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Así es la trampa medioambiental utilizada por Manuela Carmena e Inés Sabanés para cerrar el tráfico en Madrid

Enero 3, 2017
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Nadie duda que el problema de la contaminación en Madrid es un hecho irrefutable. Nadie duda que la ciudadanía quiere lo mejor para su salud. Nadie duda que durante muchos años no se han tomado las medidas que se hubieran tenido que tomar para evitar llegar hasta aquí. Nadie duda que ningún partido político, quizá por las injerencias del sector automovilístico, ha querido recomponer el parque automovilístico de la capital de España, incluidos los autobuses de la empresa pública EMT, de los más contaminantes. Pero tampoco nadie duda ya, entre los técnicos especializados en Medio Ambiente, que, desde el equipo de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y su responsable de Medio Ambiente, Inés Sabanés, existe una clara persecución al tráfico de vehículos en la capital de España, primero con el cierre de la Gran Vía y luego con la penalización de entrada de los coches a la almendra de la capital de España.

Las investigaciones de Extraconfidencial.com, pueden aseverar que el Ayuntamiento de Madrid con su alcaldesa Manuela Carmena y su responsable de Medio Ambiente Inés Sabanés utilizan una trampa medioambiental para intentar reducir el tráfico en la capital de España mediante un sistema de control de la contaminación que penaliza el tráfico en Madrid mediante sistemas que, según los técnicos consultados, no son los requeridos obligatoriamente por la Unión Europea ni por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El nuevo Protocolo aprobado el pasado mes de enero por Ahora Madrid, que sustituía al ratificado por la anterior Corporación del PP de Ana Botella de marzo de 2015, bajó aún más los umbrales de contaminación y determinó que las medidas se tomarían antes de que se alcanzase el límite máximo horario permitido de NO2 (18hs al año en cualquier estación de la red).

Un umbral de contaminación no requerido ni por la OMS

Hasta ese momento, el protocolo se activaba en nivel de preaviso cuando dos estaciones (las mismas) de una misma zona (de las cinco en las que está dividido el mapa urbano) superaban los 200 microgramos /m3 durante dos horas consecutivas. El nuevo protocolo de Carmena se activa cuando las mediciones son ahora de 180 microgramos/m3 en dos estaciones –cualesquiera-, de la misma zona; es decir, un 10% menos. También, el nivel de aviso, para el que antes se requería que dos estaciones (las mismas) del mismo entorno superasen los 250 microgramos/m3 durante dos horas seguidas, se rebaja ahora a los 200 microgramos/m3 para dos estaciones (cualesquiera) de una misma zona.

Y el nivel de alerta se produce cuando tres Estaciones cualesquiera de una misma zona (dos si se trata de la zona 4, que corresponde al Pardo y la Casa de Campo), superan los 400 microgramos/m3 durante tres horas consecutivas.

Mientras esto ocurre en Madrid, la OMS (Organización Mundial de la Salud), mantiene como umbral de aviso un nivel de NO2 mucho mayor, 200 μg/m3 de media en 1h, ya que considera que en concentraciones de corta duración siempre superiores a 200 mg/m3 este gas tóxico causa una importante inflamación de las vías respiratorias.

Por tanto, para empezar, el umbral mínimo establecido en el protocolo del Ayuntamiento de Madrid de 180 μg/m3 no es el umbral requerido por la OMS ni tampoco los diferentes postes medidores de los niveles de contaminación utilizados son los requeridos como exigencia por la Unión Europea. De hecho, la ciudad de Madrid no ha tenido nunca una situación de alerta por contaminación, según la directiva de la Unión Europea. El anterior protocolo de Botella ya dividía la ciudad en cinco zonas. La Z1, que correspondía al interior de la M-30, es precisamente en la que se registran los mayores niveles de concentración de óxidos de nitrógeno generados por el tráfico y, consecuentemente, donde se han centrado siempre las principales actuaciones ante episodios de estabilidad atmosférica persistentes.

