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Relevantes datos tras la muerte del que fuera el primer ministro socialista de Economía de la transición

Así creó Miguel Boyer la beautiful people, donde luego penetró Isabel Preysler

Octubre 2, 2014

Se disparan las ventas del libro “Isabel y Miguel: 50 años de la historia de España”, del Jefe de Investigación de este periódico, Juan Luis Galiacho, editado por la Esfera de los Libros


Finca La Dehesilla, en las estribaciones de la Sierra de Gredos, a poco más de dos horas en coche de Madrid, cercana a la localidad toledana de Oropesa y al Embalse de Rosarito, en la carretera comarcal que va hasta el Valle del Tiétar. Allí, en torno a esta extensa dehesa llena de encinas y alcornoques nació y se desarrolló la beautiful people (la gente guapa). En este paraje se reunían sus miembros, donde se citaban religiosamente todos los fines de semana. La finca era propiedad de Justino de Azcárate, un viejo exiliado leonés republicano sobrino del prócer de la Institución Libre de Enseñanza, don Gumersindo de Azcárate.

La familia Azcárate decidió en 1968 comprar esta finca de 500 hectáreas por unos 6 millones de pesetas. Y desde entonces y durante veinte años, hasta que se vendió en 1986, la finca sirvió de lugar de encuentro y conspiración de este grupo muy bien cualificado profesionalmente que ya, a finales de los años sesenta, empezó a despuntar en una España que deseaba salir de su letargo y empobrecimiento. Al frente de ellos estaba Mariano Rubio Jiménez, un técnico de la OCDE, ocho años mayor que Miguel Boyer, que con el paso del tiempo se convertiría en gobernador del Banco de España. Estaba casado con la bella y exquisita Isabel Azcárate, la hija predilecta de Justino, que se separó de Mariano en 1983 para irse a Venezuela con el empresario Javier de los Arcos, uno de los más cotizados play boy de la noche madrileña conocido entonces como el “James Bond” por su apuesta figura y sus coches deportivos.

Mariano Rubio el padre espiritual de Boyer

Miguel Boyer era un asiduo visitante de La Dehesilla junto a su entonces esposa, la doctora Elena Arnedo, muy amiga de Isabel Azcárate, una apasionada del arte y sobre todo de la pintura. Las parejas se habían conocido a comienzos de la década de los sesenta y desde entonces forjaron una estrecha amistad. Pero además, en Miguel, existían especiales lazos de amistad con los Azcárate por el cercano aprecio que durante muchos años mantuvieron en el exilio venezolano Justino de Azcárate y su tío abuelo, Fernando Salvador, quien ocupó la representación diplomática de España en Venezuela durante el Gobierno de la Segunda República. Rubio llegó a hacerse muy amigo de Miguel Boyer. Dicen que mostraba tanta seguridad que infundía una fuerte confianza en Miguel desde que se conocieron allá por el año 1964.

Años más tarde, cuando Mariano Rubio ya estaba en el Banco de España como subdirector del Servicio de Estudios, Boyer, que ya tenía la suficiente amistad con él, le pidió consejo en un tema que le preocupaba en demasía: ¿Qué hacer con su vida? Había acabado la carrera de Físicas, había sufrido el boicot político por sus ideas socialistas para trabajar en esta especialidad, y había concluido paralelamente sus estudios de económicas. Y no tenía claro hacia donde dirigir sus pasos:

– “¿Qué hago Mariano? ¿Qué hago? …. Por favor aconséjame… No sé qué hacer. …Y tú sabes…eres como mi padre”, le dijo.

– “Mira, Miguel, lo tuyo son los libros y la investigación, por eso yo creo que lo mejor que puedes hacer es presentarte a los exámenes para cubrir plazas en el Servicio de Estudios del Banco de España. Creo que puedo ayudarte y el trabajo que hacemos aquí te gustará. Apúntate…seguro que lo logras”, le dijo

Miguel Boyer siguió el consejo de su fiel amigo Mariano Rubio y se presentó a aquellos exámenes que aprobó sin dificultad. El 1 de septiembre de 1969 ingresaba en el servicio de Estudios del Banco de España formando parte de una de las primeras promociones. Allí ya estaba quien luego fue su otro gran amigo, Carlos Solchaga, uno de los integrantes de la segunda promoción de economistas.

