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Se encuentra fuertemente dividida y severamente cuestionada desde dentro de sus propias filas

Batalla de nobles en el seno de la Diputación de la Grandeza que amenaza con su disolución

Febrero 25, 2011

La nueva Ley de Sucesión en Títulos y Grandezas, que equipara el derecho de las mujeres al de los varones, foco de la discordia

La actual cabeza visible de la Diputación, su Decano, el Duque de Aliaga, segundo hijo de Cayetana de Alba, no parece poder manejar la situación

Muchos de sus integrantes culpan a la Diputación de seguir una política extremadamente “blanda” frente al Rey


Atrás quedaron los años dorados y de tranquila normalidad en el seno de la nobleza española cuyo máximo órgano representante, la Diputación y Consejo de la Grandeza de España, se encuentra en la actualidad fuertemente dividido y hasta severamente cuestionado desde dentro de sus propias filas. Ya no sentaron bien en años pretéritos las leyes restrictivas que el Ministerio de Justicia expidió en relación con las sucesiones en los Títulos y Grandezas del Reino y con las rehabilitaciones de títulos vacantes, pero aquello tenía un pase.

Ahora, y desde fechas más recientes, la nueva Ley de Sucesión en Títulos y Grandezas, que equipara el derecho de las mujeres al de los varones en las sucesiones ha llevado a muchos a un punto que podría ser de no retorno y que está provocando una crisis sin igual en el seno de una institución poco conocida que lucha por renovar, sin perder dignidad, el papel de la nobleza en el conjunto de las sociedad española.

La batalla está servida

Y es que el despertar de las primogénitas a su igualdad de derechos está poniendo patas arriba a familias enteras pues son ya muchas las que, desde la puesta en vigor de la Ley, han solicitado para sí Títulos y Grandezas que, según el tácito código moral de las familias, habían de ir a parar a sus hermanos. No son pocas las que se encuentran sumidas en gruesas disputas legales de hermanas contra hermanos, tíos y sobrinos por la posesión efectiva de un título.

Desencuentros que para muchos están pervirtiendo la esencia misma de la institución. Si a ello le sumamos que muchos culpan a la Diputación de seguir una política extremadamente “blanda” frente al Rey, considerado la fuente suprema de los honores nobiliarios, la batalla está servida.

La actual cabeza visible de la Diputación, su Decano, el Duque de Aliaga, segundo hijo de Cayetana de Alba, no parece poder manejar la situación y es el centro de acusaciones de arrogancia y de actuar con excesiva permisividad por no presentar un frente mas firme ante el Rey y también frente el mismísimo Pedro J. Ramírez, a quien desde muchos frentes se acusa de ser el principal factotum de la presión mediática a favor de la nueva Ley por los deseos de su compañera sentimental, Ágatha Ruiz de la Prada, de convertirse en Marquesa de Castelldosrius y Grande de España. Lo cierto es que Ágatha ya es marquesa por derecho propio, hecho para el cual ha pasado por encima de su tío, Santiago Sentmenat, generando con ello indignación en grandes sectores de la nobleza titulada.

 
La próxima reunión de la Diputación, borrascosa
 

En esa misma línea hace pocos días que María Teresa Samaranch, hija del finado presidente del COI, Juan Antonio Samaranch, ya ha presentado solicitud de sucesión en el marquesado de su padre pasando por delante de su hermano. A ello se suma que la retroactividad de la Ley está suponiendo un enorme trasvase de títulos añadido (ya hay más de 250 pleitos en marcha), con hermanas mayores que requieren los títulos de sus hermanos, al tiempo que la igualdad de las mujeres amenaza con hacer pasar a las primogénitas grandes títulos históricos como el Ducado del Infantado (a Almudena de Arteaga), o el Ducado de Medinaceli (a Ana Medina), contraviniendo con ello lo que muchos juzgan como un derecho históricamente establecido que no debería de variarse y que, de hacerse, no debería ser con efectos retroactivos, o debería de respetar los derechos de los ya nacidos.

Tal es el caso también del Ducado de Suárez que corre el riesgo de pasar no a Adolfo Suárez Illana sino a los hijos de su difunta hermana mayor Mariam, que según la nueva legislación cuentan con mayores derechos. “La Diputación es tan fiel al Rey – apunta alguno – que se hace daño a sí misma. También tiene miedo al poderoso Pedro J. Ramírez y no hace absolutamente nada”.

Con semejante mar de fondo son muchos los que se muestran dispuestos a segregarse de la Diputación y se habla de clanes familiares enteros, como el de los Infantado, que han dejado de pagar sus cuotas a la Diputación mientras ésta no “enderece” su proceder. Duques, marqueses, condes, vizcondes, barones y señores (se habla de unos 200), se rebelan contra su institución madre, corriendo con ello el riesgo de ser expulsados de ella y aumentando una tensión que ya se viene arrastrando desde hace tiempo. Muchos de entre ellos, capitaneados por el Conde de Bilbao, están dispuestos a prestar batalla para “que todo esto no acabe terminando con la Nobleza”, mientras que la próxima reunión de la Diputación y Consejo de la Nobleza de España, prevista para el 9 de marzo, se anuncia borrascosa.