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Apple no quiere comprar la marca de coches McLaren: lo que quiere es su tecnología

Septiembre 22, 2016
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La noticia ha corrido como la pólvora en los ámbitos financieros: el fabricante californiano Apple está en negociaciones con los propietarios de la escudería McLaren para quedarse con su filial de superdeportivos. La taxativa afirmación vertida por el Financial Times cayó como una bomba sobre los medios de información económica, deportiva y relacionados con la automoción, y en la misma tarde fue denegada por la propia McLaren. No es el primer rumor que relaciona a la tecnológica que creó Steve Jobs con la cúspide del automovilismo no en vano en agosto, un mes muy tendente a crear culebrones, diversos medios británicos afirmaron que la compañía de la manzana podría quedarse con la totalidad de la Fórmula 1. La idea era añadirla como producto audiovisual a su oferta de entretenimiento online y jugar con ella como contenido en su lucha contra otras plataformas digitales como Netflix o Amazon.

Muchos han querido ver una conexión entre el futurible coche autónomo de Apple, el llamado Proyecto Titán, y la sección de superdeportivos de la firma británica, pero es una posibilidad que tiene poco sentido. Los norteamericanos alardean de tener en el mercado más de mil millones de dispositivos basados en su sistema operativo móvil y sin embargo las ventas de McLaren apenas llegan a 1.700 coches. Quien quiera ver que la firma quiere adentrarse en la fabricación de superdeportivos de a 240.000 euros en sus versiones más baratas debería saber que Lamborghini, con toda su historia vende unos 3.500, y Ferrari 7.000. No existe una correlación clara entre las ventas masivas de coches tan costosos y el masivo éxito de ventas de los iPhone.

No interesan ni la escudería ni la fábrica de deportivos, buscan la tecnología

Apple se lo hace prácticamente todo en casa, y echa mano de proveedores de forma puntual para materias que no siempre domina como algunos microprocesadores o el cristal con que cubre sus dispositivos. Muy rara vez, por no decir casi nunca, hace compras rimbombantes. Una pequeña firma de procesadores o una poco conocida compañía de software de tarde en tarde, cuando tiene dinero de sobra para adquirir gigantes más fácilmente asociables a su actividad tecnológica como Adobe o Twitter con los más de 300.000 millones de dólares que dicen tener en los bancos. Hace poco se ha sabido que ha tenido ratos con Tidal, plataforma de distribución musical donde reside la obra de Prince o Beyoncé, pero del que no ha emergido acuerdo alguno. Más éxito tuvieron con la compra de la marca de auriculares Beats (y su brazo musical) y tras el que han dado un vuelco a la venta de sus productos a través de la red de distribución física y virtual.

El interés de Apple en McLaren no es ni la escudería de carreras ni la fábrica de deportivos, sino una pequeña y poco conocida filial que trabaja dentro del edificio en Woking diseñado por Sir Norman Foster: McLaren Applied Technologies, conocida dentro del grupo como MAT.

Todo tipo de aplicaciones prácticas

A principios de los años noventa la Fórmula 1 dio un salto de calidad tecnológica con la llegada de los ordenadores. Las escuderías necesitaban sistemas que aún no existían y McLaren tomó la delantera al diseñarlas y fabricadas, hasta el punto que uno de ser uno de los más señalados proveedores del resto de equipos. Un buen ejemplo es la llamada “centralita”, el ordenador central de un Ferrari o de un Red Bull es de la marca McLaren; cuando gana uno de estos coches, lo hace gracias a algo diseñado por el equipo de Fernando Alonso.

De MAT salen tecnologías que derivan en bicicletas ultramodernas, soluciones para el transporte, o el más interesante de todos: dispositivos de aplicación médica. Entre otras cosas, MAT desarrolla sensores de movimiento que van alojados en el chasis de los Fórmula 1 para controlar su eficacia en las carreras, pero que se pueden adherir al cuerpo de un enfermo de Parkinson y controlar el grado de efecto de un fármaco en su organismo a base de medir sus temblores, por poner un ejemplo. Este tipo de estudio médico los realiza McLaren juntamente a la compañía farmacéutica Glaxo Smith Kline desde hace unos años, y es aplicable a otras dolencias donde el control del movimiento y su respuesta es vital para los especialistas.

Paralelamente a esto MAT desarrolla diversos dispositivos usando estas tecnologías, del tipo wearable, un campo donde Apple quiere seguir creciendo a través de sus relojes inteligentes. Sabedores de que poco se puede revolucionar con sus ordenadores, iPhones, y tablets, saben que la siguiente vuelta de tuerca en el inagotable mercado de los productos tecnológicos son los dispositivos que van más pegados al cuerpo, y adquirir las patentes de McLaren para aplicarlas al Apple Watch y a otros posibles productos venideros en un futuro sería una jugada lógica para el gigante de la manzana. En Cupertino están sumamente interesados en el control del organismo de sus clientes con aplicaciones en el campo de la salud, y en esto McLaren lleva ya años de adelanto. En la última presentación de Apple, se pudo ver el Watch 2, la última versión de su primer y exitoso wearable, en el que cada vez hay alojadas más apps de control cardiaco, pérdida de calorías con la actividad diaria, pasos caminados, etc, y todo lo relacionado con datos lo que hasta hace poco sólo podíamos acceder en un hospital. McLaren tiene tecnologías desarrolladas sin un final evidente dentro de aparatos que podamos comprar en unos grandes almacenes, que es justo lo que tiene Apple. De acabar unidos, es muy posible que acabemos monitorizados por un aparato salido del coche de Alonso, pero con una manzana pintada. Apple nunca declara nada sobre sus proyectos y actividades, y el equipo británico lo ha negado todo… todo lo relacionado con los coches.

José M. Zapico

@VirutasF1