Menú Portada

Así es el sistema de protección y rescate de la Banca “Bail-in” que ha hecho perder su inversión a 300.000 accionistas del Banco Popular

Junio 8, 2017
banco popular

Una década después del inicio de la crisis financiera y de los primeros rescates a las entidades financieras, especialmente las europeas, seguimos sin saber cuál fue su coste e impacto total y real de las mismas. La razón de todo ello es que aunque an pasado muchos años aún hay costes por determinar –o recuperación parcial de los mismos- y con ello el impacto en las cuentas públicas aún es definitivo.

Desde luego el coste fue muy importante, pero para la mayoría de expertos necesario si tenemos en cuenta el impacto que hubiera tenido a la economía de cada país y general. Esto no exime de un debate que surgió y sigue en la calle y que aunque se intenten explicar los beneficios globales a todos es complicado, porque se destinó estas enormes cantidades de dinero público a este sector y no a otros, incluyendo al sector privado de miles de familias que se vieron abocadas. Pero todo ello ha cambiado y lo acabamos de ver con el rescate del Banco Popular. No habrá rescate público pero los accionistas y los dueños de Deuda (deuda subordinada especialmente) los que verán como se amortiza sus inversiones y pierden su dinero. No es nuevo, lleva años en funcionamiento aunque en el caso del Banco Popular sea la entidad de mayor tamaño en la que se aplique. A pesar de ello, la falta de información ha llevado a que la mayoría de los 300.000 accionistas se hayan llevado a una sorpresa desagradable.

Primero el propio Banco y luego los Estados

El coste del rescate público llevo a que se recuperara una idea que no es para nada nueva y que está basada en premisas del más cercanas al liberalismo económico, el bail-In o lo que es lo mismo, que las pérdidas sean privadas y que sean los accionistas y acreedores de las entidades financieras los primeros que absorban las pérdidas del mismo. La curiosidad ha querido que este concepto que se desarrolló especialmente en la Escuela Austriaca de Economía se estrenara hace más de dos años precisamente allí con el rescate del Heta Asset Resolution AG que ha costado no sólo que los accionistas –los primeros que absorben la recapitalización en este sistema- la pérdida de su inversión, sino que también supuso una quita del 54% del valor de las inversiones de los bonistas.

Este primer caso de bail-In en Europa explica muy bien el funcionamiento del sistema y lo que va a ocurrir con el Banco Popular, la asunción de responsabilidad por los acreedores, con asunción de pérdidas, pérdida de valor de las deudas y conversión de las misma en capital. ¿Es válido para todos? En el caso de Heta Asset Resolution, nos encontramos con una entidad no sistémica –impacto muy limitado tanto para Austria como especialmente para la Zona Euro- y con un “agujero” de 8.000 millones de euros relativamente fácil de asumir con las posiciones de sus acreedores. Pero la tipología de entidades financieras es muy amplia, y por ello, el sistema bail-in tiene una casuística más amplia, pero con un concepto claro, procurar que el coste sea menor para los contribuyentes y distribuirlo primero en la medida de lo posible entre los accionistas y acreedores del Banco

En el caso del Banco Popular nos encontramos con un banco mayor con un volumen de deuda de embergadura. Por ello, la solución ha sido mixta, se aborve el dinero de los accionistas y los dueños de Deuda pero se necesita que una entidad financiera mayor, el Banco Santander, la absorba.

Siempre el límite y protección del Fondo de Garantía de Depósitos

Con este rescate, se ha procurado que los que tienen cuentas y depósitos en el Banco Popular salgan indemnes. El sistema cuida que las cantidades bajo el paraguas del Fondo de Garantía de Depósitos (hasta 100.000 euros por depositante) sean siempre seguras y diferenciándolas siempre del resto de pasivos que tenga la entidad. Las razones son obvias. Un ahorrador deja el dinero en una cuenta o depósito sólo con el ánimo de rentabilizar el mismo, no por razones de ganar dinero según la evolución económica de la propia entidad, algo que si hacen los accionistas o bonistas.

Además, el límite de 100.000 euros que actualmente refleja el Fondo de Garantía de Depósitos, “trata” de forma distinta este posible exceso en depósitos, algo que tiene que tener muy en cuenta el ahorrador. Tampoco es nuevo este concepto pero no hay que olvidarlo, ya que en el rescate de los Bancos de Chipre se “incautó” estas cantidades que superaban los 100.000 euros. En Austria no aplico porque no ha sido necesario, pero los depositantes no garantizados sí podrían verse afectados incluso con la intervención del fondo de resolución bancaria europeo y el fondo de garantía de depósitos. Con el Banco Popular, tampoco, el rescate/compra del Banco Santander le ha nutrido de la liquidez necesaria para garantizar todo este dinero.

Lo que queda claro es que las reglas del juego han cambiado en Europa y los rescates sustentados sólo con dinero público han pasado a la historia. Esto lleva a que el ahorrador/inversor evalúe los riesgos en sus posiciones con la entidad financiera, ya no sólo si es accionista o tiene algún producto de deuda, incluso si tiene depósitos por encima del límite que establece el Fondo de Garantía de Depósitos.