Sevilla, el palacio toledano denominado Hospital de Tavera, o el hermoso pazo gallego de Oca (el “Versalles gallego” que ahora la familia pone en explotación), amén de otros numerosos castillos y palacios en toda la geografía española.

Pero transcurrido un año del fallecimiento de la duquesa se abrió la batalla familiar por la sucesión en sus 43 títulos que, afectada por los cambios en las leyes sucesorias que equiparan a hombres y mujeres, hizo recaer el mayor derecho a todos ellos en el nieto mayor de la duquesa, el príncipe de origen alemán Marco de Hohenlohe-Langenburg, que es un hombre afectado por las secuelas de un grave accidente de coche cuyas hijas residen en Alemania. Ya en septiembre de 2014 él se hizo con el ducado de Medinaceli, y comenzó a solicitar numerosas otras importantes sucesiones nobiliarias ante el ministerio de Justicia: los ducados de Denia, Alcalá de los Gazules, Camiña y Ciudad Real, los marquesados de Priego, Camarasa, La Torrecilla y Aytona, y el condado de Santa Gadea, todos con sus Grandezas de España. Poco después, él y su hermano, el príncipe Pablo, solicitaban en pugna el ducado de Tarifa, sobre el cual parece que finalmente se ha llegado a un acuerdo que concederá el título al segundo, y también se habló de que su hermana Flavia reclamaría alguno de los ducados familiares, hecho que no se ha producido hasta el momento.

Un órdago a la familia Hohenlohe

Nadie se opuso a esas solicitudes, pero aún quedaban vacantes otros numerosos títulos de enorme importancia histórica que son los que ahora, el 24 de febrero, ha reclamado en masa el tío del nuevo duque, Ignacio Medina y Fernández de Córdoba, el citado duque de Segorbe, en lo que parece un sonoro órdago puesto que pasa por delante de sus sobrinos Hohenlohe que tendrían derecho preferente al igual que los hijos de sus difuntos hermanos, el duque de Santiesteban del Puerto y el duque de Feria (los hijos de Naty Abascal). La solicitud de sucesión afecta a los marquesados de Tarifa, Comares, Denia, Malagón, Montalbán, Las Navas, Pallars, y Alcalá de la Alameda, y los condados de Alcoutim, Amarante, Moriana del Río, y Castrogeriz, que vendrían a unirse a su ducado de Segorbe, a su condado de Rivadavia y a los importantes condados de Ampurias y de Ricla que él mismo ya cedió en 2006 a sus hijas Sol y Luna Medina y Orleans-Braganza.

La reclamación de todos estos títulos se argumenta como “por distribución y posterior fallecimiento de la duquesa de Medinaceli”, hecho que hace pensar que fue la vieja duquesa quien en vida quiso favorecer a este hijo, a quien todos identifican como su preferido, y que entre la buena sociedad sevillana es más temido que querido y conocido por su gusto por acaparar bienes a pesar de ser ya propietario de numerosos inmuebles en la capital hispalense y de un palacio en Venecia. Un personaje controvertido a quien muchos ven como dirigido por una gran ambición y, otros, como el verdadero buen gestor de los bienes de la casa que ha conseguido mantener a flote al gran patrimonio de los Medinaceli a través de la Fundación familiar en la que ha incluido ya a todos sus sobrinos.

La gran discordia familiar

Veremos si ahora se oponen a estas reclamaciones nobiliarias rebelándose contra este poderoso duque, cuya esposa -la princesa María Gloria de Orleans-Braganza, prima hermana del rey don Juan Carlos-, también mantiene abierta una batalla en su propia familia. La princesa fue la única heredera de su madre, la princesa Esperanza de Borbón, recibiendo valiosas joyas familiares, cuadros, piezas de mobiliario y el palacio sevillano de Villamanrique de la condesa del que se dice que el matrimonio piensa convertir en Hotel.

Pero también reclama su parte en la herencia familiar de los bienes de su padre en Brasil, generándose con ello una gran discordia familiar en un entorno en el que se temen las ingerencias del temido duque de Segorbe, que hace algo más de dos años saltó a las páginas de la prensa cuando una de sus propiedades, el Hotel Palacio de Moratalla, fue ocupado por un movimiento reivindicativo dirigido por Juan Manuel Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda, y el duque fue acusado por el ministerio del Interior de tener una actitud connivente con los asaltantes teniendo que hacer frente a fuertes acusaciones que él calificó de calumnias a su persona. El ministro Jorge Fernández Díaz, miembro de la Orden Constantiniana de San Jorge y persona muy conocida en los círculos aristocráticos que suele frecuentar, mantuvo un fuerte enfrentamiento con él, que no dudó en declarar que el ministro mentía a sabiendas y le calumniaba ante toda España.

Ricardo Mateos