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Junto a sus dos hijas, disfrutaron de unas discretas vacaciones en Sotogrande

Aumentan las especulaciones sobre una posible reconciliación del príncipe Andrés con su ex mujer, Sarah Ferguson

Septiembre 3, 2012
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Mientras su padre el duque de Edimburgo aún continuaba hospitalizado en Londres, el príncipe Andrés de Inglaterra ha pasado unos días de vacaciones en Sotogrande rodeado de un halo de discreción. Allí llegó en compañía de su ex esposa, Sarah Ferguson, de sus hijas las princesas Beatriz y Eugenia de York y del novio de la mayor. No es esta la primera vez que la atribulada Sarah Ferguson ha decidido pasar sus vacaciones en España, pues en años pretéritos frecuentó mucho la Costa del Sol como invitada de su buen amigo, y en otro tiempo novio, el multimillonario del mundo de la publicidad Paddy McNally, en la hermosa finca que éste posee cerca de Marbella a la que también llegan con frecuencia sus sobrinos los príncipes Guillermo y Harry de Gales.

Pero en este caso, y para sorpresa de muchos, el matrimonio, divorciado hace ya bastantes años, ha viajado y convivido junto a sus hijas instalados todos en una mansión ubicada sobre una colina con vistas a la localidad de San Enrique de Guadiaro, que alberga hasta un campo para la práctica del polo. La finca, cuya casa solo cuenta con seis habitaciones, es propiedad de un hombre de negocios francés recién fallecido, está tasada en 38 millones de euros y se dice que ha sido cedida al príncipe Andrés y a la duquesa de York sin pago de renta alguna a cambio de encontrar un comprador para el lugar. Ello explica, quizá, que ofreciesen allí una gran cena el pasado 18 de agosto para 18 de sus amigos más cercanos.
 
Posible reconciliación del príncipe y Sarah Ferguson
Pero lo más sorprendente es, sin embargo, que la ex pareja (conocidos en Inglaterra como los divorciados más felices), haya pasado estas vacaciones junta y en estrecha intimidad, hecho que ya ha levantado rumores sobre una posible reconciliación entre estos divorciados por ser esta la primera vacación que pasan juntos después de su histórico divorcio. De hecho, y según nos cuentan personas que han gozado de su intimidad en estos días, ambos mantienen una relación excelente y una gran complicidad nada acorde con su estatus de divorciados, y funcionan como un matrimonio cualquiera a pesar de la mala relación de la siempre polémica Sarah Ferguson con la familia real británica y en especial con el duque de Edimburgo que se niega a compartir con ella cualquier espacio físico.

Allí han frecuentado a unos amigos canadienses y a un selecto grupo de personas, entre quienes se contaban los hijos de un Grande de España, pasando jornadas de playa y noches de copas y de invitaciones en distintas grandes mansiones de la zona. Personas que los conocen bien y que han convivido con ellos en estos días nos hablan de su magnífica relación, más propia de un matrimonio que de unos simples amigos, y hacen hincapié en la gran personalidad de la duquesa de York, con una simpatía arrolladora, y en el buen carácter y la excelente educación de sus hijas a pesar de las gruesas críticas de las que ambas son objeto en Inglaterra.

El príncipe Andrés, que todavía permanecía en la costa marbellí el pasado 30 de agosto, comentó con orgullo la satisfacción de la familia real británica, y en especial de su madre la reina Isabel, por los excelentes resultados de las recientes celebraciones de su jubileo de diamante que, en sus propias palabras, “fue una festividad compartida y disfrutada por todos, desde los más ricos a los más pobres”. Pero a puertas del otoño Sarah Ferguson se encuentra en capilla pues se va a tener que enfrentar problemas con la justicia de Turquia por unas declaraciones hechas en el pasado aunque, nos cuentan, ya ha echado mano de algunas amistades de altura para salir lo más airosa posible de este nuevo embrollo en el que se encuentra envuelta. Entre tanto, ella continúa viviendo junto a su ex esposo en el Royal Lodge de Windsor, siendo él quien asume sus deudas multimillonarias.  

Roban al duque de Segorbe en su residencia veneciana

Mucho peor ha sido el verano para el duque de Segorbe, Ignacio Medina y Fernández de Córdova, con la polémica ocupación de su finca de Moratalla (una propiedad histórica de los marqueses de Viana que pasó después a los duques de Peñaranda), y su desencuentro con el Ministro del Interior (a quien conoce bien desde hace años), que han generado tanto numerosos comentarios en la prensa española como opiniones muy encontradas en el seno de la nobleza española (hay versiones para todos los gustos entre amigos y detractores del duque).

Pero pocas semanas antes de esos hechos, a fines de julio, el duque y su esposa, la princesa Maria da Gloria de Orleans-Braganza, prima hermana del rey don Juan Carlos, fueron objeto de un robo en su hermoso palacio de la Giudecca veneciana, a escasos metros de la iglesia del Redentor. Los tres ladrones que entraron en el palacio durante la noche fueron descubiertos por la propia princesa, que se encontraba allí, pero consiguieron huir llevando consigo algunos cuadros valiosos siendo posteriormente detenidos por la policía, según informaba la prensa italiana.

Ricardo Mateos