Pertenecían a buenas familias

Todos los miembros del clan de la beautiful estaban sobradamente preparados y experimentados. La mayoría pertenecían a buenas familias y habían estudiado en colegios religiosos y de prestigio, como el Colegio del Pilar o el Liceo Francés. Eran cultos, dominaban idiomas, les gustaba la pintura, coleccionaban antigüedades, escuchaban música clásica, leían filosofía, veían cine de vanguardia, practicaban la equitación y compartían el país de Egipto como vínculo de las culturas tradicionales.

Unos caprichos y hobbies causa de amistades insólitas dentro de la beautiful people. Un grupo hermético y sin fisuras, donde casi todos estaban bien situados en las altas esferas de la Administración del Estado (ministerios, Banco de España, el INI, el INH, etc.) o en presidencias de empresas privadas. Cuentan sus amigos que sus señas de identidad eran su ideología liberal o socialdemócrata, así como sus buenas relaciones con determinados sectores del poder establecido. Sus rasgos definitorios eran muy notorios: la obsesión por ser los primeros en todo y obtener lo que se deseaba a través del esfuerzo y la persistencia. Por eso, gracias a sus éxitos en los negocios, eran objeto de deseo. Casi todos ellos parecían satisfechos consigo mismos. Les gustaba la economía y la mayoría profesaba una profunda convicción hacia las nuevas medidas monetarias de índole no marxistas. Creían que la política debía servir a la economía y que el poder político obedecía siempre a los intereses económicos. Hoy, ya nadie puede negar a Boyer y a la beautiful people su condición de especialistas en alta ingeniería financiera, con amplios conocimientos del management y sólidas raíces en el complejo entramado financiero empresarial español. 

La creme de la creme

Además, casi todos habían formado parte de un nutrido grupo de fuerte crítica a la dictadura franquista. Estuvieron en la cárcel o en el exilio huyendo de las detenciones que la policía política efectuó a comienzos de los años sesenta en los movimientos estudiantiles en los que militaban con desenfrenada pasión. Se movían bien en la clandestinidad lo que fortaleció aún más su amistad. Fueron antiguos miembros del Frente de Liberación Popular, conocido como “el Felipe”, o de la Asociación Socialista Universitaria (ASU), a la que pertenecieron, entre otros, Boyer y Rubio.

Entre los que sí visitaban la Finca los sábados y domingos para pasear o montar a caballo estaban el catedrático Pedro Schwartz con su mujer Ana y su hermano Fernando; Juan Tomás de Salas, el editor de Diario 16, y su mujer la canadiense Bárbara Chaplin; el director del servicio de Estudios del INI, Juan Manuel Kindelán, casado con Carlota Bustelo, y a su vez pariente de José María López de Letona. Los hermanos de ésta, los gallegos Fernando y Carlos Bustelo y García del Real, éste último sería ministro de Industria entre 1977 y 1980 con Adolfo Suárez; Manuel de la Concha, ex síndico de la Bolsa de la Madrid y su esposa, Paloma Giménez Altolaguirre; Juan Antonio Ruiz de Alda, luego subgobernador del Banco de España, que falleció en un accidente de circulación; Juan Lladó Fernández-Urrutia, hijo del presidente del Banco Urquijo y hermano del ex ministro y embajador de la UCD José Lladó; José María Entrecanales, propietario junto a su hermano Juan de la empresa constructora que lleva su apellido, hoy reconvertida en el grupo Acciona; y también el empresario y mecenas mexicano de origen asturiano, Plácido Arango, luego presidente de la Fundación Príncipe de Asturias y propietario de la cadena Vips, que llegó al clan de la mano del abogado Fernando Escardó, que en alguna ocasión también llevó a los encuentros a su socio el lobbista José Mario Armero. También se dejaban ver de vez en cuando los hermanos Garrigues, sobre todo Joaquín y Antonio. Los mayores iban acompañados de sus mujeres, Fran Miranda y Mercedes Areilza y Churruca, hija del que fuera ministro de Asuntos Exteriores. El verdadero poder emergente en la España del tardofranquismo. Tras ellos se escondía el poder de las grandes familias; en definitiva, el poder omnipresente, gobierne quien gobierne.

