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Los accionistas del Popular compran un Banco con decenas de demandas por productos tóxicos

Banco Pastor vuelve a perder un juicio por vender un derivado de alto riesgo

Octubre 10, 2011

El pasado viernes se dio un nuevo paso en la concentración bancaria, si hasta ahora, con excepción de la compra del pequeño Banco Guipuzcoano por el Banco Sabadell, las fusiones en el sector financiero se habían concretado exclusivamente en las Cajas de Ahorro, la compra del Pastor, una de los peores entidades calificadas en España, con categoría de Bono Basura, abre una nueva etapa.

La operación está garantizada,  la Fundación Pedro Barrie de la Maza, que controla el 42,1% del Pastor, Amancio Ortega, que posee un 5% y el grupo Tesalia, que tiene otro 5%, han aceptado las condiciones, a lo que hay que añadir la salida del capital de NovaCaixaGalicia, cuyo 93% del capital ha sido intervenido por el Estado hace tan sólo diez días.

El Popular ha valorado al Pastor en unos 1.360 millones de euros, una suculenta prima respecto a su valor actual en Bolsa, lo que hará que la Fundación Barrie de la Maza controle un importante paquete accionarial en el Popular.

A medida que pasen los días se conocerán más detalles de la operación, pero ya se conoce uno, el Banco mantendrá la marca “Pastor” en Galicia, el argumento, el ser un nombre afianzado en la zona, pero todo tiene una doble cara, y lo es ser una marca cada vez más dañada por su política comercial, como la de vender productos de alto riesgo a muchos consumidores y las decenas de demandas y sentencias que acumula por esta práctica.

Nueva sentencia demoledora

La última sentencia ha sido dictada por el Juzgado de Instrucción número 2 de Ponferrada y tiene como origen la negociación con Banco Pastor de varios préstamos de inversión e hipotecarios. En este proceso, le ofrecen un producto bancario “novedoso”, una especie de seguro de contra la subida del Euribor por el que incluso se le entrega un dosier con el título “protéjase de subidas de tipos de interés y benefíciese de tipos inferiores a los del mercado” e incluso para que no “incurra en pérdidas” se le remite un documento señalando que en caso de que el Euribor baje, se realizaría una estructura alternativa cancelando la inicial.

Al final se firmó un contrato marco en el que el cliente depósito su confianza, pero por el contrario empieza su calvario. Así, lejos de garantizarle las ganancias le genera cuantiosas pérdidas, en cuatro años recibe 1.758,21 euros mientras en tan solo uno, de abril del 2009 a abril de 2010, paga 23.885,48 euros.

Ante esto la sucursal no sabe darle explicaciones, se necesitan conocimientos avanzados para entenderle ¡Y tanto! Se trataba de un contrato Swap, no regulado en norma alguna no sólo en nuestro ordenamiento jurídico sino tampoco en los ordenamientos de nuestro entorno incluso en el anglosajón.

Aun así, Banco Pastor ni le dio la información necesaria para alertar de los riesgos del producto, ni de su verdadero significado respecto a las obligaciones, todo un ejemplo del buen hacer del Banco que le ha llevado de nuevo a perder un juicio, restituyendo todos los pagos realizados, abonando intereses e incluso costas.

Cascada de casos

Pero lo más preocupante, tanto para los accionistas actuales del Banco Pastor como los del Popular es el efecto directo e indirecto de estos pleitos. Si los Bancos en España están recibiendo toda una oleada de críticas, el caso del Pastor, especialmente en el norte de Castilla y León es dramático, tanto por las demandas que pierde como por los clientes que lo hacen indirectamente por la “prensa” de estas malas prácticas.

Aun así el Popular pagará un 35,7% sobre el valor del Banco Pastor del viernes en Bolsa, ¿Inversión adecuada? El tiempo lo dirá, o quizá Ángel Ron tendrá que dar explicaciones a sus accionistas en su próxima Junta.