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Las Sociedades de Inversión de Capital Variable son una fuente inmejorable de evasión legal de impuestos al fisco

Así es la ´España para los ricos´ de Rajoy y Montoro: Las ganancias netas generadas por las SICAV a sus socios fueron de casi 2.400 millones de euros en 2013

Octubre 20, 2014

Las familias aportan casi cincuenta veces más a las arcas públicas que las grandes empresas
El tipo impositivo para las SICAV es del 1 %
El tipo medio impositivo sobre el resultado contable de las grandes empresas es del 9 %, mientras que el del trabajador es del 11 %


Las ganancias patrimoniales generadas a los socios de las SICAV, es decir, los resultados anuales del conjunto del sector materializados o no (esto es, incluyendo los resultados por ventas de valores o por variación de precios de los valores en cartera), netos de todos los gastos “tuvieron un importe en 2013 de 2.394.231.350 euros”. Así lo ha reconocido el Gobierno en una respuesta parlamentaria a una pregunta de la diputada de La Izquierda Plural (GIP), por Barcelona Laia Ortiz Castellví. Pero, mientras Hacienda desangra a las pequeñas empresas y a los trabajadores, los ´señoritos´ de las SICAV tributan al 1 %. Así es la “España para los ricos” de Mariano Rajoy y de Cristóbal Montoro.

La diputada Laia Ortiz quería conocer los ingresos fiscales totales a la Agencia Tributaria procedentes de las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV), durante 2013, ganancias patrimoniales generadas a los socios de dichas sociedades, así como las medidas previstas para acabar con privilegios fiscales a las rentas más altas. Pero el Gobierno, consciente del ridículo nacional que haría si diera la respuesta exacta se ha escudado en que los datos de Hacienda se refieren “al conjunto de la actividad económica, sin que sea posible su distinción por sectores de actividad”. Así, elude el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro que se conozca oficialmente que esos 2.400 millones de euros que han ganado los socios de las SICAV no han dejado al fisco más que un miserable 1 %; es decir, algo así como una ´propinilla´ de unos 24 millones de euros.

Una ley “aznarista”

Decimos ´propinilla´ porque si esos resultados hubieran sido fruto del trabajo, la mitad al menos se hubiera ido para Hacienda, y si hubieran sido de las grandes empresas, Hacienda hubiera ´pillado´ entre un 9 y un 25 %. Siendo de las SICAV, la tributación apenas alcanza el 1 %, según reconoce el propio Gobierno de Mariano Rajoy.

“De acuerdo con el artículo 28.5 del TRLIS, las SICAV reguladas por la Ley 35/2003, de 4 de noviembre, de Instituciones de Inversión Colectiva [una Ley de José María Aznar], tributarán al tipo del 1 % siempre que su número de accionistas sea, como mínimo, el previsto en artículo 9.4 de la citada Ley 35/2003, esto es, 100 accionistas. Cuando puedan beneficiarse del referido tipo de gravamen, resultará aplicable el régimen especial previsto en el Capítulo V del Título VII del TRLIS”, confirma el Gobierno a la diputada Laia Ortiz.

Como se sabe, una sociedad de inversión de capital variable (SICAV), es una forma de inversión colectiva. Es bastante común en Europa Occidental, especialmente en Luxemburgo, Suiza, Italia, España, Francia, Reino Unido, Holanda y República Checa. Sería lo opuesto a una sociedad de inversión de capital fijo (SICAF). Al igual que en el caso de otras instituciones de inversión colectiva, el inversor, en principio, tiene derecho en todo momento a solicitar la redención de sus unidades y el pago del importe a reembolsar en efectivo. En la realidad, las SICAV son una fuente inmejorable de evasión legal de impuestos al fisco, no sólo en España, sino también en esta ´Europa de los mercaderes´. 

La competencia no es de Hacienda, sino de la CNMV

En el caso español, el Gobierno de Rajoy reconoce que, según la normativa vigente, para decidir si una SICAV cumple los requisitos para ser calificada como tal a efectos fiscales, la Ley 23/2005, de 18 de noviembre (una ley del Gobierno de Rodríguez Zapatero, que no acabó con los privilegios de las SICAV como debía esperarse de un Gobierno socialista), clarificó el reparto de competencias entre la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT), y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

En su disposición adicional tercera establece que la competencia para la suspensión o revocación es de la CNMV (es decir, menor poder del fisco), y señala que, si se acuerda la suspensión o la revocación, no resultaría de aplicación el régimen especial de tributación previsto en la Ley del Impuesto sobre Sociedades. En todo caso, la apreciación de los incumplimientos en que puedan incurrir las Instituciones de Inversión Colectiva y, en consecuencia, la decisión última sobre la aplicación del régimen fiscal especial del Impuesto sobre Sociedades corresponde a la CNMV).

Los ´curritos´, a los que más les quitan la cartera

Lo curioso de esta “España para los ricos” de Rajoy es lo ´bromista´ que resulta el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quien ha llegado a decir en sede parlamentaria que la reforma tributaria que ha pergeñado su departamento incluye un conjunto de medidas que rebajan los impuestos para los contribuyentes, sobre todo para rentas medias y bajas. Ha dicho Montoro que en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), la rebaja media será del 12,5 % y 1,6 millones de contribuyentes dejarán de tributar. De este modo, para el 72 % de declarantes que cuentan con rentas inferiores a 24.000 euros al año, la rebaja media en el IRPF será del 23,47 %.

Pero lo que no dicen ni Montoro ni otros responsables gubernamentales es que las familias aportan casi cincuenta veces más a las arcas públicas que las grandes empresas. El tipo efectivo del impuesto de sociedades, aunque esté ahora en el 9 por ciento, es tremendamente injusto, porque es sobre las rentas del trabajo sobre las que está recayendo el peso del esfuerzo fiscal del Estado español. Además, según datos oficiosos, el 72% del fraude fiscal corresponde a las grandes empresas y a las grandes fortunas. Y en este punto se podría encuadrar ese ´paraíso fiscal extraterritorial´ que constituyen las Sicav en el conjunto de la Unión Europea.

Cuando presenta sus reformas, el Gobierno de Rajoy también obvia relatar cómo creció en los dos primeros años de esta Legislatura la tributación de las grandes empresas: si el tipo medio efectivo sobre el resultado contable se redujo en el año 2011 (etapa de Rodríguez Zapatero), hasta el 3,8% -eso significaba que algunas de las grandes empresas tributaban al cero por ciento-, en 2012 este tipo medio se incrementó hasta el 5,3% y se espera que los datos de 2013 lo sitúen por encima del 9%. Pero, sin embargo, el tipo medio del trabajador es del 11 %. Estos datos, unido a lo del fraude fiscal y a la ´elusión legal´ de las SICAV sitúan a nuestro país en un índice de injusticia fiscal difícilmente explicable.

Jorge Ventura