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LA CORRUPCIÓN URBANÍSTICA DE COSTA A COSTA (VII)
En el cénit del boom inmobiliario se proyectaron 171.900 viviendas

Baleares, la región que más costa ha ocupado en la última década

Julio 27, 2010
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Un estudio elaborado por la Dirección General de la Ordenación del Territorio del Gobierno balear indicaba Jaume Matas que, entre 2000 y 2002, la Demarcación de Costas presentó 31 proyectos para pavimentar 26.458 metros de costa. En 2007, en el cénit de la burbuja inmobiliaria en España, se proyectaban la construcción en la costa de Baleares de 171.900 viviendas, 21 campos de golf y cinco nuevos puertos deportivos o ampliaciones para 2.092 amarres. Ese año Mallorca tenía planes para construir 13 nuevos campos de golf que llevaban asociadas cerca de 4.000 viviendas.

 En Ibiza eran cinco las propuestas de nuevos campos. Dos años más tarde, se cementaban o asfaltaban 1,4 hectáreas de territorio al día, una cifra desproporcionada teniendo en cuenta que más del 40% de las viviendas están vacías la mayor parte del año. En 2004, con la llegada al Gobierno del Partido Popular, en manos del ex ministro de Medio Ambiente e imputado por delitos de corrupción urbanística, , se silenció un documento encargado por el anterior Govern que ponía precisamente de manifiesto que, bajo las supuestas bondades económicas del turismo, se esconden realidades como la precariedad laboral (el 90,22% de los contratos son temporales y los salarios están por debajo de la media nacional), las dificultades para acceder a una vivienda (que experimentó una subida del 61,1% entre 1998 y 2000), el aumento de las emisiones de CO2 y la mala gestión de los residuos.

El legado del paso del ex ministro de Medio Ambiente por el Gobierno balear también incluye la reforma de leyes como la Ley de Espacios Naturales para permitir la construcción de viviendas unifamiliares en espacios protegidos o la posibilidad de recuperar la condición de urbanizables de aquellos espacios costeros que limitaban al menos en un 50% con suelos urbanos. También se “hizo desaparecer” la moratoria sobre nuevos campos de golf en las Pitiusas y la moratoria urbanística que se aplicaba en el archipiélago desde hacía tres años. En octubre de 2003 desapareció la ecotasa.

Muchas de estas medidas fueron puestas en marcha para cumplir la promesa de revitalizar el turismo del archipiélago. Apostar por el modelo tradicional de sol y playa no ha dado buen resultado al sector turístico. En 2005 ya se acumulaban cinco años consecutivos de descenso en la ocupación. La sobreoferta hotelera (entre 10.000 y 50.000 plazas de más según datos de la propia industria) ha llevado a la expansión del modelo “todo incluido”.

Paraíso de la corrupción

El resultado ha sido la llegada de turistas que apenas reportan beneficios a sectores asociados, como el de restauración o servicios. En 2006 Baleares era la comunidad autónoma con mayor número de plazas hoteleras de España, con más de 300.000 camas. A estas demoledoras cifras se une el elevado número de casos de corrupción urbanística. Las principales instituciones públicas de las islas se han visto empañadas por la imputación de sus cargos, desde los más altos, como el ex presidente del Govern (Jaume Matas), la ex presidenta del Parlamento Balear (María Antonia Munar) y así hasta un sinnúmero de concejales y funcionarios.

La actuación de la Justicia en las tramas urbanísticas de Andratx o la existente en torno al Plan Territorial de Mallorca han supuesto un punto de inflexión sobre la impunidad que se ha vivido en las islas. El ex primer edil popular de Andratx, Eugenio Hidalgo, acumulaba ya en 2006 cuatro causas judiciales abiertas. Si en 2007 Greenpeace señalaba 16 casos de corrupción urbanística, en 2009 eran 79 los casos de corrupción detectados y lo más grave es que 18 de los 25 imputados ostentaban cargos públicos.

Todo un ejemplo de la unión entre urbanismo y corrupción.