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Así trata Cuesta Nuin a sus trabajadores: El Centro de Tratamiento Internacional de Correos del Aeropuerto de Barajas es un polvorín con temperaturas de más de 30º, amenazas e injurias que hacen que, en esta delegación, se acumulen casi el 55% de los siniestros de la Sociedad Estatal

Septiembre 4, 2017

En diciembre de 2015 un coche de Correos que transportaba votos por correo para las Elecciones Generales, chocaba contra el ala de un avión privado, debido al “lamentable estado” en el que se encuentran estos tractores.

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Las empresas de seguridad viven un momento complejo. Las penurias a las que las Compañías de vigilancia low cost someten a sus empleados no solo han hecho que la Dirección General de Empleo del Ministerio de Empleo y Seguridad Social de Fátima Báñez se vea obligada a mediar para cancelar sus Convenios Colectivos, sino que han provocado que en Aeropuertos como El Prat se produzcan huelgas de empleados de seguridad que han obligado a cancelar vuelos y con ellos el inicio del periodo vacacional de miles de turistas formándose colas kilométricas en los controles. El germen de este paro de la actividad se encuentra en los empleados de Eulen que iniciaron la huelga con motivo de la falta de formación de los trabajadores para desempeñar su trabajo en los puestos de control de escáneres y de las nuevas exigencias planteadas por AENA a las Compañías de seguridad para aumentar la calidad de seguridad y la actividad de los pasajeros. Para cumplir estas exigencias, las Compañías de seguridad han ajustado los costes laborales reduciendo los salarios y adelgazando las plantillas. En el Aeropuerto Adolfo Suárez Barajas se salvó la situación con pequeños paros parciales en los últimos fines de semana de julio, pero en El Prat la polémica parece servida durante más tiempo.

Pero Barajas tiene otros muchos problemas que también afectan a la seguridad, en este caso, de la correspondencia. Y en el centro de la diana se encuentra Javier Cuesta Nuin y “su” Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos. Una situación límite que se vive día a día en el Centro de Tratamiento Internacional de Correos de Barajas. Un Centro en el que en 2016 se perdieron un total de 1.971 jornadas debido a la huelga permanente, mientras que en 2013 se habrían perdido tan solo 262, un aumento del 652%. Pero, ¿a qué se debe este descontento?

Con fecha 14 de junio de 2017, el Sindicato Libre de Correos y Telecomunicaciones se ponía en contacto con el subdirector de la Unidad de Negociación de la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos, Amador Alonso, para exponer las quejas de la situación que se está viviendo en el CTI de Barajas. A continuación, reproducimos su denuncia a la que el citado Cuesta Nuin  ha hecho caso omiso.

En primer lugar, “el aire acondicionado no funciona correctamente, por lo que la temperatura excede holgadamente los límites establecidos en el Real Decreto 486/1997 de 14 de abril”. De hecho, según informa la misiva, el 14 de junio de 2017 se registraron temperaturas en el Módulo de Recepción y Entrega de hasta 30,6º C. Conviene señalar que la carta también expone las quejas de los empleados ya que la única respuesta de la Jefatura a esta situación son contestaciones como “ya saben lo que tienen que hacer, ir a refrescarse cuando tengan calor”. La influencia en ambientes con temperaturas alejadas a las habituales o legalmente establecidas tiene efectos negativos en la salud de los trabajadores provocando una situación de estrés térmico en los mismos y aumentando la incidencia de siniestros y disminuyendo el índice de productividad. De hecho, el CTI de Madrid-Barajas es el centro que ha registrado más incidentes negativos y siniestros en 2016 con un 54,8% del total de los mismos. A esto hay que sumarle un descenso del 7,8% respecto a 2015 en la producción anual acumulada en el sistema de clasificación automática de paquetería (SCP) con un descenso de la producción durante el turno de mañana del 16% lo que ha provocado que se realicen un 32,7% menos de envíos en el programa de certificados.

El silencio como respuesta

A estas denuncias se añaden otras muchas sobre la limpieza del centro que catalogan de “muy deficiente” por enviar la contrata de la limpieza del Centro muy poco personal; problemas a la hora de efectuar la carga y descarga de los carros que contienen sacas de 30 kilos de peso, “estando dicha carga muy por encima de la altura de los hombros del personal”; así como el clima laboral del centro que no es el más adecuado, “perdurando en el tiempo actitudes amenazantes e injuriosas del responsable Rafael Garrido hacia el personal del Centro, manifestándonos los trabajadores  que en muchas ocasiones parece dicho jefe no estar en las mejores condiciones físicas que dan síntomas de haber consumido bebidas alcohólicas”.  Estas actitudes ya han sido denunciadas por el sindicato a los jefes superiores del centro y al Centro Directivo, pero por lo de pronto, no se ha tomado ninguna decisión.

Muchas han sido las formas en las que esta gestión desastrosa del CTI de Barajas ha perjudicado a los ciudadanos. En las Elecciones Generales de diciembre de 2015, decenas de votos por correo se extraviaron en esta delegación, tal y como denunciaron en su momento CCOO y CGT: “muchos ciudadanos que se encuentran en el extranjero y que han tenido que hacer grandes esfuerzos para poder votar no lo podrán hacer por la ineptitud irresponsable de Correos, por lo que la pérdida de un solo voto sería lamentable, al privarles a los votantes de lo más sagrado de la democracia: elegir a sus representantes”. Al igual que los votos de los ciudadanos que viven en el extranjero, decenas de envíos internacionales se acumulan fuera de las instalaciones y de la zona de seguridad sin llegar a sus destinatarios.

Y es que el mal estado de las instalaciones también se extiende a sus elementos de trabajo. En diciembre de 2015 un coche de correos que, precisamente transportaba votos por correo para las elecciones generales, chocaba contra el ala de un avión privado, debido al “lamentable estado” en el que se encuentran estos tractores. Es necesario apuntar que estos artilugios necesitan “un curso de capacitación especial para saber conducirlas” mientras algunos de sus conductores solo reciben un curso teórico de dos horas y uno práctico, de diez minutos.

Todo ello compone una esquirla más en la diezmada Correos de Javier Cuesta Nuin y que, últimamente, ha sido noticia por los fallos en el servicio de traslado de personal, la falta de empleados en verano o el archiconocido caso del abanico de papel que el presidente ordena realizar a sus trabajadores para soportar el calor.

Doinel Castro