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El artista se puede enfrentar a otra denuncia por usurpación de espacio público

Banderas paga los privilegios de Encarna Sánchez con Jesús Gil

Enero 29, 2008

Una sentencia del TSJA le obliga a derribar parte de la vivienda
 
Se investiga por cuánto se compró “La Gaviota” y en cuánto se escrituró

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La sombra del trato de favor, por parte del ya fallecido ex alcalde Marbella Jesús Gil y Gil, planeaba sobre el lujoso chalé que la también desaparecida Encarna Sánchez poseía en Marbella, bautizado con el nombre de “La Gaviota”. El que fuera presidente del Atlético de Madrid juró a la periodista de la cadena COPE que, mientras él viviera, no tendría ningún problema. Así fue. El inmueble pecaba de dos supuestas irregularidades: por un lado, sobre exceso de construcción y, por otro lado, había invadido parte de la plaza, zona común, con la que linda la lujosa mansión en su parte trasera. Tanto Jesús Gil como Encarna Sánchez se creían intocables por aquellos años, pero la comunidad de vecinos reclamó vía judicial.
Fue el actor Antonio Banderas quien adquirió a los herederos de la periodista el inmueble. Sabía de la rémora que arrastraba la vivienda y fue por ello que obtuvo un precio bastante más bajo que el de mercado. Según adelantó El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), ha desestimado el recurso presentado por el artista en el que solicitaba declarar nula una sentencia de 30 de abril de 2003 que le obligaba a derribar un ala del chalé por “ser nula la licencia de construcción otorgada por el Ayuntamiento de Marbella en 1995. Ante esta resolución tan sólo cabe un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.
Pero como decíamos, el problema no se reduce a un exceso de construcción. Quizás eso sea lo de menos. Ahora Banderas, como propietario del inmueble en la Urbanización “Los Monteros”, puede enfrentarse a otro problema. El inmueble en cuestión invade también terrenos públicos; es decir, parte de la playa a la que se accede directamente desde la parte trasera de la vivienda. Fue otro de los supuestos privilegios obtenidos por Encarna Sánchez. Y una clave más: ¿por cuánto se compró “La Gaviota” y en cuánto se escrituró? La última palabra la tiene la legítima heredera.