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Mientras la Audiencia Nacional investiga la venta de valores convertibles en 2007

Banco Santander vende el 50% de su negocio de custodia ante la necesidad de reforzar su capital, tal y como adelantó en exclusiva Extraconfidencial.com

Junio 23, 2014
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El pasado 12 de junio, Extraconfidencial.com publicaba en exclusiva como Banco Santander preparaba la venta del 50% de su negocio de Custodia a un inversor extranjero, un punto que se confirmo 7 días más tardes con el anuncio del acuerdo de venta del 50% de su negocio de Custodia en España, Brasil y México, entre el Banco de Emilio Botín y la firma Finesp Holding, filial de la empresa de capital riesgo Warburg Pincus.

El comprador es ya conocido para el Banco español, ya que participó también en la venta realizada hace poco más de un año del 50% de Santander Asset Management, la gestora de activos del Santander, aunque en esta ocasión lo hizo de la mano de la también firma de capital riesgo, General Atlantic. Hay que recordar que Banco Santander acumula toda una serie de ventas en los últimos meses como la de Altamira, su empresa inmobiliaria, al fondo estadounidense Apollo, o el 51% de su negocio de tarjetas de crédito a la también norteamericana Elavon,
 
Plusvalías presentes hipotecando ganancias futuras
 
Con este acuerdo, que se cerrará en el cuarto trimestre de este año, se repite esquema, Banco Santander consigue una importante plusvalía, de 410 millones de euros, que destinará a reforzar su balance. También repite argumento, como lo demostró Javier Marín, consejero delegado de Santander, con sus palabras: “con esta alianza, Santander incrementará significativamente su actividad de custodia, depositaría y administración de fondos en mercados en los que ya somos proveedores líderes”.
 
La realidad parece muy distinta, cede buena parte de un beneficio seguro y estable a cambio de conseguir fondos a corto plazo. Todo ello está generando alarmas entre muchos inversores y analistas que ven en las prisas por desprenderse de unidades de negocio rentables problemas para que el Banco consiga recursos propios por si sólo.
 
Demanda judicial reabierta y multas de la CNMV
 
Pero por si fuera poco, al Banco Santander se le ha reabierto un nuevo problema relacionado precisamente con la necesidad de capital de la entidad financiera. La Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha revocado la decisión del titular del juzgado de instrucción número 2, Ismael Moreno, quien archivó la querella presentada por 90 personas contra el Banco Santander por la supuesta comercialización fraudulenta de uno de sus productos financieros en 2007.
 
La Sala censura al anterior instructor y asevera que “es sostenible pensar” que a los clientes “no se les suministró convenientemente la oportuna información sobre el producto cuya emisión suscribieron” sospechando que “en base a lo analizado“, varios de los suscriptores “no estuvieron por la labor de convertir sus ahorros, planes de pensiones o imposiciones a plazo fijo en acciones ordinarias“.
 
Y es que entre los afectados hay algunos octogenarios y es “difícilmente imaginable que los que estuvieran en esas edades quisieran suscribir un producto especulativo sino rentabilizar un producto a plazo fijo” que, añaden, “es lo que aseguran que se les ofreció“. Banco Santander captó 7.000 millones de euros con la venta de este producto financiero que los querellantes aseguraban que se comercializó como si fuera seguro y con un funcionamiento similar a un plazo fijo, cuando realmente se trataba de la adquisición de obligaciones convertibles que impedían al comprador recuperar el capital invertido y que cuando pasaron a acciones generaron unas pérdidas iniciales del 55% del dinero invertido.
 
De hecho, el pasado mes de febrero la Comisión Nacional del Mercado de Valores(CNMV) multó con casi 17 millones de euros al Banco Santander por la comisión de una infracción muy grave, y otra grave, por la venta del producto “Valores Santander”. En concreto, la CNMV sancionó con 10 millones de euros al banco que preside Emilio Botín por no disponer de la información necesaria sobre sus clientes en el proceso de suscripción de la emisión y otra por 6,9 millones de euros al considerar que cometió una infracción muy grave, consistente en el incumplimiento de algunas de las obligaciones que regulan la relación entre el Santander y sus clientes.