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La mitad de las escuderías padecen una sequía patrocinadora que castiga con dureza sus cuentas

Aquelarre en la Fórmula 1 para traer de vuelta el espectáculo: Aciertos y desatinos

Mayo 17, 2015

Diseños más agresivos, aumentar el ruido de los motores, la elevación del límite de RPM de los propulsores, libre elección de los compuestos en carreras entre las dos opciones posibles -duros y blandos-, el retorno de los repostajes y aligerar el conjunto para crear una F1 más rápida


Tras la acción, la reacción. Si las audiencias bajan en picado, y con ello los índices de popularidad y patrocinios, la Fórmula 1 se arremanga para buscar soluciones de manera urgente. Tras la llegada de los chispazos, el controvertido alerón móvil, que provee de efectivos pero artificiales adelantamientos, y ocultar la horripilante cornamenta delantera de seguridad, el Grupo de Trabajo de la FIA -órgano consultivo y no regulador-, propone con miras a 2017 diversas soluciones: diseños más agresivos, aumentar el ruido de los motores, la elevación del límite de RPM de los propulsores, libre elección de los compuestos en carreras entre las dos opciones posibles -duros y blandos-, el retorno de los repostajes y aligerar el conjunto para crear una F1 más rápida.

Todo esto lo que muestra es la desbordante vitalidad y energía que posee el deporte-negocio que no duerme y al que evidentemente preocupa la disminución de su mercado. Las televisiones pierden espectadores, los medios su audiencia, los circuitos -que venden menos entradas-, se quejan de que el show no es lo que era, y en una época de efectos digitales, videojuegos y una invasión de lo audiovisual, lo que hasta hace poco era espectacular, hoy nos parece soso y repetitivo.

Las escuderías, cada vez más escasas de patrocinadores

La preocupación es patente. No en vano el equipo McLaren convocó hace poco a los medios enviados a los circuitos para conocer su opinión al respecto, la GPDA Asociación de Pilotos-, pregunta por redes sociales y en cónclaves públicos qué es lo que quieren ver los aficionados, las televisiones se esfuerzan en ofrecer productos cada vez mejores pero lastrados por carreras insulsas y, en la pista, la mitad de las escuderías padecen una sequía patrocinadora que castiga con dureza sus cuentas. McLaren no encuentra sponsors mayores cuando antes tenía que elegir entre varios, Manor no tiene ni una sola pegatina sobre su carrocería -aparte de los patrocinios técnicos-, o Lotus y Williams han de vender su espacio a precio de saldo y aceptar un dinero relativamente importante pero muy reducido a cambio de tener sus pontones con algún adhesivo.

Entre las soluciones propuestas no ha habido ninguna relacionada con la seguridad y se ha desechado esa de volver a motores de ocho cilindros y menos sofisticados. El baño de realidad que ha supuesto el enorme encarecimiento de los actuales V6 Turbo hace que pensar en renovar tan delicado elemento vuelva a encarecer la jugada, y es algo que todos quieren evitar, especialmente los habitantes de la mitad inferior de la parrilla, algunos atosigados por las deudas. De las propuestas presentadas una de las más llamativas es la del retorno de los repostajes. Este elemento no se eliminó en 2010 por seguridad ni por ser superfluo sino en la búsqueda del ahorro de costes. Con o sin repostajes, las carreras serán las mismas y, aunque añada cierto grado de espectacularidad, con coches que consumen prácticamente la mitad que en la etapa anterior, se prevén cargas de 30 o 40 kilos de combustible en apenas cuatro segundos. Poco o nada cambiaría. La gracia residiría en los posibles errores de los mecánicos y esto poco o nada tiene que ver con las carreras. El índice de error de la sustitución de las ruedas es mayor y mucho más peligroso y nadie dice nada a pesar de que en la primera curva muchos pilotos se la han jugado. Sería una jugada vistosa, pero cara y poco útil.

Lo qué no se ve por televisión

¿Coches más agresivos? Las líneas de un monoplaza no las dicta un diseñador, sino el aire en aplicación de las regulaciones vigentes. Crear un coche que parezca sacado de un videojuego no hará más interesantes las carreras. A lo mejor, sí las haría abrir la mano en lo tocante a ciertas regulaciones. Hoy día, apenas hay diferencias externas entre los coches con respecto a hace un par de décadas en las que las diferencias eran mucho más notables, una fórmula que funciona muy bien en Le Mans. La elevación de las RPM de los motores puede incidir en su desgaste y la actual reglamentación de usar sólo cuatro propulsores por temporada -algunos pilotos ya están usándolo tras cinco carreras disputadas-,  añadirá más problemas y más consumo.

Una de las metas de ésta jugada es que los coches suenen más, pero todos olvidan la razón concreta por la que suenan menos: tras la combustión, los gases de los escapes hasta ahora iban a parar directamente a la atmósfera y ahora son devorados por un turbo que aumenta la caballería pero ahoga el escándalo. Si queremos ruido, habría que eliminar el turbo o al menos bajar, y mucho, su presión, lo que haría coches menos potentes y por tanto, lentos. La F1 le teme a una velocidad excesiva pero también a lo contrario: la excesiva lentitud actual. Esto no se ve por televisión. El aficionado no aprecia esos kms/h de menos, pero para la F1, el cenit de la velocidad, resulta vergonzante que toda la parrilla de la GP2, categoría inmediatamente inferior y que cuesta cientos de veces menos, pudiera clasificarse para correr en relativa igualdad de condiciones los Fórmula 1 en el GP de España, todos tenían tiempos mejores que los últimos clasificados el sábado. La clave para mejorar esto tiene una solución tremendamente barata y con un nulo impacto exterior: abrir el flujo de consumo y pedir a Pirelli que haga otro tipo de neumático. Los pilotos actuales, en lugar de ir a toda castaña de manera permanente, se tiran la mayor parte del tiempo ahorrando combustible y sobre todo, neumáticos. No parecen carreras, sino estudiantes a fin de mes.

Las ideas son gratis, no aplicar las buenas… no

Bien, pues todas estas jugadas, respetables todas ellas y pensadas con una buena finalidad, no hacen más que enmascarar la realidad más cruda de esta competición: la falta de competitividad entre las distintas escuderías, palpable desde hace años, porque queramos o no, hay ricos y pobres. Los ricos ganarán siempre y los pobres están condenados de por vida. Las carreras no son aburridas per se, sino porque desde hace mucho sus resultados son relativamente fáciles de adivinar, no hay sorpresa, ni impredictibilidad salvo error grave o avería, no hay proezas humanas sino mecánicas. El piloto es importante, pero no la clave de todo. La solución no está en nada de lo propuesto, sino en un reparto equitativo de las ganancias, y más piezas comunes en los coches para que las carreras sean más igualadas.

O quién sabe, echar un vistazo a lo que hacen en el WEC, el Campeonato del Mundo de Resistencia, donde el diseño de los coches parece de su padre y de su madre, pero el resultado son carreras electrizantes que ganan adeptos día a día. Las ideas son gratis, no aplicar las buenas… no.

José M. Zapico
@VirutasF1