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La entidad financiera, con serios problemas de solvencia, ha obstaculizado la entrega de información

Banco Pastor condenado por comercializar productos de alto riesgo a pymes y autónomos

Abril 19, 2011

Los productos fueron comercializados como seguros de pólizas de crédito pero eran en realidad swaps de tipo de interés

Hay decenas de afectados en Benavente (Zamora) y otras zonas de Castilla y León, Asturias y norte de Cáceres

Muchos de ellos, aun cancelada la póliza de crédito, continúan pagando hasta 4.000 euros de intereses trimestrales


El Banco Central Europeo acaba de subir el precio del dinero hasta el 1,25%, y el Euribor, el principal índice para el cálculo de las hipotecas ya supera holgadamente el 2%. Ante esta coyuntura, muchas entidades financieras han desempolvado viejos productos, para “protegernos” de estas subidas, pero muchos de ellos que se venden como seguros, no se parecen en nada a estos, son “swaps” o permutas financieras de alto riesgo, que ha causado grandes beneficios a los bancos y perjuicios a los consumidores, no informados debidamente de los riesgos de estos productos.

Este es el caso del Banco Pastor que ya ha perdido dos sentencias en Ponferrada y Benavente por la comercialización de este tipo de productos de alto riesgo, en este caso a uno de los sectores con más problemas y más afectados por la crisis, los autónomos y las pymes.

La opacidad de Banco Pastor

Este es el caso del afectado que acaba de ganar la última sentencia en Benavente, Zamora, que fue a contratar una línea de crédito con la cual “regalaban” un supuesto seguro sin cargo, totalmente gratis, pero lo que en verdad contrataba fue un “Swap irs”, el cual obligaban a firmar como parte indispensable para conseguir el visto bueno de la línea de crédito.

Después de comprobar los cargos en la cuenta por importes superiores a los intereses, se dirigió a la oficina del Pastor en Benavente para conseguir más información sobre los cargos así como una copia del contrato, negándoselo, teniendo que acudir con presencia notarial, e incluso en aquella ocasión le fueron negados.

Todo ello derivo a que se levantaran dos actas notariales, ante el apoderado  y el director de la oficina de Benavente preguntando en que consiste este producto financiero, la fórmula para el cálculo de intereses y su resultado, manifestando ambos su desconocimiento al ser un producto “complejo”, es decir si tienen aparentemente conocimientos para su venta pero no saben sus consecuencias.

El producto llega a ser tan perjudicial que incluso cancelada la póliza de crédito sigue generando intereses, alrededor de 4.000 euros trimestrales, que finalizarían de pagarse en el 2012.

Sentencia a favor del consumidor

En la práctica, se había firmado un contrato completamente injusto y desproporcionado ya que si bien obligaba a las dos partes, el Banco pagaría intereses al cliente en el caso de que los tipos suban, y al cliente al banco en el caso de que estos bajen. La diferencia es que cuando los tipos subieron le pagaron 35 o 40 euros, cuando han bajado, tuvo que pagar 4.000 euros al mes.

Todo ello acabó en el Juzgado de Instrucción número 1 de Benavente, que ha sentenciado a fa favor del demandante la nulidad de la cláusula y tener que devolver 16.885,48 euros cobrados indebidamente, pero esta no es la única sentencia, ya que se instruyen varios procedimientos ordinarios contra el mismo banco y por el mismo motivo, entre ellos otra pyme que ha abonado unos 24.000 euros en intereses y de una familia a la que el “swap” le está generando intereses mensuales de 3.000 euros además del pago de la hipoteca a la que está vinculado.

Según el abogado de estos procedimientos, el vallisoletano, José Luis Fernández de Lamadrid en estos casos concurren falta de equidad, deficiente información saltándose la normativa bancaria (al ser productos de riesgo deben firmar la directiva MFiD) y la nulidad del contrato, algo que ya consiguió con otra sentencia en el Juzgado de Instrucción y Primera Instancia número 6 de Ponferrada.

Pero como sucede casi siempre, la entidad ha recurrido. Pero con estas prácticas, no es de extrañar los problemas financieros del Banco Pastor, cuya deuda ya cotiza a nivel de “bono basura”, apelativo que debería aplicarse a estos productos que “colocaron” a sus clientes, a favor del banco y en perjuicio de sus clientes.