El clan se iba cerrando mediante lazos familiares

Así, aunque algunos de los integrantes de la beautiful people no eran visitantes asiduos de La Dehesilla, el clan se iba cerrando mediante lazos familiares. Las interconexiones de unos con otros eran claras y manifiestas. La historia podría continuar ad infinitum. Son las interminables relaciones que vinculaban a un amplio grupo de gente guapa que tuvo su origen en una mezcla de intereses personales, basados en el poder y el dinero. Un argumento que sus patriarcas se habían esforzado en trasladarles como una virtud. Era la persecución obsesiva del sentido de la posesión, el rechazo de otros contrincantes y el cerrarse como un grupo con un ritual preestablecido: “Todo lo que veo…lo quiero y lo tomo”. Una persona que les conoce, sentencia: “En la historia de España ha sido muy difícil separar el Estado y la Iglesia. Pero separar el poder económico y el clan de la Dehesilla es imposible“.La beautiful people se fue convirtiendo en un monstruo con dos cabezas: la política y la económica.

Gracias a la beautiful, los primeros contactos entre el nuevo gobierno del PSOE y el Banco de España fueron muy fluidos. Álvarez Rendueles y Boyer se entendían con facilidad, ya que las principales cuestiones las trababa Miguel directamente con el subgobernador Mariano Rubio, un personaje dúctil con el poder. Esta buena sintonía y el hecho de que Rendueles no molestaba en absoluto a la beautiful people fue lo que determinó que Felipe González decidiera mantenerle en el puesto hasta que finalizó su mandato en el verano de 1984. Boyer estaba conforme y, al fin y al cabo, tenía como subgobernador a su gran amigo Mariano Rubio que era el verdadero controlador y conspirador de la política económica del Banco de España.

Así, en julio 1984, cuando terminó el mandato de Rendueles, el líder espiritual de la beautiful people, Mariano Rubio, fue nombrado gobernador del Banco de España. Boyer, por consejo de Felipe González, intentó ser cuidadoso con las formas y se afanó en la tarea de demostrar que Rubio, que no llegó nunca a tener carné del PSOE, era el mejor candidato ya que había sido el artífice, con mano de hierro, de la solución a la crisis bancaria vivida en España a comienzos de los años ochenta, la mayor de occidente desde 1929, con casos tan significativos como el de Banca Catalana (con el entonces presidente catalán Jordi Pujol de por medio), o el del Banco de Valladolid (con Domingo López y Vicente Calderón, el gran mandamás del Atlético de Madrid), entre otros. Boyer lo consiguió. Nunca hubiera aceptado un candidato que no hubiera sido su íntimo amigo. Quitó rápidamente de en medio a los otros candidatos guerristas que sonaban en los círculos financieros madrileños, como Enrique Barón o Julián Campo.

Boyer temía a algunos dirigentes socialistas, no preparados

Miguel Boyer no deseaba que la llegada de los socialistas al gobierno significara una ruptura radical y traumática con quienes detentaban el poder real de la economía del país: las familias de siempre, la derecha oligárquica. Para evitar esto, decidió que lo mejor era encontrar interlocutores adecuados que sin ser del PSOE en la mayoría de los casos, resultaran válidos tanto para el partido como para los principales responsables de la economía real. Que fueran además personas capaces de exponer con rigor y credibilidad la idea de una España socialista en el extranjero; es decir, un grupo de técnicos y notables, sin carné del PSOE, que estuvieran dispuestos a colaborar en cierta medida con los ideales económicos del partido. Éstos podían establecer a su vez contactos fluidos entre ciertos sectores del gobierno socialista y el mundo del dinero. Boyer temía que algunos dirigentes socialistas, no preparados, cometieran excesos que tanto preocupaban a la denominada derecha económica, ese reducido grupo de elegidos del Olimpo de los potentados. De nuevo, con estos nombramientos en el Banco de España, el mejor motor y a su vez el principal instrumento controlador de la Economía, conseguía sus objetivos.

Así, poco a poco, fueron entrando sigilosamente en la organización de la administración pública del General Franco. Fueron tomando posiciones estratégicas en el control del Estado. El clan decidía, tras largas sobremesas en la finca de La Dehesilla, la toma de posiciones silenciosas mediante movimientos estratégicos, calculados, cautelosos y siempre acordados en la parte trasera de la sala, en una España que estaba viviendo el momento más decisivo de su historia. Y en este grupo entraría más tarde Isabel Preysler, la mujer que cambió todo….

 
JUAN LUIS GALIACHO

AUTOR DEL LIBRO “ISABEL Y MIGUEL: 50 AÑOS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA”

La Esfera de los Libros