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Así es la movilidad de puesto de trabajo acordada en el ERE del Banco Santander de Ana Patricia Botín y firmada por los sindicatos UGT, CCOO, FITC y STS: Traslados de hasta 100 kilómetros de distancia con una compensación de 19 euros al día

Mayo 10, 2016
ana p botin

“Contra la pobreza salarial y social. Trabajos y derechos”. Este era el lema que encabezaba la manifestación del Día del Trabajo que lideraron los líderes de UGT,  José María Álvarez, y el de CCOO, Ignacio Fernández Tojo. Un nuevo brindis al sol, dos días después que sus representantes sindicales aceptaran y firmaran el “Acta de finalización con acuerdo del periodo de consultas del expediente de despido colectivo y movilidad geográfica en Banco Santander S.A.” por el que se acordaban despidos y cambios de condiciones que suponen, muchos menos “trabajos”, importantes pérdidas de “derechos” y también “pobreza salarial y social”.

En concreto, esta firma fue “perpetrada” por los representantes de CCOO: Miguel Periáñez Díaz, Ana María Herranz Sainz-Ezquerra y Juan Antonio Sánchez de las Hera; por los de UGT: Ignacio Soto García y Juan María Martínez Fernández y, por supuesto, por los sindicatos en teoría independientes, pero siempre cercanos a los intereses del Banco de Ana Patricia Botín, como son FITC y STS.

Despidos, prejubilaciones y traslados

El acuerdo ha sido fácil para el Santander y, como siempre, con una estrategia más que conocida. La empresa comienza con unas condiciones imposibles, para que luego los sindicatos “vendan” como logro rebajar ligeramente las pretensiones del Banco. De hecho,  tan sólo han hecho falta 11 días de negociación -comenzó el pasado 18 de abril-, y 4 reuniones para consumar todo un desastre para los trabajadores de la entidad financiera de Ana Patricia Botín, tanto para los que no volverán a su puesto de trabajo, como para los que se quedan. Los que se van, no son pocos: 680 despidos (300 en oficinas y 380 en el Centro Corporativo), y otras 700 prejubilaciones, y los que permanecen, recibirán regalos envenenados.

Además de estas cifras de bajas más que importantes, queda la segunda parte: el acuerdo de movilidad geográfica. Este regula las distancias a las que pueden trasladar, de manera obligatoria, a los trabajadores tras el cierre de su Oficina hasta el 31 de diciembre. Y no sólo a estos, también a las llamadas oficinas “concentradoras” y receptoras de trabajadores. En el citado acuerdo igualmente se especifica la compensación que recibirían por ello. El resultado firmado por los sindicatos, es difícilmente justificable. Es más, es una clara invitación a que el trabajador se acoja a las mal llamadas “bajas voluntarias”.

Hasta 100 kilómetros de su casa por 19 euros al día

El acuerdo de movilidad geográfica abarca tres supuestos:

– Si el traslado es de 26 a 50 kilómetros, se abona por cada día de trabajo 19 céntimos por kilómetro (como máximo 9,50 euros de lunes a viernes), durante los 4 primeros años desde la fecha de “acoplamiento”, junto a un único pago de 2.500 euros cuando se realice el traslado.

– Si la distancia se sitúa entre 50 y 75 kilómetros se mantiene el pago de 19 céntimos por kilómetro, pero se aumenta los años con derecho a su cobro, hasta 5 ejercicios, y la compensación única pasa hasta los 3.500 euros.

– Por último, si la distancia está entre 75 y 100 kilómetros, igualmente es invariable el pago de 19 céntimos por kilómetros pero se amplía hasta los 6 años y el pago único sube a los 5.000 euros.

En resumen, que a un trabajador le pueden “obligar” a hacerse más de 4.000 kilómetros mensuales para ir a su empleo, por como mucho unos 380 euros brutos al mes, y con fecha de caducidad en estos pagos.

Pero si este es el caso general en la Península, en las Islas también hay traslados, pagándose en este caso 9.000 euros al año, divididos en doceavas partes (750 euros al mes), durante un periodo de 8 años. A un trabajador del Banco Santander en Tenerife le pueden trasladar a Gran Canaria, por ejemplo, y tendrá que dormir, comer y suplir todos los gastos por una cifra que en neto -después de impuestos-, supone menos de 600 euros mensuales.

Y cómo muestra del compromiso “social” y de defensa de los “derechos”, si el trabajador se encuentra en los supuestos de embarazo y lactancia el traslado se realizará en la Oficina más cercana, pero eso sí, cuando acabe esta situación se le podrá aplicar el traslado de hasta 100 kilómetros, aunque acaben de tener un bebé. ¿Conciliación del trabajo con la vida familiar? Tanto Ana Patricia Botín ni los sindicatos de Fernández Tojo y de Álvarez parecen haberse olvidado de un derecho que, seguro, ellos sí pueden disfrutar.