Menú Portada

Así gestiona sus cuentas la Izquierda Unida de Alberto Garzón: Patrimonio negativo, activo sobrevalorado, deudas millonarias con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social e incumplimiento de la normativa de prevención del Fraude Fiscal

Febrero 5, 2016
garzon-moncloa

Avanza febrero y las perspectivas de formar Gobierno siguen en el aire. Si Mariano Rajoy lo tiene complicado, la situación de Pedro Sánchez tampoco es nada sencilla. El PSOE no sólo necesita a Podemos, también tiene que sumar los escaños de Unidad Popular, Izquierda Unida y el apoyo de alguna fuerza nacionalista. Sobre el favor de la formación de Pablo Iglesias, ya conocemos sus condiciones: la vicepresidencia del Gobierno y hasta seis Ministerios. Pero la formación morada no sólo pidió para ella sola, también reclamó cargos para otros. Ni más ni menos que toda una cartera ministerial para Izquierda Unida y la formación de Alberto Garzón, que no hace ascos a la propuesta.

En este sentido, Izquierda Unida ha aprobado un documento con 16 medidas que presentará como base para negociar su posible apoyo a la investidura. La dirección de la coalición de izquierdas dio luz verde la noche del jueves 28 de enero, por unanimidad, a esas peticiones formuladas en un informe del coordinador general, Cayo Lara. Entre estas medidas destaca la petición de crear una Banca pública a partir de las entidades financieras que estén nacionalizadas, la recuperación de la edad de jubilación a los 65 años -con 35 años de cotización-, o la aprobación de una reforma fiscal “progresiva”.

Toda una batería de medidas que asustan, al partir de quien no es capaz ni de gestionar su propia casa. Las últimas cuentas de Izquierda Unida reflejan todo lo que no hay que hacer, desde errores por negligencia o a propósito, deudas con las principales administraciones como la Agencia Tributaria y la Seguridad Social e, incluso, incumplimientos de las medidas contra el Fraude Fiscal.

Inflar ficticiamente sus cuentas

Sus últimas cuentas auditadas por el Tribunal de Cuentas mostraban una situación patrimonial ruinosa que la formación aminoraba o camuflaba en su balance, ya sea por negligencia o utilizando burdas técnicas contables, fácilmente comprobables. La principal, una sobrevaloración del activo -los bienes de la formación-, de forma descarada en al menos 1,66 millones de euros. Este artificio lo repartían en diferentes partidas: 66.805 euros en el Inmovilizado material, 270.354 euros en Inversiones financieras a largo plazo, 164.794 euros en Deudores varios y especialmente 1,16 millones de euros en la Cuenta corriente con socios y administradores.

Por ejemplo, en Deudores varios, con un saldo al cierre de 2013 de 204.743 euros, Andalucía  registró un importe de 164.794 euros de una subvención pendiente de cobro por las Elecciones Autonómicas de Andalucía de 2012. Dicho importe fue abonado en el ejercicio 2013, pero no se eliminó en el Balance; es decir, habiéndose saldado la deuda, IU la registraba en el Balance como si no se hubiera pagado.

Pero los “errores” en el Balance no son los únicos. En la cuenta de resultados se detectó una duplicidad de ingresos y gastos en las subvenciones procedentes del Parlamento de Asturias, por importe de 469.576 euros y la falta de registro de ingresos de subvenciones de la Asamblea de Madrid por importe de 149.354,78 euros

Deudas millonarias con las Administraciones e incumplimiento de las medidas contra el fraude fiscal

Pero donde se observa con más claridad la pésima gestión económica de la formación liderada ahora por Alberto Garzón política es en el Pasivo, es decir, donde aparecen todas las fuentes de financiación y deudas del partido político.

Las enormes deudas llevaron a IU a que, a cierre del ejercicio de 2013, la formación y sus organizaciones territoriales presentaran un saldo negativo de 11,69 millones de euros.  Esto supone que, restando todas las deudas de todos los bienes de la formación, el resultado es que se debe mucho más de lo que se tiene por un importe de 12 millones de euros. Ni vendiendo todo, ni liquidando sus cuentas o equipos, la formación de Alberto Garzón puede saldar sus cuentas. Entre estas destacan los préstamos bancarios, pero desde luego no son los únicos ni los más llamativos, ya que sus deudas millonarias con la Administración Pública, es decir con todos los españoles, son más que relevantes.

Con la Agencia Tributaria mantenía a cierre de 2013 un pasivo de 1,15 millones de euros, correspondiente a las Federaciones de Andalucía y Madrid por importes de 149.562 euros y 997.533 euros, respectivamente. Pero no es el único caso. La deuda aplazada con la Tesorería General de la Seguridad Social superaba los 1,26 millones de euros, correspondientes a las federaciones de Andalucía y Madrid por importes de 224.506 euros y 1.039.866 euros, respectivamente. Todo esto llevo a que en estas dos federaciones se produjera la suspensión y aplazamiento en los pagos como consecuencia de su situación financiera.

No sólo acumulan deudas e impagos. También su gestión incumple las medidas de prevención y lucha contra el Fraude Fiscal.  En este sentido, realizó al menos tres pagos en efectivo por importes superiores a 2.500 euros, correspondiendo dos a la Federación de Madrid y uno a la Federación del País Valenciano, incumpliendo lo dispuesto en la Ley 7/2012, de 29 de octubre. Esta norma establece que no podrán pagarse en efectivo las operaciones, en las que alguna de las partes intervinientes actúe en calidad de empresario o profesional, siendo una organización política un equivalente a estas. A pesar de ello, Izquierda Unida se salta la Ley con tres pagos opacos en los que se pierde el destinatario de los mismos.

Con esta trayectoria de gestión llena de impagos, Izquierda Unida exige una Banca pública, quiere cambiar la edad de jubilación y, por tanto, la viabilidad de la Seguridad Social quien tiene una deuda millonaria con la misma, y vende transparencia y una reforma fiscal quien realiza pagos que incumplen la Ley de prevención y lucha contra el Fraude Fiscal.