La trampa de la penalización del tráfico

Al dividir la ciudad de Madrid en diferentes zonas se utiliza una trampa de penalización del trafico ya que con que solo con dos postes cualesquiera de una misma zona den por encima de ese umbral de 180 μg/m3 (un 10% por debajo de los límites de la OMS) se activará el protocolo anti contaminación. Desgraciadamente, este hecho es algo constante en la capital de España y es algo que casi siempre se dará tras varios días sin lluvia y viento, ya que hay tres zonas consideradas de máximo riesgo cuyos postes medidores dan muchas veces por encima de ese umbral de 180 μg/m3, como son el medidor de Atocha, Plaza de España y Plaza de Castilla. Esos tres postes son los más sensibles de Madrid por su denso tráfico y por la utilización de calderas y calefacciones en el centro de Madrid.

Durante muchos años estos tres postes peligrosos eran compensados por el resto de medidores de la capital de España, una práctica que era permitida por la Unión Europea que permitía considerar a Madrid como una zona única y no mediante zonas delimitadas como ha hecho Carmena y su equipo, que lo ha agudizado al saltar el protocolo cuando dos estaciones (cualesquiera) de una misma zona den por encima del umbral durante dos horas seguidas.

Hasta 2015 estos tres problemáticos postes medidores eran compensados con los postes medidores de la Casa de Campo y el Retiro, entre otros, cuyas medias estaban muy por debajo del umbral. Por tanto, al considerar a Madrid como una zona única la capital de España no daba por encima del umbral de peligrosidad al mediar entre sus 30 postes establecidos.

Desde que entró Carmena y Sabanés se cambió más duramente la norma que ya había modificado Ana Botella en sus últimos meses de mandato. No hay que olvidar que la esposa de José María Aznar antes de ser alcaldesa de la capital de España fue concejal de Medio Ambiente de este ayuntamiento sin conocimiento alguno de la materia, sólo por el criterio personal y ambición política de su valedor Alberto Ruiz Gallardón.

Por tanto, según los técnicos consultados, Madrid está día tras día, bajo los parámetros de alerta de contaminación cuando no llueva o haga viento, siempre con las medidas que actualmente rigen en el protocolo de Carmena y Sabanés.

De vacaciones y sin servicio de transporte público gratuito

Además, las medidas adoptadas se han adoptado con la alcaldesa “disfrutando” de sus vacaciones; pero no sólo Manuela Carmena sino también la responsable de Medio Ambiente, Inés Sabanés, que se encontraba fuera de Madrid lo que ha provocado las críticas de la opinión pública. Medidas que se han tomado como parches para tapar un serio problema como es de la contaminación en Madrid, que requiere de un pacto entre todas las fuerzas políticas sociales y económicas. Desde estas fuerzas sociales se ha criticado que el protocolo medioambiental se haya llevado a efecto de forma unilateral sin contar ni con la Comunidad de Madrid, que lidera Cristina Cifuentes, ni tampoco con el Ministerio de Medioambiente de Isabel Tejerina.

Estas medidas, quizá por esa decisión unilateral en su toma, han sido criticadas por toda la oposición salvo por el Partido Socialista, que ayer mismo apoyó los presupuestos del 2017 del Ayuntamiento capitalino -cuando los había vetado unos días antes-, que incluyen una importante subida de impuestos a todos los madrileños.

Las medidas trampa de Carmena y Sabanés para penalizar el tráfico, que no son ni siquiera requeridas por la Organización Mundial de la Salud, no cuentan además con un servicio público de transporte gratuito para compensar las carencias de todos los madrileños, lo que ha ocasionado duras críticas de las distintas asociaciones de trabajadores autónomos y comerciantes.

De hecho, no sólo la zona de Gran Vía-Sol sufre una pésima Campaña de Navidad con descenso de ventas, sino que también afecta a zonas aledañas tan importantes como el eje de las calles Princesa-Alberto Aguilera, donde grandes cadenas como El Corte Inglés e Inditex ven bajar sus ingresos entre un 5%-10% con respecto al año 2015.

Juan Luis Galiacho

Juanluisgaliacho@extraconfidencial.com

@jlgaliacho